jueves 5  de  febrero 2026
OPINIÓN

Los villanos siempre deben pagar

Así como en el cine, donde la falsa victoria del villano prepara el clímax, la historia de Alex Saab se inscribe en un reparto más amplio

Diario las Américas | REYES UREÑA
Por REYES UREÑA

Como en las películas, el villano siempre tiene su momento de falsa victoria antes del golpe final. Alex Saab también lo tuvo. Llegó a Caracas, recuperó espacios de poder, volvió a pasearse como si nada, como un sobreviviente del sistema judicial de Estados Unidos, hasta lo nombraron ministro otra vez. Todo esto bajo un intercambio bajo la administración del presidente Joe Biden.

Parecía indicar que había burlado la justicia, que estaba de vuelta del lado de los “ganadores”, y el chavismo lo mostró como símbolo de resistencia, de que ni el tiempo ni la presión internacional podían tocarlo. Pero como en el cine, esa calma nunca es el final. Esa escena es apenas antes del desenlace.

La detención de Saab el pasado miércoles en Caracas, según Caracol Radio ejecutada entre el SEBIN y con apoyo del FBI, demuestra que el arco seguía abierto, que el expediente no estaba cerrado aunque muchos quisieran creerlo. El villano, tarde o temprano, siempre paga.

Y la aprehensión y posible extradición en las próximas horas no solo afecta a quien se considera el testaferro del depuesto dictador Nicolás Maduro. Es un golpe contra la cofradía chavista que, de facto y con Delcy Rodríguez al mando, se mantiene en el poder.

El cine nos ha demostrado que el bien siempre se impone, que los villanos terminan pagando por los crímenes cometidos. Y esperemos que en la vida real, que a veces parece más incrédula que el séptimo arte, el guion se mantenga igual.

Así como en el cine, donde la falsa victoria del villano prepara el clímax, la historia de Alex Saab se inscribe en un reparto más amplio.

Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los hermanos Rodríguez (Delcy y Jorge) siguen en pantalla, moviéndose con aparente normalidad mientras enfrentan señalamientos y sanciones. La trama muestra que, aunque algunos puedan recuperar espacios de poder, mantener su presencia o acercarse a quien busca dañar, el expediente no está cerrado y la historia continúa escribiéndose.

En esta película real, la calma antes del giro final nunca garantiza que la última escena haya llegado. Por ahora, toca analizar esta escena mientras que el guionista – desde Washington- prepara el nuevo capítulo de esta saga.

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