Por Thabata Molina

Una de sus principales labores dentro del Parlamento Europeo ha sido levantar la voz contra el régimen de Nicolás Maduro y a favor de los presos políticos venezolanos. Esta semana visitó Panamá para participar en las sesiones de la Asamblea Euro–Latinoamericana y concedió unos minutos a DIARIO LAS AMÉRICAS para tratar el tema de Venezuela. Es la diputada Beatriz Becerra, vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo.

¿Cuál es la preocupación más grande, en la región, que genera el tema de Venezuela?

Desde mi punto de vista, Venezuela es la prioridad número uno en toda la región, en toda Latinoamérica y si me apuran, una de las prioridades del mundo, porque en Venezuela están convergiendo todos los males de índole político, económico, social y de seguridad que existen.

Nos encontramos ante una emergencia por desplazamientos masivos de personas, que se mueven para huir de la miseria, del hambre, de la persecución y de la violencia.

Si los pusiéramos en un asentamiento, solo los registros oficiales de pasos hacia Colombia y Brasil, nos encontraríamos con algo muy similar a los rohingyas en Myanmar.

Todo lo que vive Venezuela en este momento es consecuencia de 14 años de Hugo Chávez. ¿Por qué antes nadie alzó la voz?

Es una cuestión de niveles. De agravamiento intolerable y de suma de todos los elementos a la vez, porque al final, cuando hay erosión de un sistema político hay veces que se justifica de distinta manera, hay apoyos de los que son afines, que de alguna manera se sustentan determinadas falacias. Con el llamado Socialismo del Siglo XXI, ha habido esa justificación permanente del menoscabo de las libertades básicas, pero eso se ha demostrado de forma sistemática que es una falacia, que es una mentira que no se sostiene, porque al final se trata de regímenes totalitarios, que lo único que persiguen es la acumulación de poder.Y eso, desde el punto de vista de la percepción de la comunidad internacional, de esa huida hacia adelante, ese agravamiento hasta el límite es cuando no solo se ha visto más, sino que ha sido necesaria una reacción, que ha sido más consolidada. Había reacciones ya de algunos, ya muchos estábamos denunciándolo de forma sistemática, pero claro, hay cosas que ya no se pueden ocultar.

Entre los países de la región ¿han planteado abordar el tema de la migración venezolana, para brindarle apoyo a los venezolanos?

Desde la Unión Europea ya hemos logrado hacer, vía Oficina de Ayuda Humanitaria, porque claro, desde la propia Unión no hemos podido distribuir la ayuda humanitaria porque si no hay petición y autorización del Gobierno, no se puede hacer. Se aprobó una ayuda especial para la emergencia en la frontera. El Comisario de Ayuda Humanitaria, Christos Stylianides, estuvo en la frontera con Colombia, y también en Brasil, hace tres semanas. Visitó y conoció, de primera mano, lo que está pasando, e incluso tuvo la oportunidad de verse con muchos venezolanos en muy distintas circunstancias, y se aprobó esa ayuda adicional, de 6 millones de euros para Colombia, dos de los cuales tienen que ir hacia Venezuela. Por otro lado, el Parlamento Europeo ha sido el que ha marcado de una manera más firme y sistemática la línea que finalmente las instituciones de la Unión Europea han ido asumiendo. En enero se confirmaron, de forma definitiva, por los jefes de Estado y de Gobierno, las sanciones, por primera vez, sanciones a un país latinoamericano, en este caso, para una lista de siete jerarcas del gobierno de Maduro, que tienen básicamente dos aspectos: la entrada al territorio europeo y la congelación de activos.

¿Considera que esas sanciones tengan algún efecto contundente sobre la dictadura de Nicolás Maduro?

Creo que lo que más daño le ha hecho a Maduro son esas sanciones que tienen que ver con su bolsillo, son las que más efecto pueden tener, y además en sus reacciones se ha notado. En el caso de España, el hecho de que haya expulsado al embajador español es una clara declaración de agresión a la Unión Europea, porque España es la Unión Europea y la Unión Europea es España.Entonces, esa reacción tan poco meditada, tan impulsiva, explica muy bien cuánto daño hace eso, porque realmente lo que nos encontramos ahora mismo es con un grupo de personas con muchos intereses económicos depositados en muchos lugares, lógicamente muy poco justificables, porque tienen una procedencia oscura, y probablemente ilegal.

¿Estas sanciones en realidad socavarán la dictadura de Nicolás Maduro?

La única manera de retomar la democracia es recobrando la integridad de las instituciones y eso se puede conseguir solo con unas elecciones libres, limpias, transparentes y creíbles. Unas elecciones de este tipo tienen que estar convocadas por el órgano que está legitimado, que no es la Constituyente, entonces, hay que legitimar la Asamblea Nacional, tiene que haber una comisión electoral que no sea la que está vigente. Por lo tanto, sin poder ya sostener a Cuba, y sin poder contar con los ingresos, porque el precio del petróleo ya no es lo que era, más el absoluto desastre de gestión que ha socavado todos los cimientos, ya no hay ninguna salida; la única opción que tienen para mantenerse es con un cordón sanitario y aislarse del mundo y evitar que haya venezolanos en Venezuela, es lo único que podrían hacer: poner un cinturón alrededor y hasta que dure el flujo de los bancos que les proporcionan los réditos de lo que tienen fuera.

¿Cuánto tiempo más podría extenderse esta situación?

Pero si no pudieron dar ni siquiera el pernil. Eso es muy simbólico, lo que pasó en Navidades, ya ni el pernil, ni esa cartilla de racionamiento con la que pretenden manejar a los pocos venezolanos que todavía mantienen esa fidelidad o esa supeditación, lo pueden hacer.Cuando hablo de mantenerlos ya no hablo de Venezuela, hablo de ellos, de los que están en el meollo. Venezuela les da igual, por eso desde la Unión Europea, e igual desde otros países, hemos sido muy estrictos a la hora de hablar de sanciones. No hay sanciones a Venezuela, no puede haber embargos a Venezuela, no puede haber sanciones económicas indiscriminadas a un país, porque es un país que se muere de hambre.

¿Qué podría hacer la comunidad internacional para que su rechazo a las elecciones del 20 de mayo surta algún efecto?

La situación va a ser desafiante para la comunidad internacional en su conjunto y sobre todo para países como Estados Unidos, por ejemplo, para toda la región latinoamericana, por supuesto y para la Unión Europea también. Yo creo que por su tamaño y su importancia, lógicamente Estados Unidos va a tener un papel muy relevante en cómo actúe, pero claro, es Donald Trump el que está al otro lado, con lo cual tampoco es que tenga unos visos muy grandes de credibilidad.Yo diría que por ejemplo la reacción de Canadá será muy importante, la reacción de la Unión Europea será importantísima y a mí me preocupa que no estén preparados para reaccionar el día 20 o 21 de mayo. Y luego me preocupa especialmente qué va a pasar con Rusia y China. Porque para Rusia y China, Venezuela, en la situación en la que está, es un regalo.

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