Millones de personas en todo el sur de la Florida sufren hoy la incertidumbre generada por la pandemia, y muchos jamás olvidarán la pérdida de seres queridos a los que no pudieron acompañar ni despedir.

Para casi todos, la vida cambió; pasamos de transitar por días rutinarios a vivir en confinamiento, apartados de todo vínculo social.

Te puede interesar

Sin haber vencido todavía el virus, nos preparamos para un gradual regreso a las labores diarias, marcados todavía por ciertas restricciones. Sin embargo, la gran dicha de quienes puedan retornar se contrapone a los miles que no lo harán porque quedaron sin empleo.

Si los recuerdos de la recesión del 2008 no son muy gratos, las vivencias esta vez serían peor, tras el alarmante impacto económico de la pandemia de COVID-19.

Los efectos de perder un trabajo son devastadores en momentos normales, pero en plena recesión son crueles, sobre todo si dos miembros o más del mismo núcleo familiar quedan sin ingresos.

La administración del presidente Donald Trump, junto a senadores y congresistas, impulsó de emergencia el mayor desembolso en ayudas jamás visto en la historia del país para frenar la debacle económica frente a la propagación del virus. A pesar de que el valioso respaldo contribuirá a la supervivencia de negocios durante varios meses, es muy probable que sea insuficiente para recuperar la solvencia financiera.

La pandemia no solo ha arrastrado hacia un hoyo a pequeños y medianos negocios en Florida, sino a grandes empresas vinculadas al turismo, la producción y al sector de bienes raíces, cifras que se traducen finalmente en desempleo, por encima ya del 15% y que seguirá su tendencia al aumento, luego de que se agoten los fondos de ayuda y la recuperación económica no llegue.

A pesar de la reapertura paulatina de los sectores económicos en el sur de Florida, la industria del turismo y los servicios continuarán bajo regulaciones estrictas durante varios meses, lo que reducirá las ganancias y afectará la rentabilidad de las empresas, obligadas a disminuir sus gastos. Habrá, entonces, más despidos.

Vías para sobrevivir

Después de que transcurra el proceso, se elevará la cantidad de personas que dejarán de pagar sus rentas y sus deudas. Como en todas las crisis, los bancos ofrecen un perdón de pago de hasta tres meses para propietarios de viviendas. Pero el problema será cuántos dueños de viviendas se sumarían a la lista de desempleo en el sur de Florida.

“Ahora no se trata de que una persona perdió su empleo, sino de que decenas de miles en todos los sectores han perdido sus trabajos y lo peor es que no ha sido de forma temporal, como se ha anunciado, es que muchos de los lugares que cerraron no abrirán más”, considera el abogado Pelayo Durán, dueño de un bufete en Miami especializado en diversas esferas del sector financiero, residencial, empresarial y laboral.

Cuando una persona se encuentra en dificultades para pagar la renta o la hipoteca de su vivienda, no debe esperar al final, sino reajustar lo antes posible sus finanzas para cubrir los gastos prioritarios.

Durán considera “como deudas de alta prioridad” aquellas que “implican consecuencias rápidas, entre ellas están el pago de asociaciones de condominios, deudas de justicia penal, manutención a hijos menores o compensación a excónyuges tras un divorcio; arrendamientos de vehículos, facturas de electricidad, agua y gas, entre otros”.

“Muchas personas dejarán de pagar las rentas y en estos momentos no pasa absolutamente nada, porque las cortes en Miami-Dade no están procesando este tipo de casos. La mejor sugerencia es tratar de llegar a un acuerdo con el dueño de la propiedad”, aconseja el abogado.

El presidente Trump firmó a mediados de marzo una orden ejecutiva que prohíbe –de forma temporal por la pandemia– los desalojos y las ejecuciones hipotecarias. A principios de abril lo hizo el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, por un plazo de 45 días, con posibilidades de extensión.

Sobre el impacto económico, el abogado comentó: “Si en el 2008 la recesión fue un problema meramente hipotecario, ahora fluyen muchas dinámicas a la misma vez: desempleo, falta de pagos, pandemia, cierre de negocios, casi todos los sectores de la economía en crisis, etc. Para tener una idea, los ataques terroristas del 11 de septiembre desarmaron económicamente a este país y apenas fueron dos semanas, nada comparable con esto y lo que se avecina”.

