MIAMI. - En una ciudad donde la identidad cubana forma parte del paisaje urbano, destacar en La Pequeña Habana exige más que una buena cocina. Exige concepto, autenticidad y alma.
Inspirado en el legado de Celia Cruz, el proyecto liderado por los empresarios Edgar González y Roberto Rasúa apuesta por algo más que gastronomía: ofrecer en el corazón de Miami un espacio donde la cubanía, la música, el arte y la memoria colectiva se sientan en cada rincón
MIAMI. - En una ciudad donde la identidad cubana forma parte del paisaje urbano, destacar en La Pequeña Habana exige más que una buena cocina. Exige concepto, autenticidad y alma.
Con esa visión nació Tumba’o, un restaurante concebido no solo como propuesta gastronómica, sino como tributo permanente a la cultura cubana y, en particular, al legado inmortal de Celia Cruz.
El proyecto es impulsado por los empresarios cubanoamericanos Edgar González y Roberto Rasúa, quienes apostaron por desarrollar un concepto que trascendiera el formato tradicional de un restaurante dentro del competitivo corredor gastronómico de la legendaria Calle 8 de La Pequeña Habana.
González, médico de profesión y emprendedor por vocación, explica en entrevista exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS que la idea surgió de una convicción clara: crear un espacio capaz de rendir homenaje a la isla desde su esencia más universal.
“Tumba’o es un proyecto que queríamos hacer en La Pequeña Habana, porque queremos darle más visibilidad a la cultura cubana, y qué más que hacerle honor a Celia Cruz”, afirma.
El nombre del establecimiento no fue casual. Responde a una de las referencias musicales más icónicas de la Guarachera de Cuba y a un símbolo que, para sus creadores, resume la energía de todo un pueblo.
“‘La Negra Tiene Tumbao’ es una de las canciones más típicas, más famosas de Celia. Por eso tenemos el cartel de Tumba’o, que todos reconocen ese tipo de música y esa canción especial de Celia Cruz”, comenta.
Pero la propuesta va mucho más allá de la decoración o la nostalgia.
Ubicado en una de las avenidas más visitadas del sur de la Florida, el local se inserta en pleno distrito histórico de la comunidad cubana con una oferta culinaria que mezcla tradición y matices mediterráneos, sin perder el eje central de su esencia.
“Nosotros nos especializamos en comida cubana y también con un toque mediterráneo, porque tenemos algunos platos que son mediterráneos, españoles, que también nuestra cultura viene de allí, pero fundamentalmente cubanos”, detalla.
Entre las propuestas más representativas del menú figuran la Bandeja Habanera, el Pollo Obrapía y Échale Salsita, preparaciones concebidas para reinterpretar sabores clásicos de la cocina cubana desde una mirada contemporánea y alineada con la personalidad del restaurante.
La oferta se complementa con una carta de coctelería artesanal elaborada en casa, diseñada para prolongar la experiencia con tragos que dialogan con la esencia tropical y el carácter festivo del concepto.
La apuesta, sin embargo, no se limita al paladar.
Desde su concepción, Tumba’o fue pensado como una inmersión cultural integral: un punto de encuentro donde la gastronomía sirve como puerta de entrada a la memoria, los ritmos y el sentido de pertenencia.
“Queremos que las personas vivan la experiencia de venir aquí. Que lleguen a esta área icónica de la ciudad, que coman una buena comida, por supuesto, pero que vivan la experiencia de la cultura cubana en todo su esplendor y nosotros se lo brindamos”, sostiene.
Ese propósito se refleja en cada componente de la iniciativa: música tradicional en vivo, noches de jazz, karaoke, degustaciones de vino, peñas culturales, exhibiciones artísticas y una terraza concebida para convertirse en nuevo espacio de encuentro social.
“Queremos que nunca se pierdan nuestras raíces, y queremos tener aquí, en la bella y grande ciudad de Miami, un trocito de Cuba”, expresa.
La visión de González parte de una premisa sencilla: en una calle colmada de símbolos de la cubanía, faltaba un espacio que rindiera homenaje directo a la intérprete de ‘Azúcar’, quien llevó esa esencia al escenario global.
“Aquí tenemos tantos carteles de Celia, de grandes músicos cubanos, de músicos latinos, pero no tenemos un lugar que digamos: esa es la casa de Celia. Vamos a llegar a este lugar y vamos a sentirnos bien cubanos y este es su hogar”, señala.
Para él, el restaurante también representa una extensión de su compromiso con la diáspora cubana y con la causa de la libertad de la isla, valores que aspira a integrar cada vez más en la programación del espacio.
“Queremos unirnos mucho a la comunidad cubana y a la causa de la libertad de Cuba también, porque Celia fue una gran patriota que no visitó nunca más al país donde nació por todos los problemas políticos que sabemos, y queremos hacerle honor a eso”, manifiesta.
El establecimiento ha logrado consolidarse como un espacio frecuentado por referentes del exilio, figuras públicas y diversas voces del entorno local, una dinámica que González considera fundamental para el ambiente que busca proyectar.
“Vienen periodistas, vienen políticos, vienen personas de la comunidad, vienen hasta héroes que lucharon en Bahía de Cochinos. Todo el que venga siempre será bienvenido”, relata.
A pesar de mantener activa su carrera en la medicina, el empresario supervisa personalmente la operación del emprendimiento y atribuye su crecimiento al respaldo de su familia, socios y equipo de trabajo.
“Yo realmente soy doctor de profesión, amo mi profesión, pero como todo buen cubano, muy emprendedor, siempre queremos ayudar a muchas personas, dar un buen servicio y, a la vez, crecer”, subraya.
A ese esfuerzo se suma un equipo de aproximadamente 15 empleados que sostiene la operación diaria del restaurante, una estructura que González considera clave para materializar la visión detrás de Tumba’o.
Al frente de la cocina se encuentra el chef cubano Aurelio Cisneros, responsable de ejecutar una carta pensada para combinar tradición, técnica y sabor en una propuesta capaz de fidelizar a quienes visitan el establecimiento.
Para González, la consistencia de la cocina ha sido uno de los pilares fundamentales en la acogida que ha tenido la marca entre clientes locales y visitantes.
Ese desarrollo, de hecho, ya forma parte de su visión de largo plazo.
González imagina a Tumba’o como una marca que trascienda Miami y que algún día pueda expandirse hacia una Cuba sin los Castros y a otras ciudades de Estados Unidos.
“Veo una compañía bien grande que nació aquí, en La Pequeña Habana, en distintas partes de Miami, y la veo con un Tumba'o en La Habana, con un Tumba'o en Santa Clara, con un Tumba'o en Santiago de Cuba. Todos en una Cuba libre”, proyecta.
Mientras ese día llega, su invitación al público es sencilla pero contundente: cruzar la puerta y adentrarse en una propuesta que busca capturar el espíritu de una nación entera.
“Que vengan, que conozcan Tumba’o, que vivan la sensación, que conozcan un poquito de Cuba, porque Cuba tiene una cultura maravillosa, un país maravilloso de gente muy linda, muy valiente y resiliente, y una cocina extraordinaria”.
