Que las contiendas políticas acaben disputándose en los tribunales es sin duda una mala noticia. La batalla para la alcaldía de Sweetwater se ha visto afectada en los últimos días tras el dictamen de la jueza Bárbara Areces, que ordenó retirar el nombre del actual alcalde José Díaz de la boleta electoral de cara a los comicios del próximo 12 de mayo. El motivo de la decisión está basado en el hecho de que Díaz no renunció a su puesto como integrante de la Comisión para optar por la alcaldía. Por supuesto, la decisión es recurrible y la Corte de Apelaciones del Distrito tendrá la última palabra.
Al margen de los enfrentamientos entre Díaz y su oponente, Orlando López, promotor de la denuncia, lo que no parece legítimo es atacar a la justicia que se ha limitado a cumplir con su obligación y que aún no ha dicho su última palabra. Por eso no es entendible ni mesurada la violenta reacción de Díaz que hoy publicamos en DIARIO LAS AMÉRICAS. El actual alcalde duda del trabajo realizado por la jueza Areces -“no sabemos si ella leyó las dos partes de la contienda”-, al mismo tiempo que asegura que “después de robar y robar tanto en la Ciudad en administraciones anteriores, ahora quieren robarse las elecciones”, en una grave acusación de la que debería aportar pruebas.
Lo importante en este desgraciado asunto es que los jueces puedan terminar su trabajo sin la presión de los políticos y que los ciudadanos de Sweetwater acudan a las urnas el próximo 12 de mayo en total libertad, para elegir entre los candidatos que hayan cumplido escrupulosamente con todos los preceptos legales para inscribirse.
Esperamos, en esta recta final de la campaña, escuchar más sobre propuestas que de acusaciones entre candidatos.