MIAMI.- Antes de convertirse en el lugar de una despedida, un aeropuerto es un lugar de tránsito. Pero para miles de venezolanos que dejaron el país, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía terminó asociado a uno de los momentos más importantes de sus vidas: la salida de Venezuela.
En medio de maletas, despedidas y carreras hacia las puertas de embarque, muchos atravesaron una extensa composición de líneas y colores sin detenerse a pensar que caminaban sobre una de las obras más emblemáticas de Carlos Cruz-Diez. La pieza forma parte de la arquitectura de la terminal y, durante décadas, acompañó a viajeros que entraban o salían del país.
La “Cromointerferencia de color aditivo” fue concebida por Cruz-Diez como una intervención artística en la que el color deja de ser un elemento estático. Las tonalidades y efectos visuales cambian según el desplazamiento de quien recorre el espacio, una característica que convierte al espectador en parte de la obra. La instalación fue desarrollada entre 1974 y 1978.
Un museo a los pies de los viajeros
La propuesta de Cruz-Diez rompió con la idea tradicional de que una obra de arte debe permanecer dentro de un museo para ser contemplada. En Maiquetía, el artista llevó sus investigaciones sobre el color a un espacio cotidiano por el que transitan miles de personas.
La composición integra el piso y otros elementos arquitectónicos de la terminal. Las líneas de colores producen diferentes efectos dependiendo del punto desde el que se observan y del movimiento de los viajeros. Así, dos personas pueden atravesar el mismo espacio y experimentar visualmente la obra de manera diferente.
Ese carácter interactivo es fundamental para comprender el trabajo de Cruz-Diez. El artista dedicó buena parte de su trayectoria a estudiar el color como un fenómeno que podía producirse y modificarse frente al espectador, más que como una superficie simplemente representada.
La despedida bajo los colores
Con las sucesivas oleadas migratorias venezolanas, la obra adquirió una dimensión asociada a la memoria. Para quienes abandonaron el país por Maiquetía, el Cruz-Diez pudo quedar registrado como parte de las últimas imágenes antes del vuelo: el movimiento de las franjas, el equipaje, los familiares que quedaron atrás y la incertidumbre sobre el regreso.
No todos los viajeros conocían el nombre del artista ni la importancia de la pieza. Precisamente allí radica parte de su particularidad. Durante años, Cruz-Diez estuvo presente en la vida cotidiana de los venezolanos sin necesidad de una visita a una galería.
Su obra podía encontrarse en el camino hacia un avión, en una estación, en un edificio o en un espacio público. El espectador no necesitaba conocer de arte para formar parte de ella.
En Maiquetía, esa relación entre arte y vida cotidiana quedó especialmente marcada por la función del lugar. La obra no recibe al visitante en una sala silenciosa: acompaña a una persona mientras se desplaza hacia su destino.
El venezolano que convirtió el color en movimiento
Carlos Cruz-Diez nació el 17 de agosto de 1923 en Caracas. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas y comenzó su trayectoria profesional en Venezuela antes de trasladarse a Europa.
En 1960 se estableció en París, ciudad desde la que desarrolló una carrera internacional y profundizó sus investigaciones sobre el color y la percepción. Su trabajo quedó vinculado al arte cinético, una corriente que incorporó el movimiento real o aparente y la participación del espectador como elementos fundamentales.
Cruz-Diez desarrolló series como Fisicromías, Cromointerferencias, Cromosaturaciones, Inducciones cromáticas y Transcromías, con las que exploró las transformaciones que experimenta el color dependiendo de la luz, el movimiento y la posición del observador.
Su producción alcanzó museos y colecciones internacionales. Entre las instituciones que conservan obras suyas figuran el Centre Pompidou de París y el Museum of Fine Arts de Houston, además de otros importantes museos y colecciones.
Venezuela le concedió en 1971 el Premio Nacional de Artes Plásticas, mientras que Francia reconoció posteriormente su trayectoria artística. Cruz-Diez permaneció vinculado a París hasta su muerte, el 27 de julio de 2019, a los 95 años.
Una obra que pertenece a la memoria colectiva
La importancia del Cruz-Diez de Maiquetía no depende únicamente de sus dimensiones ni de su valor dentro de la historia del arte. Su particularidad está también en el lugar que ocupa dentro de la experiencia de generaciones de venezolanos.
Para algunos fue simplemente un piso de colores que atravesaron apresurados. Para otros, con el paso del tiempo, se convirtió en el recuerdo de una Venezuela que dejaron atrás.
El artista probablemente no podía prever todas las historias personales que terminarían cruzándose con su obra. Sin embargo, diseñó una pieza que necesitaba del movimiento humano para cobrar vida.
Por eso, años después, el recuerdo de Maiquetía puede comenzar de una manera sencilla: una persona con una maleta caminando hacia su puerta de embarque. Debajo de sus pies, el color cambia. Y aunque quizá en ese momento no lo sabía, estaba atravesando una obra de Carlos Cruz-Diez.
Para muchos venezolanos, esa imagen quedó asociada a un antes y un después: el último recorrido dentro de Venezuela antes de emprender el viaje hacia otro lugar.
La memoria de Maiquetía también se reconstruye
Los dos terremotos que sacudieron Venezuela dejaron afectaciones en distintos espacios del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que actualmente atraviesa un proceso de rehabilitación.
La recuperación de estas áreas también pone la mirada sobre los lugares que durante décadas han acompañado a quienes llegan y salen del país, entre ellos los espacios intervenidos por Carlos Cruz-Diez. Más que elementos decorativos de una terminal aérea, sus colores forman parte de la memoria de generaciones de venezolanos que han pasado por Maiquetía: quienes llegaron con la ilusión de comenzar una vida, quienes regresaron después de años fuera y, especialmente, quienes caminaron por última vez sobre sus obras antes de abandonar Venezuela.
FUENTE: Con información de Redes Sociales