Guevara definió el poder como la voluntad de disponer de la vida de los demás. Ésa es la clave del poder
En la revista mexicana Letras Libres, edición del mes de mayo, se publicó una entrevista que los periodistas Abel Sierra y Nora Gámez, le hicieron, en su casa en La Habana, a Alfredo Guevara, el u201czar u201d de la cinematografía cubana bajo la dictadura castrocomunista. El que durante varios años dirigió a su antojo el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. n
Guevara, que ya tenía muy quebrantada la salud, falleció poco después, pero quedaron sus palabras que revelan u2013o desmienten- muchas de las barbaridades, o las mentiras, bajo las que ha engañado al mundo la fraudulenta y sanguinaria mal llamada revolución cubana. n
Guevara, miembro de fila del original y viejo partido comunista (PSP), fue amigo de Fidel Castro desde los años de estudiantes en la Universidad de La Habana. Estuvo presente, junto a Castro, en el estallido terrorista conocido como El Bogotazo, en Colombia, en 1948. En los trabajos subversivos contra el Gobierno de Fulgencio Batista, se acercó al Movimiento 26 de Julio bajo el mando de Fidel Castro y, una vez impuesta en Cuba la hegemonía de este último, en su Gobierno llegó a ser una de las figuras más influyentes de la política cultural del país. n
Desde tan privilegiada posición disfrutó de las bienandanzas y beneficios del poder, y compartió muchas de las atrocidades de ese régimen. Y tal fue así, que los periodistas del reportaje describen cómo Guevara vivía rodeado de lujo y exquisiteces, como era el que tenía en su casa algunos valiosos cuadros que pertenecían al patrimonio nacional cubano, como por ejemplo, uno de la famosa pintora Amelia Peláez. De modo tal que, con desenfado y cinismo, confiesa que para el logro de sus aspiraciones de su vida años atrás u201chabía que ser o millonario o revolucionario. Decidí escoger el camino de la Revolución. Claro u2013dice riéndose- lo bueno sería ser millonario y a la vez revolucionario u201d. Eso es lo que han sido él, Fidel y Raúl Castro, y toda la cúpula, y pandilla, que han detentado el poder y la impunidad durante más de medio siglo. n
Desde esa perspectiva, Alfredo Guevara definió el poder como la u201cvoluntad de disponer de la vida de los demás. Ésa es la clave del poder u201d, y confiesa: u201cYo he tenido esa experiencia u201d. Consecuente con ésta, Guevara describe cómo, en los años iniciales de ese Gobierno, él participó en el asalto y robo de uno de los principales canales de TV. Así confiesa: u201cAsaltamos literalmente la televisión de Gaspar Pumarejo, que era el dueño del Canal l2. Fui acompañado de unos cuantos salvajes con mandarrias. Asaltamos aquello por la noche y en la mañana las secretarias y el personal que trabajaba allí, se encontraron que yo era el nuevo Pumarejo u2026 Esa noche me acompañaron el Che, Ramiro Valdés y el propio Raúl. Esto lo estoy diciendo por primera vez u201d. n
Guevara, sintiéndose ya cerca de su final: u201cSiento que tengo poco tiempo de vida u2026 Les estoy dando la entrevista porque no quiero que se queden cosas dentro de mí u201d. De modo que revela varias de las intrigas y las luchas intestinas en el Gobierno castrocomunista. Y se arriesga a señalar que en el libro Fidel Castro Ruz Guerrillero del Tiempo, lo que Fidel le dijo a la autora de dicho libro no es verdad realmente: u201cLas cosas no fueron de la manera en que él las está contando u201d. Acto y seguido trata de justificar, dada su senectud, que Castro está cambiando la historia. Y concluye asomando el temor: u201cQuiero ser muy cuidadoso, yo tengo miedo u201d. n
Trata de disculpar a Fidel echándole al viejo partido comunista la culpa del estalinismo que impuso el Gobierno... Falso encubrimiento. Fidel Castro es por su índole y en esencia, de la calaña de todos los tiranos, Stalin o Hitler o Pol Pot. El viejo partido no tenía peso para determinar el curso de ese Gobierno. Castro, más allá de una específica ideología, hubiera adoptado cualquiera que le propiciara el poder absoluto e ininterrumpido en el tiempo.
De modo que el marxismo era el adecuado para sus planes en aquel momento histórico, y para ello se sirvió por el engaño del pueblo cubano. Pueblo del que Guevara u2013como todos ellos- siente un gran desprecio, y de su visión del mismo confiesa: u201cPueblo en el que no creo, no creo que mi pueblo valga la pena u201d. Y con sarcasmo final, sobre el sistema comunista impuesto a ese pueblo, confiesa con ironía: u201cEn el trópico no se pueden aplicar ni siquiera las fórmulas más puras de Carlos Marx u201d. Alfredo Guevara fue uno de los impulsores de ese sistema en Cuba.