domingo 25  de  enero 2026
VENEZUELA

La amenaza de los colectivos pone a Diosdado Cabello en la mira de EEUU

El futuro inmediato del chavismo interino dependerá de la conducta del número dos, Diosdado Cabello, y su capacidad para contener la violencia a través de sus brazos armados

Por Estefani Brito

CARACAS.— Tras años de diatribas “antiimperialistas”, la jefa interina del régimen chavista, Delcy Rodríguez, recibió con “bombos y platillos” al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Caracas, en una visita que lejos de responder a un gesto diplomático, deja en evidencia que la administración de Donald Trump opta por una estrategia diseñada para contener riesgos y administrar una transición altamente controlada en Venezuela, definida por criterios de seguridad nacional.

El pasado 15 de enero, mientras el presidente Trump recibía a la líder democrática y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en la Casa Blanca para una reunión que reafirmó su papel en la transición venezolana, el director de la CIA John Ratcliffe, el primer funcionario de alto perfil que visita Caracas tras la captura del dictador chavista Nicolás Maduro, se reunía con funcionarios del régimen interino.

Las fotos de esta “inédita” visita, que fueron difundidas por la propia CIA, se viralizaron rápidamente por redes sociales, como muestra de la paradoja que representa para el chavismo recibir a Ratcliffe, quien desempeñó un papel fundamental en la operación que permitió arrestar al Maduro el 3 de enero, a menos de dos semanas de su caída y una semana después de que Washington ratificara su alerta de viaje nivel 4 para Venezuela, tras una breve visita de diplomáticos americanos al país.

Pese a que el aparato comunicacional del régimen intentó vender este encuentro de alto nivel como una “normalización” en las relaciones con Washington, para el comandante retirado de la Marina estadounidense, José Adán Gutiérrez, el mismo fue un mensaje explícito de control, que buscaba recordarle a los jerarcas chavistas que aún están en el poder que “esto no se ha terminado”, que “la fuerza militar, la fuerza de ley y orden de Estados Unidos está presente”.

“La verdad es que la visita del director de la CIA no es una visita diplomática, tampoco es una visita para normalizar las relaciones políticas (...) Cuando hay una visita del funcionario principal encargado de mantener ley y orden en Caracas, es una demostración pública de poder para recordarles que en realidad ellos son un régimen interino”, explica el militar retirado, con más de tres décadas de experiencia en inteligencia, defensa y seguridad nacional, en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

“No son permanentes”

Este contacto, insiste, no debe interpretarse como un reconocimiento político al chavismo —que no goza de este por parte de la Casa Blanca ni del mundo—: “Ellos están gobernando porque están brindando orden y estabilidad en estos momentos, pero no son permanentes, son interinos. Esa palabra es lo que Delcy debe tener en su cabeza, no es que le van a dar una oportunidad de que se le reconozca a su gobierno”.

Resalta, además, que “recibir al director de la CIA en el palacio presidencial, destruye por completo el discurso histórico del chavismo. Se acabó la 'revolucion antiimperialista' en Venezuela”.

Desde el punto de vista de inteligencia, el exoficial explica que la CIA evalúa también la influencia de Cuba, Rusia, China e Irán en el terreno y la cohesión interna de las fuerzas en Venezuela y el riesgo que representan los grupos irregulares armados —denominados colectivos—, que operan bajo el mando de Diosdado Cabello. “Es verificar la cohesión, la lealtad de las Fuerzas Armadas: cuántos siguen apoyando una posible democracia en el futuro y cuántos siguen aferrados a apoyar al Cartel de los Soles”, señala.

No obstante, aclara, su mayor preocupación no radica en la estructura militar formal, sino en los colectivos armados, que salieron a amedrentar a los ciudadanos en motocicletas, con ametralladoras, tras la caída de Maduro. A diferencia de los militares, advierte, estos grupos carecen de disciplina y podrían fragmentarse violentamente. “¿Qué pasa cuando falta Cabello? ¿A quién le van a hacer caso? Se van quizás a fracturar, como cuando sacan la cabeza de un cartel”, explicó, señalando el riesgo de enfrentamientos internos y violencia contra civiles.

Cabello, ¿el próximo objetivo de EEUU?

La capacidad de los colectivos armados para generar violencia espontánea y desestabilización social se ha convertido en una de las principales preocupaciones de EEUU en Venezuela, indica el exjefe de inteligencia naval para el Hemisferio Occidental. A su juicio, “la fuerza real, la capacidad de generar caos que tienen estos grupos” es lo que habría acelerado la visita del jefe de la CIA: “Esa visita podría haber sido una semana más, dos semanas más tarde, lo que sea, pero tenía que ser una visita inmediata porque eso (los colectivos) se veía como un posible detonante”.

