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MIAMI.- La candidata a la alcaldía de Coral Gables, Jeannett Slesnick, quiere reducir el ritmo de construcción de megaproyectos -que considera desbordado-, en el municipio donde vive desde hace casi 50 años. Pero aclaró que no se trata de frenar el desarrollo de una localidad que en este momento tiene en construcción una área de 13 millones de pies cuadrados.

A pesar de que la apoyan algunas de las grandes figuras del Partido Demócrata, como Bob Graham, aclaró que no está de acuerdo en que las batallas políticas por posiciones en comisiones o alcaldías locales hayan pasado al terreno partidista.

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Su oponente, el actual alcalde Raúl Valdés-Fauli, estuvo de acuerdo en que la ideología no ha permeado la contienda local, pero señaló que la de Coral Gables sí tiene un componente étnico, como lo dijo en entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS.

“No se hablado de eso ni una sola vez, excepto cuando él lo menciona”, respondió Slesnick. “En las últimas diez semanas de campaña no ha sido tema de conversación en ninguna parte”, añadió la también excomisionada de la Ciudad Bonita.

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Slesnick, quien es esposa del exalcalde de Coral Gables Don Slesnick, insistió en que su ciudad necesita “un nuevo liderazgo”, una comunicación permanente con sus habitantes y “mayor transparencia”.

Según la candidata, uno de los grandes dilemas que enfrenta Coral Gables es conciliar el necesario avance de su infraestructura con la necesidad de seguir manteniendo el carácter residencial de un vecindario conocido por su arquitectura mediterránea y el nombre de sus calles.

-¿Cuál es la línea roja que se debe trazar entre el desarrollo de una ciudad y el posible exceso de construcciones?

La línea roja es que tenemos un muy buen Departamento de Planificación y Zonificación con un plan maestro y normas que fueron creados con la fundación de la ciudad (hace más de 90 años). Han tenido variaciones desde entonces, para ajustar los códigos a los tiempos modernos. En 2003 y 2007, las normas de zonificación fueron actualizadas, y eso incluía bonificaciones para que el diseño siguiera las pautas de la arquitectura mediterránea. Pero ahora estamos construyendo esas estructuras masivas que no tienen nada que ver con el plan maestro ni con las normas de zonificación. Desde 1979, nosotros tenemos una restricción en el tramo de la [avenida interestatal] US1, que corresponde a Coral Gables, en la que sólo se pueden levantar construcciones de cuatro pisos. No hay nada de más altura en esa vía, a excepción de un edificio de la Universidad de Miami que fue construido en 1978. En su momento hubo un gran rechazo hacia esa construcción. Y por eso la Comisión, un año después, tomó esa determinación. Seis meses después de yo haber llegado a la Comisión, votaron para acabar con esa limitación en la US1, y por eso ahora tenemos esas enormes construcciones.

-Si es electa alcaldesa, ¿qué haría en este tema?

Es imposible. Ya esos edificios se están construyendo y la gente tiene ese derecho. Yo no estoy en contra del desarrollo de nuevos proyectos, los necesitamos para, por ejemplo, ampliar nuestra base tributaria. Pero Coral Gables fue fundada como una comunidad residencial con un área comercial, ahí sí debemos tener más negocios. Voy a llevar liderazgo al Ayuntamiento, en lugar de forzar las soluciones a favor de los constructores y no querer escuchar lo que quiere y preocupa a la gente; voy a oír a los residentes, a hacer reuniones comunitarias para saber qué es lo que quieren.

-Pero la ciudad tiene dos áreas: la comercial y la residencial. ¿Es posible desarrollar una sin afectar a la otra?

Bueno, eso es un dilema. Hace pocos días, en una reunión de la Comisión, se aprobó por unanimidad un edificio de 14 pisos en el área de Andalusía Avenue. Está The Palace, un edificio de ocho pisos para parqueo de automóviles. Cerca de la librería Barnes & Nobles habrá otro edificio de 14 pisos. Más hacia el oeste, habrá dos estructuras más para estacionamiento de vehículos cerca del Actor´s Playhouse. Hay una construcción enorme que tendrá ocho pisos de garajes y después dos torres de 15 pisos, una de apartamentos y otra de oficinas. Si se pone esa cantidad de tráfico en una calle de dos carriles, y si cerca del supermercado Publix [localizado en Le Jeune Avenue] habrá una construcción de 18 pisos, permitida por las normas actuales de zonificación, será imposible moverse. Podrá tomar una hora en recorrer apenas una cuadra. Entonces la congestión está amarrada al desarrollo arquitectónico. Ahora el alcalde ha dicho que hay 13 millones de pies cuadrados de construcción en el área comercial, mientras que Brickell tiene 9 millones.

-¿Cuál es su opinión frente al sector llamado Little Gables, compuesto por casas móviles? ¿Lo acabaría?

Yo estoy de acuerdo en que ese vecindario se debe anexar a Coral Gables. Eso le va a costar a la Ciudad un poco en los dos o tres primeros años. Nadie quiere expulsar a esa gente, pero sí los podemos reubicar o incluso construir vivienda para personas de bajos ingresos. Esos “trailers” son una amenaza cuando hay huracanes. Todas las cosas que hay en esas casas violan el código de la Ciudad y las normas de seguridad. Mi solución es actualizar el código de zonificación, hacer viviendas asequibles para ellos. Sin duda habrá un proceso de desplazamiento de esos residentes. Toda el área va a mejorar. Necesitamos una oferta de vivienda asequible, no para personas de bajos ingresos, y el área de Little Gables es la que podemos escoger.

-¿Cuáles son los tres asuntos que más le preocupan como residente y posible alcaldesa de Coral Gables?

Lo primero sería tener un Gobierno abierto, amigable y respetuoso de los habitantes de la ciudad. En la actualidad, no tenemos comunicación con los residentes y no saben qué está pasando. Para la democracia se necesita que haya gente comprometida y no la puede haber si permanece en la oscuridad. Por lo tanto, una de mis grandes preocupaciones es asegurarme de todos los residentes conozcan todas las actividades que se están haciendo en la ciudad. Quiero ver las propuestas de desarrollo de la ciudad, bajarle el ritmo de construcción a la luz de los códigos de construcción. Tenemos el poder para hacer eso. Los constructores necesitan seguir los códigos y no que las cosas sin importancia terminen dominándolo todo.

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