La ayuda legal

“La primera banda de bancarrotas en tiempos de crisis son las compañías que se acogen a esta medida para ajustar sus estructuras y sus gastos. En los centros comerciales, por ejemplo, algunos dueños no podrán pagar las hipotecas porque dejan de percibir la porción de intereses que cobran por las rentas de los locales, y se genera una crisis.

"Los préstamos comerciales representan entre un 30% o un 40% del mercado de bienes raíces. En las hipotecas residenciales ocurre lo mismo, es decir, que esta cadena recién comienza en unos meses. Esto explotará entre 12 y 24 meses después. Generalmente ese proceso demora”, explica el experto.

La incertidumbre ante la pérdida de empleos ha causado que muchas personas se informen sobre lo que pueden hacer para enfrentar los efectos de la pandemia en sus finanzas. Así lo confirma el abogado Durán.

"En estos momentos hemos visto un incremento de llamadas para informarse sobre lo que pueden hacer con los préstamos hipotecarios asegurados por el gobierno y distintas otras hipotecas protegidas por el Care Act (Comercial o Residencial).

"Los préstamos garantizados por el gobierno como el Federal Housing Administration (FHA, por sus siglas en inglés) generalmente te dan una prórroga tras desastres naturales y crisis, muchas compañías hipotecarias están otorgando esas prórrogas, pero las que no son mediante el gobierno, se ofrecen como ellos entiendan porque son privadas.

"Lo que vemos después de un desastre natural en Florida, por ejemplo, es que las personas en un principio reciben ayudas y evitan los pagos por algunos meses. Sin embargo, cuando debes reiniciarlos y te encuentras desempleado y sin dinero, es realmente donde comienza el caos. Es lo que les sucederá a miles de personas en este estado y en especial en el sur de Florida", enfatiza.

estacionamiento vacio gimnasio eeuu abril 2020 ap.jpg
Muchos pequeños negocios de Florida han tenido que cerrar por la pandemia de COVID-19.

Muchos pequeños negocios de Florida han tenido que cerrar por la pandemia de COVID-19.

El consumidor

Durante las crisis se crea una concatenación de problemas que reducen los niveles de consumo y afectan la producción de bienes. Lo mismo opina el letrado Durán.

"Habrá un cambio en la mente del consumidor. Las personas con un trabajo relativamente seguro y negocios que han podido mantenerse a flote van a conservar sus recursos, invertirán menos. Esto conduce a una reducción del consumo, que tiene un impacto importante en la economía y en especial, en la producción de bienes materiales".

La grave situación económica tras la pandemia conducirá a una avalancha de solicitudes de bancarrota, uno de los temas que trabaja la oficina de Pelayo Durán desde hace años.

Para acercarnos a los efectos devastadores que se aproximan, acudimos a las estadísticas de antes y después a la recesión anterior (2008-2010). En el 2007, en Florida se presentaron 500.000 bancarrotas y en el 2010 la cifra fue más del doble: 1.139.000 bancarrotas. Se espera que, a finales de este año y principios del 2021, esos números se disparen.

"Para las personas en el proceso de bancarrota ahora hay dos cambios fundamentales”, puntualiza Durán y explica que “el primero es que permitieron por primera vez una extensión en el plan del capítulo 13 de 60 meses hasta 84 meses (siete años).

"El segundo, que no existía en el 2008, es el proceso de modificaciones a través de los capítulos 7 o 13, donde el banco y el dueño de la vivienda tratan de negociar una modificación; pero como el desempleo será tan alto no creo que muchas personas puedan beneficiarse, si no poseen ingresos estables. Los bancos no aprueban una modificación sin el registro de ingresos".

Las propiedades

El abogado argumenta que "tras la gran recesión del 2008, muchas personas en realidad no tuvieron que hacer bancarrota porque el problema más acuciante en ese momento fueron las propiedades. En esa crisis, la bancarrota no era una buena salida, porque al ser una residencia primaria no había remedios de bancarrota. Las soluciones giraban sobre las negociaciones entre el banco y los propietarios a través de una modificación, un short sale o un foreclosure. Estas mismas opciones las tendrán ahora las personas, pero sin ingresos tampoco puedes mantener una vivienda.

"Entre las cosas buenas que pudiera aprobar el Congreso es permitir un pequeño cambio en la sección 522 del código de bancarrota. Solo deben suprimir tres palabras "except primary residences" (excepto residencias primarias) y así los dueños de una propiedad principal tendrían la posibilidad de renegociar la deuda de la hipoteca en una bancarrota, con la experiencia de un profesional".

