La propuesta, impulsada por la alcaldesa Christi Fraga y presentada formalmente al Concejo por el abogado de la Ciudad, Lorenzo Cobiella, fue aprobada por unanimidad por los cinco integrantes del órgano legislativo local.
La unanimidad causó cierta extrañeza en el ámbito político local. Aunque las concejalas Digna Cabral y Maureen Porras no son consideradas ‘cercanas’ a Fraga, ambas respaldaron, junto con la alcaldesa y los concejales Rafael Pineyro y Nicole Reinoso, el envío de la propuesta a los electores.
Tope como funcionario
Aunque la propuesta establece un límite vitalicio, ese máximo no sería de ocho años. Cada mandato dura cuatro años y el tope se aplicaría por separado a cada cargo. En consecuencia, una persona podría ejercer hasta 16 años como concejal y otros 16 como alcalde, para un máximo potencial de 32 años en los dos puestos electivos de la Ciudad.
Los cargos se contarían por separado. Haber agotado cuatro periodos en el Concejo no impediría competir por la alcaldía, y haber completado cuatro mandatos como alcalde no cerraría necesariamente la posibilidad de aspirar a concejal.
La enmienda mantendría la prohibición de ejercer más de dos periodos consecutivos en el mismo puesto. Tras ocho años seguidos, el funcionario tendría que permanecer fuera de ese cargo durante cuatro años antes de regresar para los dos mandatos restantes. Después del cuarto periodo, ya no podría repetir el ciclo.
No se contabilizaría una designación al Concejo de seis meses o menos ni un mandato electivo de un año o menos. Por eso, un periodo reducido de aproximadamente dos años, como el cumplido por Pineyro entre 2022 y 2024, sí entraría en la cuenta.
“Políticos de por vida”
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la alcaldesa Fraga afirmó que siempre ha respaldado los límites de mandato y que el régimen actual permite una permanencia indefinida, aunque interrumpida.
“Nosotros ya tenemos un límite de dos periodos de cuatro años, pero se puede seguir regresando si se toma un periodo de cuatro años como descanso. De esa forma, se crean políticos de por vida que ocupan un cargo, se van cuatro años, regresan y vuelven a repetir el ciclo”, explicó.
La alcaldesa dijo considerar que cuatro periodos en un mismo puesto ofrecen tiempo el suficiente para desarrollar una agenda de gobierno.
“Si en esos cuatro periodos no has podido cumplir lo que has querido o no has podido lograrlo, pues le toca a la persona entrar al sector privado”, sostuvo.
Fraga empleó una expresión más contundente al defender la renovación de liderazgos. A su juicio, la permanencia prolongada de oficiales electos puede convertirse en una especie de “dictadura permitida o democrática”, por el poder y la autoridad acumulados desde una posición pública.
“Hay que permitir un cambio y la oportunidad a alguien nuevo, a una juventud que pueda entrar al gobierno y sea parte del proceso democrático”, señaló.
La edil municipal no respondió directamente si encabezará una campaña formal para promover la aprobación de la pregunta, pero dejó claro su respaldo y calificó la enmienda como un cambio positivo para la comunidad.
Christi Fraga, alcaldesa de la ciudad de Doral.
D. CASTROPÉ
Apoyo unánime
El concejal Pineyro, por su parte, confirmó que los cinco integrantes del Concejo estuvieron de acuerdo en aprobar la propuesta y anunció que hará un llamado abierto a votar por el “sí”.
Según su argumento, la ausencia de un techo definitivo desalienta a nuevos líderes comunitarios, porque los obliga a competir contra figuras que pueden mantenerse durante décadas dentro del circuito municipal.
“Actualmente se pueden tener dos periodos como concejal, descansar un periodo y regresar nuevamente para dos periodos más. Y así continuar indefinidamente hasta que te canses”, afirmó.
Para Pineyro, el límite también guarda relación con la rendición de cuentas. Los funcionarios, dijo, deben cumplir sus promesas dentro del tiempo disponible y entender el gobierno local como una vocación de servicio, “no como una carrera permanente”.
“Aquí no estamos para estar de por vida en el nivel público local ni tampoco para que los residentes nos estén pagando de por vida”, expresó.
Rafael Pineyro, concejal de Doral.
D. CASTROPÉ
Retroactividad
El hecho de que también se contabilicen los periodos cumplidos antes de la aprobación convierte la consulta en algo más que una reforma orientada al futuro. De prosperar, la enmienda modificaría las posibilidades electorales de varios exfuncionarios que aún podrían intentar regresar al gobierno municipal.
El caso más visible es el del exalcalde Juan Carlos Bermúdez, uno de los fundadores más visibles de la ciudad y actual comisionado de Miami-Dade, quien gobernó Doral entre 2003 y 2012 y regresó a la alcaldía entre 2016 y 2022.
Bajo el cómputo probable, Bermúdez habría completado cuatro periodos como alcalde: 2003-2008, 2008-2012, 2016-2020 y el mandato iniciado en 2020, que dejó en 2022 para incorporarse a la Comisión del Condado.
