@VeroEgui

Desde 2010 la Asamblea General de Naciones Unidas reconoce el acceso al agua potable y el saneamiento como un derecho humano, sin embargo en Venezuela el Estado no garantiza la disponibilidad de ella, vulnerando la calidad de vida de la población nacional.

Durante el primer semestre del 2018 el Área Metropolitana de Caracas se ha visto afectada en un extremo racionamiento de agua potable a niveles de crisis como nunca lo habían vivido antes sus habitantes, de acuerdo a la encuesta de percepción ciudadana sobre el derecho al acceso al agua potable realizada por la Fundación Tierra Viva en conjunto con Coalición Clima21 dirigida a los habitantes de dicho territorio, que comprende cinco municipios de la capital venezolana: Libertador, Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo.

De las 339 familias consultadas en los cinco municipios se desprende que 75% de la población del Área Metropolitana no tiene agua regularmente en su casa, 25% afirma contar con el servicio frecuentemente, sin embargo, del sector que no sufre la sequía sí experimentan racionamiento durante cada día.

Al preguntarles con qué frecuencia reciben agua en su hogar solo 18% afirman tenerla diariamente, 8% cada dos días, 21% cada dos o tres días, 23% cada cuatro o cinco días, 13% una vez a la semana, y 5% la reciben cada quince días, incluso a veces una vez al mes.

Este resultado, se traduce en que 58% de los consultados, como muestra representativa de la población de Caracas, tiene agua en su casa dos o tres días y hasta una vez a la semana, y menos del 5% recibe el líquido con una periodicidad mayor, que podría alcanzar un mes. Por lo que, Fundación Tierra Viva y Clima21 advierte que 63% de los consultados tienen un racionamiento entre mediano y alto.

María Fernanda Ochoa, tiene 45 años viviendo en Palo Verde, municipio Sucre, y no recuerda haber sufrido una escasez de agua como la que está presente. “Yo vivo en un edificio con un tanque de agua para dos torres, que es insuficiente, pero el racionamiento al que nos hemos visto obligados a veces supera los tres días enteros sin agua, porque no entra agua de la calle con frecuencia“.

En El Junquito, en el municipio Libertador, Freddy Abreu aprovecha la temporada de lluvia para recoger agua en tobos. En las tuberías pueden pasar dos semanas sin una gota, y en su casa viven siete personas: su mamá, su esposa, su hermana, y sus tres hijos. “Antes podíamos pagar una cisterna de agua para surtirnos mientras llegaba el agua de la calle pero la última vez pagué 25 millones de bolívares, (7 dólares a tasa paralela) en abril, y ya no estamos en capacidad de seguir pagándolas“.

El sueldo mínimo integral (con bono alimentario incluido) en Venezuela asciende a 5.196.000 bolívares (1,4 dólares a tasa paralela).

Pero existen casos más extremos, en el municipio Chacao el racionamiento implica tener agua 10 a 12 horas aproximadamente la semana, en algunos sectores es habitual pasar más de quince días sin servicio, explica Gabriel Santana, dirigente vecinal de dicha circunscripción, durante la más reciente protesta de los vecinos frente a Hidrocapital, operadora de acueductos de Distrito Capital, Miranda y Vargas.

Precisamente, en el primer semestre del año, hubo 514 protestas en todo el país por agua potable, reafirmando que la escasez no es un hecho aislado de la ciudad capital, según constatan los datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVSC), quienes han advertido que la emergencia humanitaria compleja que vive el país se ha agudizado, producto de las medidas político y económicas del Gobierno que han generado un colapso en los servicios públicos

Escasez y mala calidad del servicio

La sequía no es el único problema sobre el agua en Caracas, al consultarles sobre su calidad 59,6% asegura que es regular, 32,4% considera que es mala, y solo 8% estima que tiene buena calidad.

Para 98% de los encuestados su calidad de vida se ha visto afectada ante los racionamientos: 32% de ellos advierten que se ven limitados en la preparación de alimentos y aseo personal; 11,2% estima que la mala calidad de agua les ha generados enfermedades de la piel y gastrointestinales; a 6,3% les ha generado contratiempos en la planificación diaria; 47,5% señalan que al menos dos de las situaciones anteriores las presentan; y 1,5% aseguran que nunca le falta agua, por lo que no se han visto afectados.

Para 65,5% de los encuestados la mala gestión del Gobierno nacional ha causado la escasez de agua potable; mientras que 1,7% considera que es falta de conciencia de la ciudadanía en su uso;0,6% por la crisis económica que atraviesa el país; 0,6% responsabiliza a los factores climáticos como La Niña; 29,8% considera que todas las respuestas previas guardan relación en el racionamiento; y 1,8% aduce que la falta de planificación y retrasos en la culminación de obras del sistema de mantenimientos han causado la escasez.

En ese sentido, Flor Álvarez, habitante de La Güairita, en el municipio Baruta ha visto en los últimos meses como dos tuberías matriz del municipio se han roto y su causal de agua ha destrozado viviendas de sus vecinos y dañado locales comerciales. “Aquí nadie le hace mantenimiento a los sistemas de agua, y a cada rato se rompe un tubo y pasamos hasta una semana sin agua, cuando las reparas. Pero sin que se rompa ningún tubo tampoco tenemos agua corriente diariamente. Creen que somos camellos. Esto que estamos viviendo es insoportable“.

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