No obstante, muchas veces el problema está en que, aunque te modifiquen los pagos mensuales, al final te incrementan el valor de la propiedad a un nivel sobrevalorado. Entonces llega la etapa de que el dueño quiere pagar, pero no lo hace porque no vale la pena. Al final, la casa termina vendida por el banco muchas veces a inversionistas muy por debajo de su valor real y ese precio lo adquieren también las propiedades cercanas a la venta. Es decir, que quien pagó sin problemas, sufre la caída del valor de su propiedad.

Nueva exención inmobiliaria para adultos mayores de Miami Dade
La significativa depreciación de una vivienda afecta el valor de los inmuebles en sus alrededores.

La significativa depreciación de una vivienda afecta el valor de los inmuebles en sus alrededores.

Tarjetas de crédito

Los altos intereses impuestos por las financieras en las tarjetas de crédito después de la recesión del 2008 ahogan a una gran parte de los consumidores, que optan por no saldar las deudas. Años atrás, el cliente pagaba una penalidad por un atraso, ahora enfrentan la penalidad, el importe total del atraso más el correspondiente al mes en curso. Esta medida debería aplicarse a clientes reincidentes, no a todos. Cualquier persona responsable enfrenta alguna vez una emergencia; sin embargo, las financieras eliminaron cierta flexibilidad que existía años atrás, lo cual incrementa la morosidad de pago en tiempos de crisis. Sobre este tema Durán indica:

"Acerca de esas penalidades y saldos no existe una salida porque son deudas privadas. Usualmente, cuando dejas de pagar una tarjeta de crédito, el período de prórroga del banco es entre 90 y 120 días. A la vez que la deuda llega a ese período, en dependencia de la financiera y el protocolo que ellos tengan, esa deuda es eliminada de sus libros y vendida a las llamadas agencias de colección; en algunos casos ellos son la propia agencia. A partir de ahí, tenemos varios meses más para llegar a un arreglo de pago, que oscila entre un 25% y un 40% de esa deuda, pero no siempre los clientes cierran el acuerdo con todos los acreedores.

"Cuando se trata de pequeñas cantidades de deuda, siempre es recomendable buscar un acuerdo con los acreedores y evitar la bancarrota. En el caso de las personas mayores de edad, retirados y con bajos recursos, los fallos judiciales en su contra generalmente no se pueden ejecutar. Las compañías renuncian entonces a demandas y pactan con el cliente".

Los jóvenes

Uno de los grupos más vulnerables en una crisis o recesión económicas son los jóvenes, en particular quienes sin experiencia laboral se aventuran a un mercado sumamente competitivo y con una enorme deuda a sus espaldas. Muchos de ellos no consiguen fácilmente un trabajo a tiempo completo. En el caso de las parejas, en múltiples ocasiones dependen uno del otro, o ambos incluso están ceñidos al apoyo de sus padres, por lo que la falta de experiencia y su supeditación financiera los sitúa en una posición muy frágil en tiempos normales, pero peor durante y después de las crisis.

Durán manifiesta que la buena noticia es que ahora varios préstamos estudiantiles se pueden eliminar en una bancarrota. Muchos abogados presentaron demandas en distintos circuitos sobre la no eliminación de algunos préstamos estudiantiles y los jueces decidieron a su favor. Esto creó un guión de los que califican para eliminarse y los que no. En estos momentos hay varios programas para ayudar a las personas con una deuda por fondos educativos.

DIARIO LAS AMÉRICAS publicó semanas atrás un artículo titulado "Los pagos, la otra pandemia", en el que se demostraba con estadísticas y pronósticos de instituciones federales y estatales la grave recesión en Estados Unidos por los desastrosos efectos económicos del COVID-19. Pero al igual que comienzan los períodos difíciles, también terminan, y oficinas como la del abogado Pelayo Durán pueden ayudar a mantener la calma y la salud mental en épocas de crisis.

lmorales@diariolasamericas.com

Aparecen en esta nota:

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

Es una buena opción para enlazar Miami con Miami Beach 28.45%
Es una decisión apresurada con varios puntos pendientes 22.55%
Será bien recibido como un medio de transporte sostenible y accesible para residentes y visitantes 31.4%
No debería acometerse. Sería malgastar fondos sin resolver el problema 17.59%
847 votos

Las Más Leídas