En este escenario, el nombre de Cabello, ministro de Interior y número dos del régimen, se mantiene en el centro del radar estratégico de Washington como el principal factor de desestabilización dentro del entramado del chavismo. Al ser el “jefe” de los colectivos”, es “definitivamente el que puede desestabilizar todo este edificio que se está construyendo en Venezuela”.

Es por ello que, el jerarca chavista, sobre quien pesa una recompensa de 25 millones de dólares por delitos de narcoterrorismo, “sigue siendo y lo será hasta que se resuelva esto, el próximo blanco posible”. A diferencia de la operación dirigida contra Nicolás Maduro, el escenario en torno a Cabello se mueve en un terreno aún abierto, condicionado por su conducta.

“Si hay muestras de que está desestabilizando este proceso, y no es difícil enterarse porque la CIA tiene acceso ahora mucho más a lo que está pasando en las calles y en el gobierno de ese país, entonces él se convertiría en el próximo blanco (...) Él lo sabe, hay un precio en su cabeza y él es el que está en el telescopio de Estados Unidos”, subraya Gutiérrez.

En su análisis, la acumulación de inteligencia reduce los márgenes de maniobra. “Como ya con Maduro hay tanta inteligencia, va a haber más”, señala, al describir los escenarios extremos que, según estima, están siendo evaluados en Washington. “Sería más conveniente simplemente pulverizarlo, ya sea en su carro, en su casa o en donde esté. Y suena cruel, yo sé, pero es una resolución militar que se tendrá que tomar para deshacerse de esa amenaza”, asevera.

Última oportunidad

Ese escenario, agrega, no es automático ni inmediato: “No es que ya lo van a atacar en días o en las próximas semanas. Todo depende de la conducta de este señor. Si coopera, debe haber un proceso de negociación para que salve el pellejo, que se vaya a Moscú o yo no sé a dónde se iría, para que le den salvoconducto eventualmente”.

En cambio, “si decide que su salvación es desestabilizar las calles e impedir esta transición, entonces instantáneamente se convierte en un blanco activo militar”, sostiene el exoficial. Hasta ahora, indica, Cabello se mantiene cauteloso, evaluando “qué es lo que tiene que hacer para poder salvarse y minimizar cualquier castigo”.

Sobre los rumores de un eventual intento de Cabello por promover un levantamiento militar, Gutiérrez reconoció que podría formar parte de sus ecuaciones: “Si yo fuese él estaría midiendo eso: qué tanto poder, contactos y control militar puedo lograr”. No obstante, califica esa opción como “una ecuación suicida”, al recordar que la operación del 3 de enero demostró que la Fuerza Armada venezolana no tiene capacidad para enfrentarse al Ejército estadounidense. Además, subraya las tensiones internas: “Él y Padrino (Vladimir Padrino López, ministro de Defensa) son competencias, son secuaces, pero compiten entre ellos mismos”.

En cuanto a las conversaciones que, de acuerdo con agencias de noticias internacionales, mantiene la administración Trump con Cabello desde antes de la captura de Maduro, el comandante señala que podría tener ahí una “última oportunidad”, en la que incluso podría contemplarse una salida judicial atenuada, antes de que se convierta en “un blanco activo militar”.

“La presencia de la CIA y otras agencias de inteligencia que tenemos en Venezuela. Los contactos se han hecho, se han hecho para calibrar qué sería la operación adecuada. Es el proceso de evaluación de inteligencia de un blanco. No hay que leerlo como discusiones entre EEUU y Venezuela. No, para nada, es simplemente operativos de inteligencia con esta gente”, explica.

En esa lógica, lo que viene es un período de vigilancia extrema. “Se va a estar monitoreando veinticuatro horas al día la situación de estabilidad, de tranquilidad”, indica, con el objetivo de evitar violencia en las calles o enfrentamientos internos dentro del propio chavismo. El interés estratégico, insiste, es claro: “Lo que quiere lograr Estados Unidos es un estatus de orden, de estabilidad para poder seguir con el negocio del petróleo”.

Un negocio que, aclara Gutiérrez, “no es de un one way (sentido único) para Estados Unidos”, sino que implicaría reinversión en la sociedad venezolana bajo gestión de “compañías profesionales” estadounidenses. “Eso sería la supervivencia del régimen temporal que está ahora: el mantener el orden y la estabilidad”, enfatiza.

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@ebritop22

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