“No va a haber luna de miel, como se dice en política. Le van a hacer la guerra desde el inicio”, afirma Alan Rivera “No va a haber luna de miel, como se dice en política. Le van a hacer la guerra desde el inicio”, afirma Alan Rivera
Prieto, analista político y financiero. Esta premonición la fundamenta más en su visión, que descarta que el electorado peruano esté dividido hacia los extremos de la derecha y la izquierda. Él niega la polarización.
Para Rivera Prieto el sistema electoral del país andino está bajo sospecha: “Yo sostengo que los resultados son tan cerrados porque ha habido una previa manipulación del proceso electoral. Las instituciones electorales no han trabajado de manera impoluta. Han sido politizadas y, por lo tanto, los resultados también han sido manipulados. Y por eso es que ha sido tan cerrada la pelea”.
En resumen, asevera que “querían hacer ganar a Sánchez, el representante de la extrema izquierda. Y realmente, lo que ocurrió fue que no les alcanzó la votación y, por lo tanto, terminó ganando Keiko Fujimori”. El analista político reitera que la polarización política peruana no existe y, en todo caso, no está en los extremos.
En su análisis define al fujimorismo como “populismo de derecha” y en cuanto al partido de Roberto Sánchez niega prácticamente su existencia, porque, según él, “no llegó al 10%” en la primera vuelta y nunca se sabrá, “el apoyo total que tuvo en la segunda vuelta ese partido, porque la votación, como dije al comienzo, ha sido manipulada”.
“No son la mitad del país, eso lo puedo asegurar. Ni uno ni otro”, puntualiza.
Expertos electorales peruanos, han desglosado los números de las votaciones y aducen que los candidatos que pasaron al balotaje, tuvieron el rechazo de más de la mitad de la población, ninguno alcanzó ni siquiera 20%, de lo que se interpreta que es una campanada para quien vaya a gobernar.
Gobierno de mano dura
Aunque la luna de miel quizá se postergue o no la haya nunca, Rivera Prieto piensa que la mayoría de los peruanos quieren paz y tranquilidad.
“La gente quiere trabajar y vivir en paz, mejorar y prosperar. Eso es la mayoría. Que va a haber grupos que van a querer hacer una oposición violenta, sí, claro que los va a haber. Por eso, ella va a tener que hacer un gobierno con mano dura contra ese tipo de reacciones".
No está seguro de que las protestas sociales lleguen al grado de Bolivia, país, donde el presidente Rodrigo Paz lleva resistiendo más de un mes fuertes manifestaciones, bloqueos de carreteras y ciudades, e incluso se le ha pedido la renuncia cuando apenas lleva siete meses gobernando.
En Perú, el analista político no ve ese escenario, pero advierte que el tenor de las manifestaciones que se presenten, tendrá mucho asidero, en la medida en que el gobierno pueda cumplir con las demandas sociales, en zonas donde históricamente el Estado no ha tenido efectividad.
“Me estoy refiriendo a las zonas más empobrecidas del país”, comenta.
Sin modelo económico
El hecho de que Fujimori se haya comprometido en la campaña a dejar en su cargo al director del Banco Central de Perú, que tiene 20 años en el puesto, y lo dio alivio a los inversionistas, sectores económicos y sociales de la nación andina, hace reflexionar a Rivera Prieto y después que toma un poco de aliento dice: “Voy a explicar algo. En el Perú no hay un modelo económico. Lo que hay es un consenso respecto al funcionamiento y la estabilidad de la moneda y el control de la inflación”.
Esclarece que no hay un modelo económico en estricto. ¿Por qué? Porque no hay un objetivo que no vaya más allá de que la moneda se mantenga estable y no haya inflación. “Eso es lo único que se consigue”.
Aclara que la brecha social no se ha solucionado, los problemas de la “mal llamada informalidad”, que prefiere llamar “economía popular”, tampoco se han resuelto.
De acuerdo con Instituto Nacional de Estadística e Informática de Perú, alrededor de 7 de cada 10 trabajadores peruanos se desempeñan en condiciones de informalidad.
Más aún pontifica que: “Quienes creen que solamente la estabilidad de la moneda y la inflación baja son el objetivo, no entienden que la economía no está hecha solo para eso. La economía está hecha para servir a la gente. O sea, en el Perú no existe un modelo económico en sentido estricto, le repito”.
