martes 3  de  marzo 2026
RELATO

Una debacle cubana

Vivencias que toman forma de relatos y conllevan a la reflexión

Diario las Américas | CAMILO LORET DE MOLA
Por CAMILO LORET DE MOLA

“Moracén tenía la primera opción”, me cuenta Ricky, un exmiembro del grupo elite de seguridad personal de Cuba, que terminó en el exilio luego de ser apresado en la Causa Uno de 1989.

Según su experiencia en la guerra de Angola, (donde estuvo destacado como asistente de un general del ministerio del interior), cuando los nuevos reclutas cubanos llegaban a Luanda el primer paso era formarlos en la pista; si llegaban en aviones, o en el puerto; si se bajaban de un barco, para que el general Rafael Moracén escogiera a los “angolanizables”. Los elegidos no tendrían que jugársela en el frente sur y quedaban destacados como miembros de la guardia presidencial de José Eduardo Dos Santos, viviendo en cómodos albergues y con buena comida, todo en la mismísima capital, porque el presidente no salía de Luanda.

“Dos Santos no confiaba en los angolanos, así que la guardia pretoriana era completa de cubanos. Moracén se gastaba tiempo y recursos en disfrazarlos de angolanos: todos negros y todos respetando la prohibición de no hablar español en público”, para reafirmar su historia me cuenta, “los nuevos parecían mudos, a base de señas, pero con los meses lograban chapurrear el portugués. Eso sí, entrenaban y se preparaban día tras día, como si fueran centuriones de la antigua Roma”

Salí a buscar a Ricky impactado por la debacle de la guardia personal de Nicolas Maduro y la muerte de los 32 cubanos en Venezuela, que nada pudieron hacer para, al menos resistir el secuestro de quien era su principal objetivo.

¿Qué pasó con la sensación que nos grabaron en el hipotálamo por tantos años de que la seguridad personal cubana estaba entre las mejores del mundo?

Ricky me asegura que es un fenómeno similar al del resto de la sociedad cubana, todo se ha ido degradando, corrompiéndose hasta terminar en esta opereta de oficiales viejos y gastados que no supieron como reaccionar y que ni siquiera contaron con el apoyo de las fuerzas venezolanas, que no dispararon ni un tiro.

“Esto comenzó en 1989, cuando Raúl Castro le ganó la partida al ministerio del Interior y trajo sus generales a sustituir a los históricos del ramo”, recuerda Ricky, “el único que plantó cara fue Moracén, por supuesto, lo hizo a través de su cliente, que a la vez era el cliente más importante de Cuba. Quizás porque el tipo era general de las fuerzas armadas y no del ministerio de interior, terminaron respetándole el cargo y su estructura”.

Dice Ricky que la guardia presidencial de Dos Santos era una división “con todos los hierros”, un desfile militar lo que se movía con el tipo por toda la capital, remolcaban hasta antiaéreas y fusiles sin retroceso, pelotones de soldados se movían a bordo de BTR y BRDM; los blindados rusos, e incluso algún helicóptero MI 8 estaba a su disposición.

La comparación es brutal con la “caterva de viejos”, así los clasifica, que han publicado en la lista de muertos en Venezuela.

Ricky se torna chovinista y con un orgullo tardío me asegura: “Si fueran los de antes, con un AK 47 y los 120 tiros que por reglamento le tocaban a cada uno, habrían lucido mucho mejor”, parece que me regaña cuando dice, “¡no me explico que ni un IGLA dispararan contra tantos helicópteros que les pusieron delante!, porque lanzacohetes antiaéreos, de esos portátiles que se conocen como flechas, tenían que tener”.

También alcanzo a contactar al Narra, con ese apodo se conoce a un exmiembro del comando élite de seguridad personal de los años 80 en Cuba, que de repente vio desintegrada su unidad, fue desmovilizado y perseguido por sus antiguos colegas hasta que no le quedó otra opción que escapar. Lo consigo en Miami donde trabaja a tiempo parcial como contador.

