La novela de ciencia ficción La guerra de los mundos, de H. G. Wells y publicada en 1898, fue una de las primeras narrativas sobre una aparente invasión alienígena que tuvo gran impacto en el imaginario popular luego de que Orson Wells, un joven director y productor, realizara una adaptación para radio, en 1938, de una invasión marciana.
Welles narró, en formato de noticiero, que varios meteoritos habían caído en Nueva Jersey y Nueva York pero que en realidad eran contenedores marcianos que, armados con rayos y gases, eran capaz de derrotar al ejército americano. Muchos oyentes creyeron que estaba sucediendo, aunque al principio del programa se avisó de su carácter ficticio.
Pero bien dicen, que la realidad supera la imaginación.
Hace pocos días se detectó, al menos en público, un globo espía chino sobre Estados Unidos. Días después otros objetos voladores de menor tamaño, se avistaron desatando las alarmas sobre el estado de la seguridad nacional.
Según funcionarios del Departamento de Estado, el primer globo, repleto de equipos de recopilación de inteligencia, partió de su base en Hainan, en el sur de China, el 21 de enero y tardó diez días en llegar a Estados Unidos.
Si bien siguieron los incidentes y se tomó acción inmediatamente para derribarlos, las preguntas surgen.
¿Por qué no se pudo rastrear la trayectoria de los objetos voladores? ¿Por qué el comando estadounidense, responsable de monitorear los sistemas aerotransportados, aparentemente desconocía su misión de espionaje?
Las autoridades estadounidenses insisten en que se tomaron medidas con el uso de señales de comunicaciones para evitar filtraciones de información, pero queda la intención de Pekín de recopilar inteligencia de algunos de los sitios más secretos, incluida la base de misiles balísticos intercontinentales en Montana.
Aunque en un principio el gobierno chino sostuvo que era un globo meteorológico desviado de su curso ahora han ampliado la versión para decir que “Los globos estadounidenses volaron ilegalmente sobre China más de 10 veces desde principios de 2022” según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin.
Ahora, el que objetos voladores chinos haya violado el espacio aéreo estadounidense durante varios días podría significar que Pekín está explorando las debilidades en las capacidades de detección de Washington.
Al parecer, globos espías chinos vienen volando a Estados Unidos desde al menos la administración de Donald Trump, pero los avistamientos fueron descartados en su momento como objetos voladores no identificados u ovnis.
Eso, aún genera más preguntas.
Por ejemplo, ¿cuántos de los miles de informes de ovnis en los últimos años fueron en realidad penetraciones hostiles de China u otros adversarios, utilizando globos o drones?
En todo caso, si algo está claro es que el nuevo departamento creado por el Pentágono en julio del año pasado, para investigar informes sobre ovnis, ahora deberá incluir los sistemas de espionaje chinos no tripulados.
Para Biden, el tema llega en mal momento, mientras se prepara para anunciar si se presenta a un segundo mandato. Los republicanos han afirmado que la intrusión del globo espía demostró la debilidad del presidente al tratar con China.
Quizás esto fue en parte lo que China quería averiguar: Cómo reaccionaría La Casa Blanca, con la llegada de los globos al espacio aéreo estadounidense.
En todo caso ya China tiene respuesta a esa pregunta.
Según el Council on Foreign Relations “En última instancia, esto plantea preguntas más fundamentales sobre las relaciones entre Estados Unidos y China, lo que revela que ninguna de las partes está preparada para una crisis grave. Sin embargo, el potencial de una crisis de este tipo es cada vez más probable a medida que los dos países chocan por Taiwán, el Mar de China Oriental, el Mar de China Meridional y el apoyo de China a Rusia y Corea del Norte. Lo que estaba en juego en este caso era relativamente bajo, ya que es probable que China ya tuviera acceso hace tiempo, a información similar sobre las instalaciones estadounidenses desde su constelación de satélites de órbita baja”.
Las repercusiones de este incidente son a largo plazo y parece dudoso que alguno de los países quiera reparar las relaciones bilaterales, al menos por ahora.