MIAMI.- Florida tendrá el 3 de marzo su tercera ejecución de 2026, luego de que el gobernador Ron DeSantis firmara la orden de pena capital contra Billy Leon Kearse, condenado por el asesinato de un policía durante una parada de tránsito.
Con una nueva orden de ejecución firmada por el gobernador, Florida mantiene el ritmo para igualar o superar el récord de ejecuciones del año pasado
MIAMI.- Florida tendrá el 3 de marzo su tercera ejecución de 2026, luego de que el gobernador Ron DeSantis firmara la orden de pena capital contra Billy Leon Kearse, condenado por el asesinato de un policía durante una parada de tránsito.
La decisión mantiene al estado en camino de igualar o incluso superar el récord de 19 ejecuciones registrado el año pasado, el mayor número en Florida desde que la pena de muerte fue restablecida en 1976.
Kearse, de 53 años, está programado para morir por inyección letal en la Florida State Prison, según la orden firmada el jueves por DeSantis. Con ello, Florida refuerza su posición como el estado con mayor actividad en la aplicación de la pena capital en Estados Unidos.
Kearse fue sentenciado inicialmente a muerte en 1991 tras ser declarado culpable de asesinato en primer grado y robo con arma de fuego. Sin embargo, la Corte Suprema de Florida ordenó una nueva fase de sentencia al determinar que el jurado no recibió información clave sobre circunstancias agravantes. En 1997, Kearse fue vuelto a sentenciar a muerte.
De acuerdo con los expedientes judiciales, el oficial Danny Parrish, del Departamento de Policía de Fort Pierce, detuvo a Kearse en enero de 1991 por conducir en sentido contrario en una calle de un solo sentido. Al no poder presentar una licencia válida, el agente intentó arrestarlo. Durante un forcejeo, Kearse se apoderó del arma de servicio del oficial y disparó 14 veces, impactándolo en nueve ocasiones en el cuerpo y cuatro en el chaleco antibalas. Parrish murió posteriormente en el hospital.
Antes de la fecha fijada para Kearse, el estado tiene previstas dos ejecuciones adicionales en febrero. La de Ronald Palmer Heath, de 64 años, el 10 de febrero, y la de Melvin Trotter, de 65, el 24 de febrero. Este última, una semana antes del caso de Kearse. Abogados defensores anticiparon que presentarán apelaciones ante la Corte Suprema de Florida y la Corte Suprema de EEUU.
A nivel nacional, 47 personas fueron ejecutadas en 2025, la cifra más alta desde 2009. Florida lideró ese total tras una serie de órdenes de muerte firmadas por DeSantis, quien supervisó más ejecuciones en un solo año que cualquier otro gobernador del estado desde 1976.
En este contexto, el expresidente de la Cámara estatal Paul Renner ha intensificado el debate al sostener que los condenados permanecen demasiado tiempo en el corredor de la muerte. Renner, aspirante a la gobernación, calificó el sistema como “roto” y denunció que apelaciones interminables y frívolas prolongan los casos por décadas, mientras las familias de las víctimas esperan justicia.
“Hoy, los casos de pena de muerte tardan en promedio casi 30 años desde la sentencia hasta la ejecución”, afirmó Renner, quien prometió completar las ejecuciones dentro de los tres años posteriores a la condena si llega al cargo. Aunque elogió a DeSantis por acelerar el ritmo, tras ordenar 19 ejecuciones en 2025, sostuvo que “se puede hacer más”, y aseguró que una enmienda constitucional que exige resolver las apelaciones en cinco años está siendo ignorada por los tribunales.
Con el calendario ya marcado y el debate político en aumento, Florida se consolida como el epicentro del endurecimiento de la pena capital en Estados Unidos, en un año que podría volver a romper récords.
