MIAMI— Para el periodista Alejandro Istúriz, ser confiable es el mayor tesoro de un comunicador. El argentino, nacido en la ciudad de Buenos Aires, llegó a Estados Unidos en 2014 y desde entonces se integró al equipo de noticias de Telemundo 51.
MIAMI— Para el periodista Alejandro Istúriz, ser confiable es el mayor tesoro de un comunicador. El argentino, nacido en la ciudad de Buenos Aires, llegó a Estados Unidos en 2014 y desde entonces se integró al equipo de noticias de Telemundo 51.
Tanto en sus reportes desde la calle como en sus presentaciones en estudio, Istúriz se ha ganado el aprecio de los televidentes del sur de Florida. Lo ha logrado gracias al enfoque humano y honesto de sus coberturas, así como su impecable presencia en el plató.
En diálogo con DIARIO LAS AMÉRICAS, el comunicador se remontó a sus inicios en los medios y describió su amor y respeto por esta profesión.
“Desde que tengo uso de razón siempre me sentí atraído por los medios de comunicación y la posibilidad de contar historias”, zanjó el presentador, que se define como “un chico de barrio” y tiene en su sangre una mezcla vasco-francesa por la vía paterna y árabe por su madre.
Su tío materno, Julio Maharbiz, “era un reconocido locutor y comunicador en Argentina. Mi vieja siempre se dedicó al mundo artístico como bailarina profesional. Creo que la semilla de los medios y la comunicación, en cualquiera de sus facetas, está en mi ADN”, señaló.
Istúriz, que comenzó su relación con los medios en 1986, atendiendo llamadas telefónicas de los oyentes de un programa de radio, confiesa que siempre soñó con ser uno de los grandes profesionales de la comunicación. Con el paso de los años comenzó a trabajar en Radio Nacional Argentina redactando noticias y como locutor.
“Tuve el privilegio de trabajar y formarme, paralelamente, con destacados profesionales como Antonio Carrizo, Juan Carlos Mareco, Juan Alberto Mateyko, Omar Cerasuolo, Graciela Borges, en su incursión en la radio. Aunque no trabajé con Juan Alberto Badía y Hugo Guerrero Marthineitz me devoraba sus programas y soñaba algún día ser como ellos. ¡Qué atrevido! Quizás nombres desconocidos para esta comunidad, pero están en lo más alto de la radio y televisión del país donde nací”, constató.
En 1993 se inició en la televisión como presentador de noticias en la cadena TELEFE. Estuvo por más de 20 años en TELEFE NOTICIAS hasta que emigró a Estados Unidos “en busca de nuevos desafíos y un mejor futuro para mis hijos”.
Una vez en Miami, se unió al canal de Telemundo 51, que el periodista define como su familia. Este canal, subrayó, “me adoptó y me recibió con los brazos abiertos, gracias a la confianza que depositaron en mí Jorge Carballo, administrador general del canal y Helga Silva, vicepresidenta de Noticias”. En la actualidad, Istúriz desempeña la función de ancla de noticias y reportero. Suma varias nominaciones y premios EMMY.
Consultado sobre su metodología para abordar las coberturas, se remitió a una frase que siempre repite y “que es una buena manera de definirnos como comunicadores: ‘Los periodistas somos servidores públicos’. Estoy convencido de ello por el rol que ocupamos en la sociedad y con la responsabilidad que nos cabe en nuestra tarea de informar”.
Añadió que “el periodista no debe ser formador de opinión, ni juez, ni ‘opinólogo’. Nuestra función es contar las historias de manera objetiva tal y como suceden los hechos. Estar cerca de la gente, sentir empatía por lo que le pasa al otro, por el que sufre, el que necesita hacer visible su historia de vida. Después será el público quien saque sus propias conclusiones”.
En tiempos de ‘ruido y desinformación’ en las redes sociales, en los que el reto de informar correctamente es mayor, insistió en la importancia de “entrar en contacto directo con los hechos, hablar con los protagonistas, chequear la información una, dos, tres veces… Leo, pregunto, me informo, lo que no sé lo estudio y lo incorporo a mis conocimientos”.
También recomendó “tener tus propias fuentes de información, las que deben ser creíbles, serias y objetivas. Jamás cambiar una coma de los hechos para buscar más repercusión o un título que venda. Ser confiables es nuestro mayor tesoro”.
Istúriz dejó claro su respeto por los profesionales de la comunicación que más años llevan en los medios: “Son una fuente constante de consulta y si es el caso los vuelvo locos a preguntas, porque son libros abiertos. En nuestra profesión nunca dejamos de aprender. ¡El que diga ‘ya lo sé todo’ está acabado!”
Entre las muchas anécdotas del reportero, guarda entre sus recuerdos más tristes el momento en que le tocó cubrir la muerte de una madre y su bebé cuando circulaban en Buenos Aires y un auto que iba con exceso de velocidad les impactó desde atrás. Cuando Istúriz se presentó en el hogar del esposo de la mujer y le pidió permiso para entrevistarlo, el hombre le pidió hacer la entrevista en el cuarto donde dormía su hija. Como reconoció, “aquello fue desgarrador, jamás lo olvidaré”.
El presentador de Telemundo 51 aconseja al joven que desee ser periodista, que cultive la humildad, la sinceridad y la objetividad: “Que no busque ser protagonista. La noticia es la protagonista. Nosotros somos los mensajeros. Que se prepare muy bien porque el público creerá en su mensaje”.
Y sumó: “Que estudie, se capacite constantemente y siempre chequee sus datos, antes de dar a conocer la información, porque cuando la haga pública ya dejará de ser su historia, será la historia de la gente. De esa manera nunca defraudará a quien lo eligió para informarse”.
