OPINIÓN
¿Dónde diablos está mi corona?
Esa corona me la había colocado no mucho tiempo atrás un dentista en Miami y ahora había que ponerla en su lugar cuanto antes, porque así, con esa cara de tonto, no podía salir a esquiar, a tomarme fotos con la familia, a hablar de política con quienes ocasionalmente pudieran reconocerme.