Con la inmoralidad acostumbrada, como si fuera natural y parte de una rutilante carrera, la vicepresidenta Delcy Rodríguez juramentó a Gustavo González López como Consejero de Seguridad e Inteligencia de la Presidencia de la República. Un cargo que no existía.

Recordemos que se trata del exjefe del SEBIN que había sido despedido sin explicación oficial en octubre pasado, luego de que el cuerpo sin vida del concejal Fernando Albán fuera lanzado del piso 10 de plaza Venezuela, sede de la policía política. Allí, donde está la tumba, el centro de torturas más utilizado por el régimen.

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Luego de su destitución, González López desapareció. Tanto, que el magistrado desertor Christian Zerpa, en declaraciones desde Orlando, Estados Unidos, exigió a Maduro que presentara una fe de vida, puesto que existía la posibilidad de que hubiese sido asesinado luego de haberse visto envuelto en una conspiración para derrocar al jefe del régimen. Según Zerpa, en ese intento de golpe habría estado involucrado Diosdado Cabello.

Aún colocando a beneficio de inventario las declaraciones de Zerpa, responsable de ominosas sentencias por acción y omisión desde el Tribunal Supremo de Justicia, habría que evaluar sin pasión, informaciones que trascienden como verdades.

Para comenzar, no parece casual que horas después de los señalamientos del magistrado desertor, el régimen responda mostrando con nuevo cargo a González López. Sin embargo, lo que realmente pesó, fue el miedo de Nicolás al ruido de sables al que podría subirle el volumen Diosdado. Y aunque Cabello y Maduro siempre terminan pactando como jefes de bandas, existe el riesgo de que Diosdado decida darle uso a los cuchillos largos, en los días nada convenientes que rodearán al 10 de enero, cuando Maduro pasa a ser formalmente dictador.

La orden desde Cuba es controlar peligros y soldar fracturas.

Ya en este mismo espacio, semanas atrás, referimos que el despido de González López había sido consecuencia de información –aportada a Maduro por la inteligencia cubana– de que el jefe del SEBIN, con el conocimiento de Diosdado, venía grabando a la pareja presidencial. Maduro enfureció y mandó a botar a González López. Le tocó entonces a Cabello ir a Miraflores a interceder por su amigo. El encuentro con Maduro volcó en discusión. Diosdado –tal vez hasta dolido– le reclamó a Nicolás haber estado negociando su cabeza. La pregunta inmediata de Maduro era obvia: ¿y cómo te enteraste? ¡Cuanta perspicacia en ese par!

Lo cierto es que la ira se apoderó de González López al ser despedido. Se desconoce si estimulado por Diosdado o por iniciativa propia, ordenó interceptar la caravana presidencial. Y hasta ahí llegó su vida en el cargo. Diosdado no se mostró muy acongojado públicamente por el asunto, pero sin duda la decisión resultó un duro golpe. Perder el SEBIN era ver escapar un negocio muy lucrativo. Traficar con la libertad de ciudadanos en un país sin estado de derecho produce grandes beneficios y es fuerza y poder. Maduro, antes del choque, parecía satisfecho de que González López garantizara protagonistas que sostuvieran su coartada frecuente de conspiración y terrorismo. Víctimas terriblemente torturadas que Maduro con placer ha mostrado en televisión.

Según el magistrado Zerpa, en el SEBIN han recibido hasta 60 órdenes de excarcelación que no fueron acatadas. Está claro el poder de esa policía por encima de los jueces penales con el conocimiento, eso sí, del jefe del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno. También bajo la versión de Zerpa, Moreno opera al alimón con el dueño de Globovision, Raúl Gorrín, quien además es testaferro de Cilia Flores y sus hijos. Importante acotar que el citado magistrado desertor asegura que Gorrín jura controlar dos fracciones: una oficial, en la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, y otra opositora, en la legal Asamblea Nacional. Eso, para hablar solo de los políticos, porque el interés del presidente del TSJ se extiende al mundo del espectáculo (su esposa fue Miss). Al respecto, Zerpa se refiere a la intervención de Moreno para suspender el Miss Venezuela y entregarle la franquicia de Miss Universo a Gorrín. (Publicidad aparte, no está de más que lean “Las Muñecas de la Corona”).

Ahora, esta nueva caricia hacia González López podría significar un temporal armisticio entre Maduro y Cabello. Y de acuerdo con el historial de ambos, Maduro apuesta a flotar estando en posibilidad de ahogarse. De nuevo trata de ganar tiempo. Lo ha hecho mes a mes, con promesas de diálogo, perniles o dakazos. También es verdad que Diosdado ha sobrevivido, pero sigue siendo el eterno segundón.

@ibepacheco

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