¿Qué existe? Apunta que un consenso macroeconómico básico orientado a preservar la estabilidad monetaria, fiscal y financiera. Que ha servido para controlar la inflación y mantener disciplina fiscal y generar confianza mínima para la inversión privada, pero estabilidad no equivale a desarrollo del país. Por eso la mayoría en el Perú sigue siendo pobre.
A su juicio, hacen falta variables macroeconómicas que definan también un rumbo nacional, establecer prioridades estratégicas, articular políticas públicas orientadas a objetivos concretos de prosperidad colectiva. “Y allí está el problema peruano. O sea, el Estado no tiene una visión económica integral sobre qué país quiere construir en los próximos 30 a 50 años”.
Estado elefantiásico
Confundir disciplina fiscal con desarrollo social conlleva un “Estado elefantiásico”, expone el analista político y financiero.
En Perú se carece de estrategia nacional de industrialización, innovación tecnológica, fortalecimiento del mercado interno o integración progresiva de la “economía popular”. “O sea, lo que existe es un conjunto de reglas destinadas a evitar desequilibrios macroeconómicos. Eso es lo único que existe en el Perú".
No avizora cambios en el futuro, porque considera que en las propuestas de Fujimori no se plantea ningún modelo. “No lo ha planteado ni Keiko Fujimori ni nadie durante el proceso electoral. Ni desde la derecha ni desde la izquierda se ha planteado eso”.
Subraya que cuando en un país existe verdaderamente un modelo económico, entonces ya hay una previsibilidad estratégica. Las políticas públicas dejan de ser reacciones improvisadas de momento y pasan a formar parte de una dirección nacional coherente, de una estrategia concreta.
Ejemplifica que la educación responde a necesidades productivas, el crédito impulsa sectores que prioriza el modelo y la infraestructura se planifica con una lógica de desarrollo. “Perú no tiene un modelo porque no dice, bueno, nosotros vamos a ser un país agroindustrial, nosotros vamos a ser un país minero, nosotros vamos a ser un país pesquero, nosotros vamos a ser un país estratégicamente comercial o de servicios”.
Rivera Prieto considera que en Perú han engañado a la población al decir que hay un modelo económico.
“La moneda es la más estable de América Latina, es el país con menor inflación de América Latina, pero no es el primer país de América Latina. No es un país que está desarrollándose, es un país estancado”, señala. “La moneda es la más estable de América Latina, es el país con menor inflación de América Latina, pero no es el primer país de América Latina. No es un país que está desarrollándose, es un país estancado”, señala.
Duda y acota: “Si Keiko Fujimori va a seguir haciendo lo mismo, no va a haber un modelo que saque a la gente al desarrollo. Ese es el tema”. Aclara, además, que el éxito macroeconómico del Perú carece de alma y de rumbo estratégico.
Reformas para los primeros 100 días
La receta para los primeros 100 días que sugiere Rivera Prieto exige reformas estructurales, que él mismo duda que Keiko Fujimori tenga la visión de ejecutar.
La primera de ellas, es reducir un aparato público elefantiásico y corrupto. “El 75% del presupuesto público se pierde en gasto corriente (sueldos y consultorías a ONG), deja desamparada la inversión en infraestructura y servicios básicos como agua potable, salud y educación”.
Luego, llama a destrabar la economía privada dado que el estado actúa como una "telaraña de trabas" que ralentiza la economía. Rivera Prieto, desde su experiencia como empresario, denuncia que un creador de empleo en el Perú debe gastar 40% de su tiempo en tramitología ante municipalidades y gobiernos regionales.
En tercer lugar, sugiere dar incentivos MIPYMES (micros, pequeñas y medianas empresas) con una reducción del Impuesto General a la Ventas y periodos de gracia tributaria para que las micro y pequeñas empresas puedan formalizarse sólidamente.
Una medida muy importante que recomienda es frenar el avance del crimen organizado y bandas transnacionales (como el Tren de Aragua) o locales, evaluando incluso acuerdos de cooperación internacional en materia de seguridad, similares a los implementados por Ecuador o Chile con Estados Unidos.
Rivera Prieto refleja un escepticismo y así lo admite, porque el gran desafío de Keiko Fujimori es transformar las estructuras de un Estado ineficiente, no obstante, “su propuesta real se limita a administrar mejor lo que ya existe".