En un espacio de 5 días, me ha tocado celebrar dos acontecimientos que nada tiene que ver con la vida profesional pero que sin duda requieren un mayor esfuerzo, sacrificio y preparación que cualquier trabajo al que nos podamos enfrentar. n
nPara los dos escogí un menú peruano, de la que para mí es de las mejores cocinas del mundo. Ceviche, el pasado domingo, en El Gran Inka de Key Biscaine para disfrutar con mis hijos del día de los padres y ceviche, el jueves en la noche, en La Mar de Gastón Acurio del Hotel Mandarin Oriental para festejar de mi aniversario de boda. n
n!Qué difícil tarea la de ser padre y esposo! Sí el día tiene 24 horas y las jornadas laborales nos absorben casi en exclusiva, u00bfcómo buscar tiempo para cuidar y mejorar una relación que en ambos casos necesita de tiempo, inteligencia emocional, paciencia, entrega, imaginación. n
nEs habitual cuando llegan estos días, buscar en nuestros viejos álbumes de fotos, las imágenes de cuando estábamos dando estos pasos tan importantes en nuestras vidas. En las fotos de celebración de un matrimonio, además de más jóvenes y con menos peso, se nos ve radiantes de felicidad. Pero a mí lo que más me llama la atención es descubrir en esos rostros nerviosos e ilusionados, la absoluta falta de conciencia y preparación sobre lo que te viene encima a partir de ese momento. n
nNo existen escuelas de preparación para maridos, esposas o padres. Sólo algunos sacerdotes se atreven a pontificar con las jóvenes parejas sobre cómo abordar estos cambios vitales pero en realidad es de una manera absolutamente teórica. La teoría del que nunca se ha casado ni ha tenido hijos siempre va a andar un poco coja porque pasados los años, uno se da cuenta de que este tipo de exámenes diarios a los que te somete la relación con las personas que amas y con las que compartes tu vida se aprende a base de golpes, de prueba y error. No hay nadie en el mundo que nos pueda preparar sobre cómo resolver cuando tu pareja más te necesita y no tienes tiempo material para ayudarla o sobre cómo educar y llevar a tu terreno a un hijo que se rebela por razones que no llegamos a comprender. n
nAl final si hay alguna conclusión puedo sacar de mi experiencia como esposo y padre es que la única manera de resolver los problemas y acercarnos a una relación exitosa es enfrentarnos a ellos. Quizás sea demasiado genérico el consejo porque cómo decía antes desgraciadamente no existe un manual y la vida te va poiendo a prueba a su capricho, colocándote en situaciones que jamás nos habíamos imaginado como podemos comprobar cuando miramos nuestros rostros y recuerdos en las fotos del álbum familiar. n
nSufrimos y gozamos sin respiro, el amor a los nuestros es una montaña rusa de la que ya pagamos el billete y a la que no podemos parar ni bajarnos. Por eso, tras esta semana de recuerdos, balance y celebraciones, no me arrepiento y me siento feliz de haberme subido a esa montaña rusa y animo a los que aún no lo hicieron a que compren su boleto.