Se especula mucho sobre la apatía de las nuevas generaciones con respecto a la política. Si así fuera, y conste que no estoy totalmente convencido de tal actitud, no los culparía.

Los diversos estamentos de la clase política americana no han sido muy cordiales a la hora de defender los intereses de sus jóvenes. Por tanto, la indiferencia ciertamente se justifica. Donde están ustedes cuando el cuidado de la educación se vuelve un tema de tercera en los grandes hemiciclos administrativos de la nación. Cuánto han legislado para que no vuelva a ocurrir un hecho de sangre en nuestras escuelas y universidades.

Todas son como curitas para graves padecimientos, parecen decir los futuros conductores de la nación. El activismo de los jóvenes suele desencadenarse cuando suceden las tragedias de las armas en manos inapropiadas. Ahí se nos rompe el corazón al verlos llorar de rabia ante las cámaras y exigir más atención y protección para sus sueños.

No debiera ser así, cuando los hacedores de la inventiva americana han sido jóvenes inquietos, cultos y educados, laborando, sin cesar, en los garajes respectivos de sus hogares, según cuentan las más modernas leyendas de éxitos.

La juventud es un paraje muy especial de la vida. Se trazan los rumbos, se ultiman los detalles de la adultez y las metas. Hay pocos momentos tan gloriosos. Todas las fuerzas físicas e intelectuales se conjugan en expectativas realizables, con brío y empeño.

Es tan satisfactorio saber que aun sin participar mucho del viciado ambiente político, los jóvenes de hoy sostienen un clima de solidaridad y tolerancia con el prójimo pocas veces visto en otras generaciones. Hay hasta un detalle interesante, han disminuido los accidentes automovilísticos en esa franja poblacional, son más corteses en la carretera, algo difícil de encontrar en las calles de Miami.

Mi experiencia de educador me dice que son mejores que nosotros. No comparto la idea del “antes sí que no ocurría esto”. Llevan el progreso sobre sus hombres y, en nuestros predios, se están preparando profesionalmente cada minuto del día.

Recientemente parte se consideró excluir al Miami Dade College como un sitio para la votación de medio término adelantada, que sucederá entre los días 22 de octubre y 4 de noviembre.

Fue entonces que nuestros estudiantes tomaron en sus manos la responsabilidad de exigir sentido común a esos políticos para otra vez no verse obliterados en un proceso de tanta importancia local y nacional.

De tal modo, tanto en el Campus Norte como en el de Kendall habrá sitios para votar de 7:00 a.m. a 7:00 p.m. en los días indicados.

Se trata de un significativo primer paso para que la juventud considere regresar a la más sagrada de las operaciones que ocurren en una democracia, la de votar para elegir a los mejores o castigar a los que han olvidado el acápite esencial de “servidores públicos”.

Repito, no los culpo cuando pierden fe en la política, están sumamente justificados, pero siempre pienso que hay que contar con ellos porque en los momentos que la sociedad los requiera, darán el paso al frente que se espera de ellos.

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