Para quienes apoyan al presidente Donald Trump, la semana pasada vino cargada de excelentes noticias, desde el buen estado de la economía y el comercio hasta algunos logros relacionados con Corea del Norte y por supuesto, el mandatario no perdió la oportunidad para tuitear el buen resultado de sus acciones gubernamentales.

Sin embargo, también hubo una noticia potencialmente devastadora, que proporcionó a los oponentes de Trump la primera posible evidencia de un vínculo entre el propio mandatario y una abogada rusa relacionada con el Kremlin, quien ofreció material para perjudicar a Hillary Clinton, durante las pasadas elecciones.

El Presidente siempre ha negado haber tenido conocimiento de una reunión que en efecto tuvo lugar en la torre Trump en Nueva York, entre la abogada rusa, su hijo, Donald Trump Jr., su yerno Jared Kushner y Paul Manafort, el entonces jefe de su campaña electoral.

Ahora, según afirma Michael Cohen, quien fuera hasta hace poco el abogado de confianza de Trump y que ahora le ha dado la espalda, el propio Presidente estaba al tanto de todo lo concerniente a este encuentro.

Las revelaciones llegaron al final de una semana a la medida de los deseos Trump, que dieron un impulso significativo a su administración.

Las buenas noticias comenzaron con una reunión en la Casa Blanca con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, donde Trump evitó cualquier mención a una guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea y en cambio se produjo una cordial discusión sobre aranceles.

El Presidente también tuvo la oportunidad de oro para anunciar que la economía estadounidense estaba en su mejor momento. Tanto la tasa de empleo, como en el área productiva y de inversión, arrojaron números positivos.

Así mismo, la llegada de los restos de soldados estadounidenses desde Corea del Norte, como resultado de sus negociaciones con Kim Jong-un en la cumbre en Singapur el pasado junio, le dieron a Trump otra razón más para jactarse del éxito de sus políticas.

Incluso para aquellos votantes estadounidenses a quienes no les gusta Trump o su estilo de gobernar debieron aceptar que fue una buena semana para la Casa Blanca, hasta que se produjo la revelación de Michael Cohen, sobre la reunión con la abogada rusa.

La pregunta clave ahora para el Partido Republicano, que enfrenta el reto de mantener su mayoría política en noviembre es: ¿esos aspectos positivos de la administración Trump, con la creciente economía a la cabeza, serán suficientes para persuadir al electorado para que depositen su confianza en los candidatos republicanos? O ¿la interminable investigación sobre las acusaciones de colusión entre la campaña de Trump y Moscú durante las elecciones pasadas, tendrá el impacto suficiente en noviembre para cambiar el equilibrio de poder en el Senado y la Cámara de Representantes?

Mucho dependerá de lo que ocurra en los próximos cien días.

Si la economía continúa floreciendo, y Trump logra más avances en política exterior, los republicanos entonces podrían cosechar los beneficios.

La investigación del fiscal especial Robert Mueller tiene el potencial de socavar todo lo que Trump ha logrado durante su mandato si sus partidarios comienzan a prestar oídos a la acusación de colusión con Moscú.

Pero a pesar de que al parecer, Cohen promete revelar al equipo de Mueller todo lo que sabe, es poco probable que los simpatizantes de Trump se vean influenciados por lo que está sucediendo en Washington.

Para el ciudadano común, las principales preocupaciones pasan por tener trabajo, una vivienda que pueden financiar, un sistema de atención médica que funcione correctamente y una economía que prometa un mejor futuro para ellos y sus hijos.

Por eso no es de extrañar que la percepción de que a Estados Unidos le está yendo bien financieramente, tenga un mayor impacto electoral que todas las acusaciones que puedan surgir de las filas de sus oponentes, mientras no haya pruebas concretas.

La personalidad y el estilo del Presidente, puede que represente todavía un problema pero la gente preferirá enfocar su atención en los resultados y después de 18 meses de Trump en la Casa Blanca, muchos se están acostumbrando a sus múltiples tuits y sus señalamientos de "noticias falsas" cada vez que se publica un informe negativo sobre su gestión de gobierno.

Al final lo que cuente será si la promesa de “América primero” se está cumpliendo y por ahora sus seguidores seguramente dirán que sí.

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