viernes 7  de  agosto 2026
ANÁLISIS

Cómo financia el Estado Islámico su guerra terrorista

Sus ingresos anuales rondan los 2.000 millones de dólares y son obtenidos por métodos que van desde la extorsión hasta la venta de obras históricas robadas

MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe

El Estado Islámico de Irak y el Levante (EI) es ya un grupo potentado. Entre otras razones, porque sus ingresos anuales ascienden, por ahora, a unos 2.000 millones de dólares, la mayoría de los cuales son obtenidos dentro del territorio que ocupa, a través de una variedad de fuentes que van desde la extorsión hasta la venta en el mercado negro de los tesoros artísticos lapidados en la región.

Por extorsión, se entiende la imposición de impuestos exagerados a las poblaciones, principalmente a los funcionarios gubernamentales de Irak y Siria a quienes exigen el 50% de sus ingresos, a las empresas, comerciantes y todo el que transite por su territorio, incluyendo a los refugiados que huyen del conflicto, a quienes les piden el 20% de sus ganancias. Con este método, por sí solo, recaudan 700 millones de dólares anuales, la mayor fuente de ingresos del grupo yihadista.

El EI controla un territorio de 40.000 millas cuadradas, poco más de la superficie de Austria, y una población de cinco millones de habitantes, aunque la aplastante mayoría son, en la práctica, rehenes de la banda terrorista. No hay una cifra precisa sobre el número de miembros del EI y su ejército. Los números varían entre 53.000 y 258.000, dependiendo de las fuentes y de si se cuenta sólo a los que actúan en Siria y Irak, o si se incluye a los terroristas que hay en otras regiones.

Según un estudio de la Corporación Rand, una organización estadounidense no lucrativa que se dedica a analizar políticas públicas, otros ingresos provienen del contrabando de petróleo, los robos a bancos y la exigencia de rescates a gobiernos extranjeros por la liberación de sus ciudadanos. En fecha reciente, el Gobierno estadounidense ha informado que el EI obtuvo 230 millones de dólares en rescates desde el 2008 hasta el año pasado.

Contrabando de crudo

Al contrario de lo que se puede pensar, el contrabando del crudo, sacado de los pozos en Siria y Irak, no es una fuente de ingresos significativa, apenas alcanza un promedio de 120 millones anuales, comparados con 600 millones en asaltos a los bancos o los 300 millones de la venta de tesoros artísticos, en lo que va de año. Según las autoridades del Kurdistán iraquí, los hombres del Estado Islámico robaron el año pasado de los bancos de Mosul la friolera de 1.000 millones de dólares.

Los bajos ingresos en la venta del petróleo se debe a que el grupo vende el crudo muy por debajo del valor del mercado mundial y tampoco dispone de mucho para comercializar, porque lo necesita para desplazar a sus militantes en los territorios ocupados.

El EI dispone de una fuerza motorizada considerable, compuesta por tanques, camionetas Humvee y camiones capturados a las fuerzas iraquíes. Además, las fuerzas aliadas también han atacado con precisión los pozos de petróleo, lo cual merma la producción.

Pero también hay otro aspecto del financiamiento del EI que tiene preocupados a los líderes occidentales, aunque el único que ha mencionado el asunto con firmeza en los últimos días ha sido el presidente ruso Vladimir Putin, quien este lunes en la Cumbre del G-20 en Turquía dijo que “la financiación del Estado Islámico proviene de 40 países entre ellos varios del G-20”.

El mandatario ruso no precisó a qué naciones se refería. Pero analistas miraron de inmediato hacia Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes. Pero quedó por fuera uno: la sede de la Cumbre, Turquía.

Todo esto porque el petróleo que el Estado Islámico ‘exporta’ sale a través de ese país ya que los demás que rodean los territorios ocupados por la organización terrorista, como Irán, lo impiden. Esto pudiera explicar la reticencia que ha manifestado el mandatario turco Tayyip Erdogan en involucrarse en el conflicto, como informó DIARIO LAS AMÉRICAS la semana pasada.

Para administrar todo este dinero, los líderes del EI han creado un verdadero sistema de contabilidad, un servicio de Hacienda muy particular, y han montado una maquinaria muy engrasada en la que trabajan miles de contables, inversionistas, recaudadores de impuestos, multas o sencillamente extorsiones a mano limpia.

Gastos controlados

El EI en sí es austero, como indica un estudio del ‘Financial Action Task Force’, una entidad intergubernamental fundada en 1989 por varios países miembros y que se dedica a monitorear el lavado de dinero a nivel mundial. No puede invertir mucho en infraestructura porque puede ser destruida por las fuerzas aliadas, tampoco tiene oportunidad de eso porque se está en continuo movimiento.

Recuérdese que la mayor organización terrorista del mundo es, en el fondo, una estructura nómada, por lo cual gasta la mayor parte de su dinero en mantener el ejército y todo un sistema que lo ampara.

Los mayores gastos, de entre 3 y 10 millones mensuales, son para pagar los salarios de los soldados y la policía religiosa que controla la población civil. Pero también invierte en comités de barrio, en toda la operación de propaganda que ha lanzado a nivel mundial, en subsidiar atentados fuera de sus fronteras y el entrenamiento del personal que los llevará a cabo y en un sistema de tribunales religiosos.

Además, obviamente, financia una legión de contadores y financistas que mantienen los gastos lo más bajo posible, según indica el estudio de la Corporación Rand.

Pero el mayor esfuerzo que el Estado Islámico de Irak y el Levante hace es en aterrorizar a los que lo rodean. Para eso, y para llevar su mensaje de odio al resto del mundo, los fondos parecen ser infinitos.

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