Si los electores aprueban la enmienda, el actual legislador condal probablemente no podría volver a aspirar a la silla de alcalde de Doral. Como los cargos se contabilizan de manera independiente, conservaría, en principio, la posibilidad de competir por un escaño en el Concejo.
DIARIO LAS AMÉRICAS pidió la opinión del exalcalde Bermúdez. Según sus palabras, “la enmienda impactará a previos alcaldes y previos comisionados. Obviamente, es una propuesta política, pero en el caso mío, yo no tengo interés en volver, pero seguiré como votante y ciudadano dedicado a la ciudad de [la] cual soy el alcalde fundador y residente”.
Otro caso destacado es el de Pete Cabrera, concejal fundador de la municipalidad a la que sirvió entre 2003 y 2012 y nuevamente de 2014 a 2022. Esos años probablemente se dividirían en cuatro periodos, por lo que no podría regresar al Concejo. Sin embargo, la medida no le impediría postularse a la posición de alcalde, cargo por el que compitió en 2022.
Cabrera fue consultado por este diario, pero se abstuvo de ofrecer comentarios públicos.
Entre los funcionarios actuales, Fraga habría consumido dos periodos como concejal y, al concluir su mandato en 2028, dos como alcaldesa.
Cabral y Pineyro sumarían dos periodos como concejales al terminar sus mandatos actuales; Porras tendría uno, o dos si logra la reelección en noviembre, y Reinoso habría cumplido su primer periodo.
Juan Carlos Bermúdez, comisionado de Miami-Dade y exalcalde de Doral
DLA
Una puerta abierta
Doral ya debatió este asunto en 2014, pero dos votaciones celebradas con pocos meses de diferencia produjeron el modelo que ahora se intenta reemplazar.
En las primarias del 26 de agosto de ese año, los electores aprobaron con 55,33% una pregunta que limitaba a una persona a dos periodos de cuatro años en cualquier cargo electivo municipal. La propuesta recibió 1.110 votos a favor y 896 en contra.
El 4 de noviembre de ese mismo año, sin embargo, aprobaron otra enmienda que estableció una pausa de cuatro años después de dos periodos consecutivos y permitió luego regresar al mismo puesto. Esa pregunta obtuvo 3.642 votos, equivalentes al 58,58%, frente a 2.575 votos contrarios.
En la práctica, la segunda decisión dejó abierta la puerta al retorno. El funcionario no podía permanecer más de ocho años consecutivos, pero sí podía salir durante cuatro y volver a postularse.
“Referente al 2014, yo no era parte de ese Concejo, así que tuvieran que preguntarles a aquellos que eran electos entonces”, anotó el exalcalde Bermúdez.
La propuesta de 2026 tampoco recupera exactamente el límite planteado inicialmente en 2014. Aquella consulta hablaba de dos periodos en cualquier cargo municipal. La nueva fórmula permitiría cuatro como alcalde y cuatro como concejal.
Es, por tanto, más estricta que el régimen vigente, pero más permisiva que el límite total sometido a votación hace 12 años.
Discusión extendida en Miami-Dade
Doral no es la única municipalidad del condado que ha revisado cuánto tiempo pueden permanecer sus autoridades.
En noviembre de 2025, la Ciudad de Miami aprobó un modelo más severo: ninguna persona que haya sido elegida o designada dos veces como alcalde o comisionado puede regresar posteriormente a ese mismo cargo durante su vida. La medida también se aplica retroactivamente desde la primera elección o designación y recibió el respaldo del 79,13% de los votantes.
Homestead adoptó cambios relacionados con los límites en 2021 y, cuatro años después, sus votantes rechazaron con 77,14% una propuesta que habría ampliado de ocho a 12 años el tiempo consecutivo permitido para el alcalde.
En Miami Beach, los electores rechazaron en 2019 una modificación que habría cambiado el mandato del alcalde de dos a cuatro años y extendido de seis a ocho años su permanencia máxima.
Los casos no responden a un mismo modelo, pero muestran una resistencia recurrente a facilitar permanencias más prolongadas en el poder.
Doral plantea una solución intermedia: cierra la posibilidad de regresar indefinidamente, aunque permite una carrera de hasta cuatro mandatos en cada puesto.
Decisión final
La discusión del 3 de noviembre no será únicamente sobre si Doral debe tener límites, porque la Ciudad ya los aplica a los periodos consecutivos.
La pregunta real será si una pausa de cuatro años debe seguir reiniciando la oportunidad de regresar o si debe existir un momento en que la puerta quede definitivamente cerrada.
Para Fraga y Pineyro, el cambio es necesario para renovar liderazgos, exigir resultados y evitar que el servicio público local se convierta en una ocupación permanente. Desde la óptica del exalcalde Bermúdez, la medida no lo afectaría porque no tiene intenciones de regresar al poder en Doral.
Para los votantes, también estará en juego si cuatro periodos por cargo constituyen un límite suficientemente estricto o si, al permitir hasta 32 años entre el Concejo y la alcaldía, la reforma todavía concede una trayectoria política considerable.
La unanimidad del Concejo puso la pregunta en la boleta. Ahora corresponderá a los residentes decidir si Doral reemplaza el sistema de pausas y retornos por un techo vitalicio.