“Antes aquello era un sistema de relojería, pertenecer a la tropa de los cancerberos era como presentarse a un examen de oposición, ahora es algo obligatorio y en muchos casos los elegidos lo ven como una forma de salir al extranjero a forrajear unos dólares, una especie de premio más que un deber”

Según “el Narra” entonces seguridad personal era una típica fuerza independiente con un sistema de inteligencia que hasta publicaba un boletín diario sobre la situación operativa en el país, “incluso las broncas en las discotecas de la noche anterior se reportaban en el boletín de cada mañana”.

Había un culto a la forma física, “eso evidentemente se perdió, te das cuenta de tan solo mirar las fotos de los flacilentos y avejentados muertos en Venezuela”, me dice mientras instintivamente contrae los músculos de sus brazos.

Así que hemos convivido con una mentira por los últimos treinta años, asumiendo la existencia de una supuesta tropa mortal que, como dice Ricky, ha mutado a un equipo de represores contra el propio pueblo de sus protegidos, sin importar que los protegidos en cuestión sean Diaz Canel o Nicolás Maduro.

“El Narra” me adelanta que ya debe haber comenzado la purga en La Habana, “de seguro están rodando cabezas, pero además debe haber comenzado una revisión y replanteo de todo lo que se tiene implementado, porque esto los deja muy mal parados ante los sistemas de inteligencia de aquí”.

“Un ridículo total”, me insiste Ricky, “nada más fíjate que en Granada eran trabajadores de la construcción a los que mandaron al matadero con AK 47 y RPG7 y causaron más daño que estos expertos en Venezuela, aunque igualmente les pasaron por arriba”

Ricky se refiere al descalabro de 1983, cuando por decisión de Fidel Castro, las brigadas de cubanos, que construía un aeropuerto en la isla caribeña, terminaron peleando contra la 82ª División Aerotransportada del Ejército de EE. UU., el 75º Regimiento Ranger, y la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines, junto con equipos SEAL y la Fuerza Delta que, literalmente, barrieron el piso con el contingente cubano y con el coronel Tortoló quien terminó abandonando la línea de defensa y asilándose en la embajada soviética.

El saldo entonces fue de 25 cubanos muertos, 59 heridos y unos 600 detenidos. A pesar del gran número de cubanos involucrados la cantidad de muertos estuvo por debajo de los 32 reportados como bajas mortales en el operativo contra Nicolás Maduro.

Por su parte las fuerzas de Estados Unidos en Granada reportaron 19 bajas mortales y 116 heridos en combate, también se perdieron 9 helicópteros. Estos números no admiten comparación con la operación en Venezuela, que dejó un saldo de solo cinco estadounidenses heridos, dos de ellos de gravedad y solo un helicóptero impactado por disparos, pero que logró regresar a su base.

Le recuerdo a Ricky que en Granada la guardia cubana de Maurice Bishop tampoco sirvió de mucho, porque el tipo terminó fusilado a mano de sus propios compañeros y todo en las narices de los destacados por La Habana, quienes tenían el sagrado deber de defender con su propia vida la integridad del “homo satélite” de Fidel Castro.

Ricky prefiere escapar de mi razonamiento volviendo al Moracén de Angola, que supuestamente salvó al presidente de intentos de golpes de estado y hasta del levantamiento de UNITA en medio de Luanda durante las fallidas elecciones presidenciales de 1992. “Menos el mayordomo todos los demás eran cubanos, incluso el médico y la enfermera”

El Narra es categórico, “al desmantelar la seguridad personal de Abrantes se dieron un tiro en el pie, porque se llenaron de torpes e inoperantes, hasta Fidel se les cayó de boca una vez”, dice extendiendo los brazos al frente, imitando el tropezón del dictador en el monumento al Che Guevara, en la ciudad de Santa Clara, en octubre del 2004.

“Viviendo del cuento viejo, habían logrado esconder el desastre de seguridad personal, pero ya se embarcaron, se les ve la cicatriz y abrieron la posibilidad de que Trump los vaya a buscar”.

El Narra pone cara de circunstancias para comentar, “imagínate que levanten a Díaz Canel en la Habana o Raúl Castro en su mansión santiaguera”, ahora se ríe socarronamente, “con el primer ministro Manuel Marrero la cosa va a ser más difícil, el hombre está tan gordo que tendrían que llevar un helicóptero de carga, uno de los grandes”.

Temas

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar