MADRID.- En un primer análisis a escala nacional, los ecologistas de la Universidad de Massachusetts Amherst, junto con colegas de la Universidad de Colorado-Boulder, informan que en todo Estados Unidos los pastos invasores pueden duplicar la cantidad de incendios, según publican en la revista "Proceedings of the National Academy of Science".

Una especie de gramínea invasiva, el 'Bromus tectorum' conocido popularmente como espiguilla, tiene una reputación larga y bien ganada como iniciador de incendios y por hacer que los incendios forestales sean peores y más comunes. Ahora está claro que este efecto es mucho más generalizado que una sola especie, informan.

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El nuevo análisis encuentra que al menos otros siete tipos pastos no nativos pueden aumentar el riesgo de incendios forestales en todo el país, y algunos duplican o incluso triplican la probabilidad de incendios en áreas invadidas por pastos.

La investigadora postdoctoral y autora principal, Emily Fusco, explica que en regiones ecológicamente distintas estos pastos de diferentes especies parecen estar impactando el fuego en todas ellas.

Trabajó con la profesora asociada Bethany Bradley y el estadístico John Finn, de la UMass Amherst, y Jennifer Balch y Chelsea Nagy, de UC-Boulder, en el análisis. Cuantificaron los impactos de los pastos invasores sobre la aparición, el tamaño y la frecuencia del fuego a escala regional en los 48 estados más bajos, el primer estudio pirogeográfico que analiza muchas especies en todo el país, dice Fusco.

"La mayor parte del trabajo sobre esta cuestión ha sido a pequeña escala, estudiando cargas de combustible o intensidad de fuego en una parcela versus otra parcela de unos pocos acres, o en un ecosistema en un parque nacional", añade Fusco. Esto se debe en parte a que hasta hace poco, los grandes datos, las herramientas y el poder de cómputo necesarios para ejecutar este tipo de análisis no estaban ampliamente disponibles, explica.

Su equipo comenzó compilando una lista de sospechosos de iniciación de incendios, basándose en el Atlas de plantas invasoras de Estados Unidos, otra literatura científica y una base de datos llamada 'Sistema de información de efectos de incendios'.

Identificaron 12 especies de gramíneas invasoras para las cuales había suficientes datos para mapear áreas "invadidas" y "no invadidas" en píxeles de 500 x 500 metros. Luego, utilizaron registros de incendios para comparar la ocurrencia, el tamaño y la frecuencia de los incendios entre las áreas invadidas y no invadidas, de 2000 a 2015.

Los autores informan que ocho de los pastos, incluido el 'Bromus tectorum', alteraron significativamente algo sobre los regímenes de incendios de la región de los ecosistemas que invadieron, aumentando la frecuencia de incendios, por ejemplo. Donde invadió la hierba mediterránea común ('Schismus barbatus'), la ocurrencia de incendios se triplicó. La invasión de la caña de seda ('Neyraudia reynaudiana'), el 'Pennisetum ciliare' y la 'Imperata cylindrica' aumentaron la frecuencia de incendios, y la presencia de los invasores inflamables aumentó la ocurrencia de incendios entre un 27 y un 230 por ciento.

En este sentido, Bradley, destaca que "este trabajo muestra que las especies invasoras son una de las 'tres grandes formas' en que las personas están cambiando los regímenes de incendios: el cambio climático duplica con creces la probabilidad de incendios, los incendios humanos triplican la temporada de incendios y ahora podemos agregar las especies invasivas que alimentan incendios".

Ella y sus colegas dicen que su artículo también sugiere otra herramienta posible que podría usarse para mitigar los incendios forestales en algunos lugares: el control de especies invasoras.

Las personas han ayudado a las hierbas invasoras a echar raíces en los Estados Unidos, tanto deliberada como accidentalmente, promoviendo su uso para forraje y como plantas ornamentales, o transportando "semillas de autostopistas" en mezclas de heno y semillas. Las perturbaciones causadas por el hombre a los ecosistemas nativos también promueven la propagación de los pastos y permiten la acumulación de suficiente combustible para transportar incendios, explican.

"Creo que uno de los mensajes más importantes es que en los lugares afectados, el manejo de incendios y el manejo de especies invasoras deben realizarse juntos, y donde estos gerentes son grupos distintos, se beneficiarían de una colaboración más estrecha --apunta Fusco--. Y, al observar en el futuro, en el modelo de riesgo de incendio, definitivamente deberíamos incluir hierbas invasoras y su probable propagación en la mezcla".

Este análisis apoyado por la National Science Foundation es el primer paso en un proyecto más grande que el equipo está investigando. Por ejemplo, Fusco y Nagy están en Arizona evaluando los impactos combinados del pasto invasivo y el fuego en los ecosistemas del desierto de Sonora.

FUENTE: EUROPA PRESS

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