El caricaturista venezolano Fernando Pinilla, miembro del equipo Diario las Américas, fue entrevistado por Telemundo 51, para relatar cómo desde el humor es posible hacer frente a la dictadura del siglo XXI.
El artista gráfico ha hecho del lápiz un instrumento incómodo para el poder en un país donde la sátira política puede convertirse en un riesgo personal
El caricaturista venezolano Fernando Pinilla, miembro del equipo Diario las Américas, fue entrevistado por Telemundo 51, para relatar cómo desde el humor es posible hacer frente a la dictadura del siglo XXI.
A juicio del artista gráfico, cada ilustración representa un acto de resistencia ante el poder.
Durante años, la caricatura política ha sido una de las herramientas satíricas más poderosas para influir en la opinión pública y cuestionar al poder. En Venezuela, sin embargo, hacer humor político ha tenido un costo alto: censura, amenazas, persecución y miedo bajo el chavismo.
Para el caricaturista, cronista y escritor venezolano Fernando Pinilla, dibujar no es solo un acto creativo, es ante todo, una forma de resistencia.
Desde su mesa de trabajo en Venezuela, Pinilla ha hecho del lápiz un instrumento incómodo para el poder en un país donde la sátira política puede convertirse en un riesgo personal. “La gente a veces piensa que, como es un dibujo, es sencillo. Yo creo que no hay nada más complicado que resumir con una imagen y algunos textos lo que está viviendo un pueblo”, explica Pinilla.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Pinilla no tardó en reaccionar. Su primera caricatura fue directa, aunque cuidadosamente pensada.
La imagen fue contundente: Donald Trump dándole jaque mate a Nicolás Maduro. “Fue una caricatura que trabajé con mucho tacto, pero tenía que hacerla. Era obligatorio hacerla”, reconoce el artista.
Sus viñetas han comenzado a reflejar un nuevo momento político en la región: la presión de la administración Trump sobre el régimen cubano, la liberación de presos políticos en Venezuela y los movimientos de poder que se reacomodan. En una de ellas, dibujó al secretario de Estado Marco Rubio y a Delcy Rodríguez caminando sobre una cuerda floja.
“Por primera vez dibujé a un presidente de Venezuela que no es Hugo Chávez, ni Nicolás Maduro, independientemente de que sea transitorio, que es lo que esperamos”.
Pinilla asegura que detrás de cada trazo el peligro sigue presente. “Tenemos quizá una cierta licencia para hacerlo con un poco más de libertad, pero eso no quita el miedo. Seguimos gobernados por las mismas autoridades”, advierte el artista.
Pinilla es uno de los pocos caricaturistas políticos que continúa viviendo en Venezuela, una decisión que, según cuenta, incluso preocupa a sus editores. Aun así, insiste en quedarse.
Cuando se le pregunta qué le diría a quienes creen que la caricatura política es solo un dibujo y no una forma de denuncia, responde sin dudar:
Y al hablar de la caricatura que sueña con publicar algún día, su voz se quiebra. No la describe del todo, pero la emoción lo dice todo: “la tengo lista desde el 28 de julio del 2024”.
Hasta que ese día llegue, Fernando Pinilla seguirá dibujando humor político. Porque, como bien se dice en el oficio, cuando el poder se molesta, es señal de que la caricatura está cumpliendo su función.
Lea la entrevista completa de Telemundo 51.
