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MIAMi.- Durante años, el senador John McCain se ha definido a sí mismo como el gran maverick, algo así como el “rebelde”, el republicano indomable que se ha opuesto por momentos a su partido y sin embargo fue elegido candidato a la presidencia en 2008.

El hombre que fue héroe de guerra, capaz de enfrentar al enemigo y defensor de un proyecto de ley integral para la inmigración que fue malogrado es respetado, aunque tenga detractores que no lo reconozcan.

Conservador, porque así lo califican, y no precisamente “un conservador” como suelen llamar a otros. Aun cuando McCain tiende hacia posiciones conservadoras, no está anclado a los principios filosóficos del llamado conservadurismo estadounidense, como afirman quienes lo conocen de cerca.

Gran batalla

McCain, que nació en una base militar estadounidense en Panamá hace casi 82 años, libra su gran batalla por la vida luego de vencer la prisión en Vietnam y enfrentar a presidentes republicanos y demócratas por igual.

Su última gran “oposición” tiene por nombre Donald Trump, con tintes de rivalidad y calificaciones ofensivas que el senador no parece pasar por alto.

Dicen sus colegas que a McCain no sólo se le respeta por el poder que significa su nombre, también se le teme. De ahí el sobrenombre the white tornado, el tornado blanco, capaz de mandar a un colega al carajo por no comprender una propuesta de ley necesaria.

El presidente Barack Obama recordó alguna vez cómo le propuso en enero de 2006 la posibilidad de “elaborar una ley para reformar la influencia de los grupos de presión en el Congreso”. Unos días después, el entonces senador Obama le escribió a McCain que “preferiría trabajar en la medida con sus compañeros de filas, los demócratas”.

McCain enfureció y le contestó a Obama: "Perdóneme por creer que lo que usted me dijo en privado, sobre colaborar en una propuesta de ley entre los dos partidos, era una expresión sincera".

Y añadió en la carta: “No supe ver que sus palabras eran la típica parafernalia retórica que se usan muchos políticos para los intereses de su partido”.

Epopeya

Además de la rebeldía que denota y el respeto que impone, McCain es el hombre que sabe cómo contar sus historias personales, la del joven rebelde y mujeriego, que vivió de base militar en base militar porque su padre y abuelo eran militares de rango.

El mismo que más tarde aprendió a pilotar aviones cazas y cuyo avión fue derribado en la guerra de Vietnam el 26 de octubre de 1967.

Rescatado y apresado por el Vietcong entonces, McCain afrontó cinco años y medio de prisión, bajo duras circunstancias, en manos de un enemigo que clamaba venganza, hasta que fue liberado el 14 de marzo de 1973.

Esa epopeya, unida al carácter rebelde, valió unos años después su posición ante el escandaloso asunto de la tortura a los prisioneros retenidos en las prisiones de Abu Ghraib, en Irak, y Guantánamo, en la isla de Cuba.

McCain sufrió tortura física y psicológica durante su detención en Vietnam. Sus captores le rompieron los brazos hasta el punto que, desde entonces, no puede levantarlos más arriba de los hombros, tal como lo narró en su autobiografía Faith of My Fathers, La Fe de mis padres, (Random House, 1999).

Sin embargo, meses después, el senador votó en contra de una propuesta de ley de los demócratas que habría ilegalizado el llamado waterboarding, o ahogamiento fingido, que la CIA empleaba entonces como método de interrogatorio.

A punto de ganar la nominación republicana en el 2008, McCain reafirmó su código conservador con sus votos a favor de la intervención militar en algún lugar, en contra de medidas que facilitarían el aborto o el camino al matrimonio del mismo sexo.

Al mismo tiempo, el senador rebelde no negó su condición de indomable: "No necesitamos otro político en Washington que anteponga sus intereses y sus lazos políticos a la capacidad de resolver problemas".

Después

Tras la derrota ante Obama en la elección presidencial de 2008, McCain se convirtió en la voz de la oposición republicana a la Casa Blanca.

Su primer voto en contra de Obama fue contra el lan Recovery Act, en 2209, o paquete de estímulos, que supuestamente encaminaría la economía del país, que sufría entonces la alta tasa de 9% de desempleo.

Irreverente opositor a la retirada de tropas de Afganistán e Irak, McCain se opuso abiertamente al plan de salud pública Patient Protection & Affordable Care Act, mejor conocido por Obamacare, en 2010.

Su posición contra Obama era innegable. McCain incluso defendió la controversial propuesta de ley Arizona SB 1070, que pretendía establecer una norma más amplia y estricta contra la inmigración ilegal, a la que el Partido Demócrata y la Casa Blanca se oponían.

Acerca de la guerra civil en Siria, que comenzó en 2011, McCain abogó por la intervención de EEUU en el conflicto, para apoyar a las fuerzas rebeldes contra el régimen de Bashar al-Assad, antes de que otra potencia, Rusia por ejemplo, se entrometiera.

Finalmente, cuatro años después, Rusia intervino en la guerra civil en Siria, pero a favor del régimen de Bashar al-Assad.

Más tarde el senador republicano conformó la llamada Gang of Eight, o el grupo bipartidista de los ocho, junto al demócrata Chuck Schumer y el republicano Marco Rubio, entre otros, para establecer la ley que mejoraría la seguridad en la frontera y daría al mismo tiempo recursos a los inmigrantes sin papeles.

La propuesta fue fácilmente aprobada en el Senado pero murió en la Cámara Baja por la inacción.

Sus últimos dos años en el Senado no han estado exentos de controversia. McCain expresó su preocupación sobre la seguridad del país si Trump era elegido presidente y retiró el apoyo a la candidatura republicana de Trump a la Casa Blanca, tras conocer los “comentarios degradantes sobre mujeres y sus alardes sobre agresiones sexuales”. Su última daga a la gestión de Trump fue el 28 de julio de 2017, cuando anticipó una “votación histórica” y optó por reservar su voto republicano imprescindible para última hora en contra de la derogación del Obamacare "porque la propuesta que la sustituiría era insuficiente”. Hace apenas unos días reveló que debió haber escogido al senador independiente Joe Lieberman como compañero de campaña presidencial, para el puesto de vicepresidente. “Ese es un error que cometí”, admitió. McCain acaba de publicar su última etapa de vida bajo el título The Restless Wave: Good Times, Just Causes, Great Fights, and Other Appreciations (Simon & Schuster, 2018), o la ola incansable: buenos tiempos, causas justificadas, grandes luchas y otras apreciaciones. "No sé cuánto tiempo más estaré aquí”, expresó. “Tengo algunas cosas de las que me gustaría ocuparme primero, algún trabajo que debe terminar y algunas personas que necesito ver. Y, si puedo, quiero hablar un poco más con mis conciudadanos", subrayó.

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