Es indudable que el presidente Donald Trump ocupa el acontecer noticioso mucho más que cualquiera de sus predecesores.

Cada día que pasa trae más controversia, sorpresas o cambios de opinión repentinos que monopolizan portadas de medios de comunicación impresos y digitales, así como las principales estaciones de radiodifusión, nacionales e incluso internacionales.

Trump dicta la noticia todos los días, aunque a veces, por razones inadecuadas.

Un comentario despectivo e imposible de repetir, que supuestamente espetó hace unos días en la Oficina Oval, en contra de inmigrantes que llegan a Estados Unidos desde Haití, El Salvador o algunos países africanos, desató las alarmas en Washington.

El temor y el enfado se originaron por el convencimiento de que el Presidente, supuestamente en base a prejuicios racistas personales, despreciaba a nacionales de algunos países latinoamericanos y africanos, particularmente cuando añadió que debería haber más inmigrantes de Noruega.

Todo esto sucedió en vísperas de la celebración del día de Martin Luther King, el recordado activista afroamericano que lideró el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos.

Tanto el contenido como el vocabulario empleado por el líder del mundo libre causó estupor.

Es cierto que algunos expresidentes estadounidenses han sido conocidos por utilizar un lenguaje inapropiado, al expresar ira o frustración en momentos de estrés, luego de la enorme presión que causan las numerosas responsabilidades que enfrentan.

Sin embargo, tratar de manera banal un asunto serio, usando una palabra soez para describir a inmigrantes de ciertos países latinoamericanos y africanos, frente a miembros bipartidistas del Congreso, durante una reunión sobre políticas migratorias, fue imprudente.

El hecho se filtró enseguida y no hubo mucho que la oficina de prensa de la Casa Blanca pudiera hacer para contener el impacto de ese desastre, aunque no lo negó.

El estigma del racismo persigue al mandatario desde sus días como empresario.

La semana ya había comenzado con el anuncio de que 200.000 personas de El Salvador, que habían disfrutado del estatus de protección especial TPS en los Estados Unidos, luego de dos grandes terremotos en su país, serían deportados.

Nada atenta contra el derecho que tienen los países de poner en práctica políticas selectivas, que faciliten una migración ordenada y segura en sintonía con las necesidades de su población, pero los comentarios del Presidente crearon confusión sobre los verdaderos motivos que hay detrás de sus políticas migratorias.

De acuerdo a la encuestadora Gallup, la actitud de los estadounidenses respecto a inmigración no ha cambiado significativamente, como resultado de las promesas de campaña de Trump, tomando en cuenta que las preferencias siempre se sitúan al lado del cumplimiento de la ley,

Según la firma analística, el 71% de los estadounidenses consultados considera prioritaria la ocupación o habilidades del inmigrante, por encima del 55% que da importancia a las conexiones familiares o el 32% que pone atención al lugar de origen como criterio para conceder la entrada al país.

Otro de los temas controversiales sucedió tras el anuncio repentino de Trump de cancelar su vista al Reino Unido, donde inauguraría la nueva embajada de Estados Unidos, en Londres, so pretexto de considerarla sobrevaluada en base a su ubicación y diseño.

En el Reino Unido, este repentino cambio despertó cierta inquietud, pues se cree que es una excusa para evitar una serie de protestas masivas en su contra, lo que podría influir en su decisión de aceptar o no una invitación de visita oficial que le hiciera el Gobierno británico y a la que todavía no le ha puesto fecha.

Otra situación confusa se produjo cuando Trump concedió una entrevista a The Wall Street Journal en la que afirmó que probablemente tuvo "una muy buena relación" con Kim Jong-un, el líder norcoreano.

Después de meses de tensiones e intercambios de insultos entre Trump y Kim Jong-un, parece lógico preguntarse:¿Ha cambiado Trump rápidamente de opinión sobre Corea del Norte y su programa de armas nucleares?

Siempre hubo la convicción de que Trump sería un presidente impredecible y lo está demostrando.

El trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, dijo alguna vez: “Si no les puedes convencer, confúndelos”.

Si es así, Trump seguramente debe estar satisfecho con los logros de la semana pasada.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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