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@JesusHdezHquez
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MIAMI. - El archipiélago español Islas Canarias pide a la Unión Europa hacer frente a la crisis migratoria que sufre el territorio insular, situado a menos de 80 millas de la costa de África, donde se han recibido más de 18.400 personas sin permiso de entrada este año, procedentes de las costas de Marruecos o Senegal, mientras el Gobierno español comienza a trasladar a cuentagotas algunos de ellos al territorio peninsular, no sin antes despertar gran preocupación en los destinos seleccionados.
De hecho, la propagación de coronavirus en la nación ibérica, unido a la crisis económica que provoca los reiterados confinamientos que tratan de parar el contagio, preocupa a los gobiernos regionales de Canarias, Andalucía y Valencia donde podría radicar una buena parte de los inmigrantes, según denotan varios informes publicados por la prensa española.
El Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, asegura que “controla la situación” y que prefiere regular el desplazamiento de inmigrantes con la aplicación de exámenes PCR de COVID-19 y la organización de asistencias sociales, mientras miles de inmigrantes prácticamente deambulan por pueblos de Canarias.
Con apenas 2.1 millones de habitantes y una economía golpeada por la ausencia de turismo en meses de pandemia, Canarias apenas puede atender un pequeño grupo de migrantes.
En efecto, ante la demora del Gobierno español, el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, planteó a la comisaria europea de Interior, Ylva Johannson, que la solidaridad entre los territorios europeos respecto a la acogida de inmigrantes tiene que ser “concreta y efectiva” porque “la inmigración exige que haya solidaridad por parte del resto de la UE, empezando por España”, según reportó la agencia de noticias Europa Press.
Según reporta el periódico El Confidencial, cerca de 6.000 migrantes están acogidos en hoteles de las islas, otros 2.000 están en distintos centros de asilo, 600 están en el CATE (centro temporal) recién inaugurado en Barranco Seco, todavía quedan otros 600 en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria; unos 2.000 han sido derivados ya a la Península en vuelos regulares a Sevilla, Málaga, Alicante o Madrid, y apenas unos 300 han sido deportados a sus países de origen.
A diferencia de otras oleadas de migrantes, cuando miles de ellos han llegado a Canarias, la mayoría no portaba pasaporte. Ahora, según confirman las autoridades, muchos portan el documento.
Y es que con las fronteras de los países de origen cerradas por el coronavirus y la ley española que prohíbe retener más de 72 horas a los migrantes, tener el pasaporte a mano permite a muchos llegar a un aeropuerto canario y volar a Madrid u otra ciudad europea. “Solo hace falta el dinero”, señaló el rotativo.
