Uno accede a Facebook y es adorable ver cómo amigos y parientes comparten uno de los mejores temas del año: las graduaciones, desde los pequeños en Kinder, hasta los que arriban a la disputada y desafiante carrera universitaria. Me gustan esas fotos de padres, abuelas, tíos, hermanos, que nos quieren hacer partícipes de su alegría. Nada más hermoso y noble.

Los que ostentan diplomas de educación superior irán a explorar el competitivo mercado laboral para el cual se prepararon. Entre nuestros egresados del Miami Dade College, esa posibilidad es de un alto porcentaje, lo cual es algo que nos honra.

Sin embargo, miles de estudiantes graduados de la enseñanza secundaria pueden padecer lo que yo llamo “el síndrome de la indecisión”. Aquello que nos preguntaban cuando éramos niños: "¿Qué tú quieres ser cuando seas grande?". Y uno solía responder lo que le viniera a la mente: “médico, astronauta, pelotero...”. Pero con el tiempo la pregunta se vuelve una certidumbre.

Se trata de un paso sumamente importante y complejo. Los padres, sobre todo, deben estar al tanto de la vocación de la prole y si descubren una especialidad que sobresale, entre las afinidades potenciales del muchacho o muchacha, la deben alentar.

Por supuesto que cada cual es libre de elegir su futuro profesional, pero les recomiendo que no dejen el panorama totalmente abierto, como un páramo desierto, pues no pocos jóvenes sufren como de vértigo cuando se asoman al mundo real y les cuesta trabajo tomar una decisión.

En Miami Dade College, durante todo el año, celebramos sesiones informativas donde mancomunamos alumnos potenciales con sus padres para que estén minuciosamente informados de las posibilidades reales que les asisten en las aulas. En nuestro caso específico: más de 300 programas. También visitamos las escuelas secundarias en este necesario proceso de orientación.

Hay que evitar la indecisión por todos los medios. Puede ocurrir, y es algo muy común, que usted comience a estudiar biología y, mientras profundiza en la materia, descubra que lo suyo es la química. Son ajustes normales, variantes, alternativas, con respuestas inmediatas en el sistema.

No siempre la sagrada vocación se manifiesta en primera instancia, pero cualquier atisbo de preferencia se puede ir cultivando. Es importante tener en cuenta que, con la profesión o profesiones, pues depende cuantas se acometan, vamos a responsabilizarnos el resto de nuestras vidas.

Es el consejo que dicta la experiencia: elijan un trabajo con el que puedan lidiar de modo entusiasta, nunca como obligación.

¿Quién no ha experimentado la indecisión? Como les decía, forma parte del tránsito normal en la vida. Les confieso que mi aspiración primera era hacerme rico, como banquero o urbanista, oficios que hoy desempeñan, con éxito, no pocos de mis amigos que estuvieron en las aulas del College.

Sin embargo, me fue seduciendo la docencia y toda la fascinación que se mueve en su órbita y si tuviera que repetir toda la historia otra vez, lo mismo haría. Tanta satisfacción me ha brindado esta aventura del aprendizaje y la enseñanza...

Les recomiendo, sobre todo a los adultos, que son quienes suelen honrar mis columnas porque los muchachos navegan en su universo virtual, que se lleguen a cualquiera de nuestros campus o se asomen en el website www.mdc.edu y exploren la posibilidad real de solucionar a tiempo el tema de la indecisión. Mañana no es el momento. Hoy mismo puede comenzar el futuro.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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