MOSCÚ/WASHINGTON.- Al presidente sirio, Bashar al Assad, los ataques con misiles no parecen alterarle lo más mínimo porque sabe que cuenta con el respaldo de amigos poderosos. La pregunta ahora es: ¿Qué suponen los ataques militares para las relaciones entre Estados Unidos y Rusia? ¿Pasarán a la historia sin consecuencias al igual que lo hicieron los misiles de crucero de hace un año? La niebla de los ataques con misiles se disipa.

LA ESTRATEGIA MILITAR RUSA: Antes del ataque, políticos y expertos estaban seguros de que se llegaría a una confrontación directa entre Estados Unidos y Rusia. Ahora, el tenor en Moscú es otro, lo que se debe también al hecho de que Washington reaccionó más moderadamente de lo previsto. Desde el punto de vista ruso, el ataque militar fue un fracaso considerable. Ni siquiera se llegaron a atacar posiciones rusas porque el Ejército sirio, con su obsoleta técnica soviética, acabó rápidamente con los misiles.

El politólogo Fiodor Lukianov, cercano al Kremlin, considera que actualmente es altamente improbable que se produzca una confrontación militar directa entre Estados Unidos y Rusia. "Los objetivos se eligieron cuidadosamente para que la situación no se saliera de control", dijo el editor del periódico "Russia in Global Affairs".

Aunque todavía podría darse alguna reacción, el presidente Vladimir Putin es consciente del potencial de escalada que provocaría un contraataque, algo de lo que quiere prescindir por el momento.

Internamente, el poder de Putin también se nutre del agresivo rumbo que ha tomado Occidente según Moscú. Rusia se considera víctima de campañas rusófobas. Una y otra vez se dice que las relaciones con Occidente son tan malas como en la Guerra Fría. El presidente estadounidense, Donald Trump, también se expresó en términos similares. Sin embargo, no está nada claro si el ataque realmente contribuirá a empeorar aún más las relaciones entre ambos países.

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El crucero de misiles guiados USS Monterey (CG 61) dispara un misil de ataque terrestre Tomahawk. Monterey se despliega en el área de operaciones de la Quinta Flota de los EEUU.
El crucero de misiles guiados USS Monterey (CG 61) dispara un misil de ataque terrestre Tomahawk. Monterey se despliega en el área de operaciones de la Quinta Flota de los EEUU.

¿UNA NUEVA DOCTRINA DE TRUMP?: En el ataque, Estados Unidos evitó cuidadosamente lo que se habría considerado una escalada entre las dos potencias atómicas. Washington evitó golpear posiciones rusas e iraníes desistiendo de una provocación a Moscú y Teherán.

Washington no muestra una estrategia clara en Oriente Próximo. En su discurso a la Nación, Trump calificó la región como un "lugar agitado". En relación con Siria piensa en dos categorías: la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico (EI), que considera terminada, y la guerra civil, de la cual se quiere mantener al margen. No está claro si su Gobierno tiene interés en impulsar una iniciativa diplomática. El designado nuevo secretario de Estado, Mike Pompeo, todavía no ha asumido su cargo y el nuevo consejero de Seguridad, John Bolton, no es un diplomático, sino que está considerado un matón.

Para Trump, el tema excede ampliamente las relaciones entre Rusia y Estados Unidos y una posible guerra subsidiaria. En su discurso remitió a las otras potencias en la región: fortalecer el compromiso de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto y otros podría garantizar "que Irán no se beneficie de la aniquilación del EI". Algunos medios, como la revista "The Atlantic", bautizan a esta mezcla de mantenerse al margen y reparto de intereses como la "doctrina de Trump" para Oriente Próximo.

LA ESTRATEGIA DE MACRON: Occidente se jugaba en el ataque también su credibilidad. Asimismo, fue un intento de poner a prueba su capacidad de actuación: una advertencia a Rusia, que apoya al presidente sirio e intenta -con las conversaciones de Astaná- construir una solución el conflictio sin incluir a Occidente. Se espera que Rusia haya entendido que ahora se trata de aunar esfuerzos para poner en marcha un proceso político, dijo el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian.

París promete nuevas iniciativas diplomáticas que quiere impulsar entre los ministros de Exteriores de la Unión Europea y en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según fuentes diplomáticas, Francia quiere presentar una nueva resolución ante la ONU para abordar las preguntas más urgentes del conflicto: poner fin al programa de armas químicas sirio y depurar responsabilidades por los ataques químicos. También contemplaría un alto el fuego y el acceso de ayuda humanitaria, para allanar el camino a una solución política del conflicto.

El lunes, las posibilidades de éxito de la resolución todavía eran confusas. En vista de las primeras reacciones rusas, parece más que dudoso que se pueda romper el empate entre Rusia y las tres potencias occidentales de la ONU con derecho a veto en el Consejo de Seguridad. La pregunta es, sobre todo, hasta dónde llegará la solidaridad manifestada en este asunto entre Washington, París y Londres.

En realidad, Trump quiere mantenerse al margen en el conflicto sirio. Estados Unidos no ha cambiado su estrategia, subrayaron el fin de semana fuentes gubernamentales. La participación de Estados Unidos en la búsqueda de un compromiso político es, sin embargo, la "única manera de oponer resistencia a la apisonadora rusa y de lograr una solución política inclusiva en Siria", citó a un diplomático francés el periódico "Le Monde".

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Un niño llora tras llegar a Alepo en autobús procedente de Duma, en Siria.
Un niño llora tras llegar a Alepo en autobús procedente de Duma, en Siria.

EL FUTURO DE AL ASSAD: El ataque del sábado sólo tenía debería tener un efecto limitado en la guerra de Siria. El "mensaje claro" del que habló el secretario estadounidense de Defensa, James Mattis, es exclusivamente una respuesta al supuesto ataque químico en Guta Oriental.

El presidente Al Assad parece relajado: tras el ataque dijo a funcionarios rusos que Siria no prestaría ninguna atención a las actuaciones de Occidente. Al Assad, que vuelve a tener todo el poder en Siria, ha puesto en el punto de mira al resto de los territorios rebeldes. Hace un mes se dejó filmar mientras conducía hacia Guta Oriental para demostrar su victoria. "La carretera está despejada", dijo entonces. Esta seguridad en sí mismo tampoco parece habérsela arrebatado el ataque del sábado.

FUENTE: dpa/REDACCIÓN

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