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@franchuterias

A como dé lugar, el dictador Nicolás Maduro quiere evitar que la estrategia de mediación lanzada por la Unión Europea (UE) para destrabar la crisis venezolana avance hacia algún lado.

Está apostando para que un potencial diálogo con la oposición –que lo descarta—se realice solo en el ámbito regional con Uruguay, México y las islas del Caribe a la mesa, reveló un memorando oficial.

En una teleconferencia entre el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, altos funcionarios de ese despacho y embajadores en Europa el 4 de febrero pasado, éste dictó una serie de medidas con las que el régimen pretende seguir adelante, entre ellas, el rechazo rotundo a la ayuda humanitaria, promover la tesis mediática de un golpe de Estado financiado por Estados Unidos y que cualquier proceso de diálogo debe darse en el eje de América Latina.

La reunión que este jueves sostuvieron en Uruguay, la UE, con ocho países del bloque, y cinco de América Latina para crear un grupo de contacto con Maduro y el presidente encargado Juan Guaidó, cerró con un llamado a nuevas elecciones en Venezuela, y en aras de mediar, con la promesa de enviar una misión a Caracas.

Diálogo falso

Para Guaidó, quien ha recibido el reconocimiento de al menos 43 países con Estados Unidos a la cabeza, “la oposición venezolana no se va a prestar para ningún tipo de falso diálogo que le dé más tiempo al usurpador de mantenerse”.

Más allá de la intención que pueda tener el Grupo de Contacto Internacional (GCI) promovido por los europeos, el régimen de Maduro no confía en él, “puesto que tal como está constituido, lo que busca es promover unas elecciones sin contar con la participación directa de los venezolanos”, dice el memorando de la reunión de Arreaza a la que accedió DIARIO LAS AMÉRICAS.

"Este grupo no es más que una iniciativa política para anular al Gobierno y a las instituciones del Estado” chavista, dice la minuta.

Maduro rechazó en días pasados el ultimátum que un puñado de países europeos le hizo, entre ellos Francia y España, para que convocara nuevas elecciones. En respuesta reconocieron a Guaidó como presidente encargado.

En quienes sí confía el régimen y apuesta como salida a la actual crisis es en Uruguay, México y los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) -conjunto de islas que reciben millonarios subsidios en petróleo venezolano- los cuales están promoviendo un mecanismo de diálogo sin condiciones previas, a la medida de lo que necesita Maduro.

"Será el grupo regional el espacio para el desarrollo de un proceso de diálogo”, confía Arreaza a sus subordinados, a quienes les pide promover una agenda antiestadounidense en Europa “aprovechando las contradicciones de la derecha europea con Donald Trump”.

En otro de los aspectos abordados, el régimen quiere promover la tesis de “la imposibilidad de pretender que se establezca un mecanismo de ayuda humanitaria en el corto plazo”, pulso central en este momento entre Maduro y Guaidó.

Este jueves 7 de febrero llegaron a la frontera entre Colombia y Venezuela los camiones con ayuda humanitaria de Estados Unidos destinada a los venezolanos, mientras militares bloquearon las entradas a Venezuela por los puente desde el miércoles con containers y camiones.

La oposición responde

“El punto central, y esa es la estrategia de Maduro, es buscar una táctica dilatoria para empezar a repetir la experiencia de los diálogos en República Dominicana en 2017, y eso no lo va a permitir la nuevo realidad de Venezuela”, dijo el diputado de oposición Williams Dávila, miembro de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional.

“Ya hay una ruta establecida, que es ley sancionada por la Asamblea Nacional, el Estatuto de Transición, fuera de eso no va a pasar nada”, advirtió.

El objetivo de la oposición venezolana, que no lo ocultan sus líderes y el propio Guaidó, es lograr que las fuerzas armadas den la espalda a Maduro y se abra una transición enmarcada en la Constitución y para ello ha planteado además una ley de Amnistía y Garantías Constitucionales para los Militares y Civiles que contribuyan con el rescate de la democracia.

Américo de Grazia, diputado por la oposición a la Asamblea Nacional, sugiere que

con las nuevas sanciones a Petróleos de Venezuela y un cerco internacional nunca visto por el chavismo, el deterioro del régimen no le permitirá aguantar mucho.

La negativa a recibir la asistencia humanitaria pasa en estos momentos por un asunto de “orgullo” en el chavismo al ver que es producto de la diligencia de Guaidó y la Asamblea Nacional, agregó el parlamentario, quien ha sido una de las voces más críticas en su natal estado Bolívar, donde la explotación minera ha afectado la zona.

La idea de Maduro por mantener un diálogo entre México y Uruguay “es porque la mafia que allí hizo negocios con el régimen está en el Gobierno. En Uruguay con el hijo del presidente (Tabaré) Vásquez y en México por el sospechoso proceder de (Andrés Manuel) López Obrador tan similar a Hugo Chávez”, expuso De Grazia.

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