LA PAZ.- Evo Morales llamó el sábado a un diálogo político para superar semanas de violentas protestas en las calles contra los resultados de una disputada elección presidencial, a las que se sumaron policías con demandas salariales, motines y dejando la custodia de la casa de gobierno en La Paz en señal de descontento.

El mandatario formuló su convocatoria a los cuatro partidos que resultaron con mayor votación en los recientes comicios y, según dijo, “con agenda abierta para pacificar Bolivia”, al tiempo en que pidió a la comunidad internacional acompañar el proceso.

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Pero de inmediato, el líder de la oposición Carlos Mesa aseguró que no tiene nada que conversar con Morales, porque los tiempos de diálogo ya pasaron.

Bolivia protestas elecciones Noviembre 2019
El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla durante una conferencia de prensa en el aeropuerto militar de El Alto, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla durante una conferencia de prensa en el aeropuerto militar de El Alto, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019.

"No tengo nada que negociar con Evo Morales y su Gobierno", ha asegurado Mesa, quien ha criticado la propuesta. "Ese tiempo ya pasó. Estamos en otro momento", ha argumentado, según recoge la emisora boliviana Erbol. "No tengo nada que negociar porque el presidente pretende endilgar a una parte de la sociedad, los partidos políticos, una responsabilidad que es exclusivamente suya. Le toca hoy señor Evo Morales tomar una decisión, le toca escoger Gobierno", ha señalado.

Para Mesa, Morales ha perdido el vínculo con la realidad por el llamamiento a sus partidarios a defender la democracia, cuando en realidad, quienes luchan por la democracia están del otro bando. Asimismo, calificó como una "gigantesca mentira" la versión de Morales de que existe un golpe de Estado.

Bolivia protestas elecciones Noviembre 2019
Policías con pasamontañas y llevando banderas bolivianas se paran en la azotea de una estación de policía a pocos metros del palacio presidencial, en La Paz, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019.

Policías con pasamontañas y llevando banderas bolivianas se paran en la azotea de una estación de policía a pocos metros del palacio presidencial, en La Paz, Bolivia, el sábado 9 de noviembre de 2019.

Por su parte, el líder cívico Luis Fernando Camacho -que encabeza las protestas sociales contra Morales- dijo que el mandatario “está buscando salidas, cuando la gente reclama su renuncia y la convocatoria a nuevas elecciones”.

Antes y para agitar más el clima, la tropa policial en las tres ciudades más importantes de Bolivia se replegó a sus cuarteles y en dos de ellas se amotinaron en abierto desafío al gobierno.

En la Paz se observó a policías trepados sobre la azotea de una estación cercana a la casa de gobierno con banderas nacionales y con letreros en que se leía “La policía con el pueblo”.

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“La policía no se debe a ningún partido político, por eso se suma a la lucha del pueblo”, dijo un policía con el rostro cubierto al leer un manifestó frente a la casa de gobierno, en la que no se encontraba el presidente.

Morales volvió a señalar el sábado que “está en marcha un golpe de Estado con la arremetida de grupos violentos antidemocráticos”, por lo que llamó a sus bases a “movilizarse para defender la patria y el voto”.

El comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, general Williams Kaliman, dijo en la jornada que no intervendrían en la crisis y aseguró que tratarán de garantizar la convivencia en el agitado país.

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“Nunca nos enfrentaremos con el pueblo con el que vivimos... Este es un problema político y debe ser solucionado en ese marco”, señaló.

En Santa Cruz -bastión opositor- los agentes amotinados salieron en marcha a las calles secundados por cientos de manifestantes opositores.

“Estamos movilizados por 17 días, hasta ahora hemos mirado de palco (el conflicto social), no queremos ser indiferentes, la policía se suma a su pueblo”, señaló un policía tras la marcha de sus camaradas hasta la plaza principal de Santa Cruz, mientras cientos de ciudadanos y activistas los ovacionaban.

Se trata del momento más complicado para Morales en sus 14 años en el poder, según opinó a The Associated Press el analista político Jorge Dulón, profesor en la Universidad Católica Bolivariana en La Paz. La situación “podría tornarse más complicada, si no da buenas señales al país”, agregó.

Los accesos al palacio presidencial estaban cerrados por un fuerte cerco policial desde que estalló la crisis y fueron escenario de choques cotidianos con opositores, pero el sábado a pesar de la ausencia de los agentes, manifestantes custodiaban los alrededores de la casa de gobierno para evitar desbordes.

Desde que estalló la crisis tras los comicios del 20 de octubre, tres opositores han muertos en violentos enfrentamientos callejeros con seguidores del mandatario y más de cien resultaron heridos.

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Los manifestantes opositores que piden la renuncia de Morales y nuevas elecciones optaron desde la noche del viernes por no enfrentarse con la policía y, por el contrario, decidieron alentarlos y llevarles alimentos.

Los amotinados reclaman mejoras salariales, mejores condiciones de trabajo y la renuncia de su comandante. En uno de sus pedidos demandan “independencia política para no ser instrumento de ningún gobierno”.

En tanto, Morales llamó a los policías a “preservar la seguridad” del país y a cumplir las normas.

El mandatario ha dicho que no renunciará, ha rechazado las acusaciones de fraude y llamó a la OEA para que hiciese la auditoria electoral. La oposición rechaza la auditoria ante la sospecha de que avale el resultado que favorece al mandatario que lleva casi 14 años en el poder y busca un cuarto mandato.

Mesa también ha rechazado las acusaciones de golpe de Estado de Morales y ha dicho que el gobierno “está dando la espalda a una solución pacífica que está en sus manos”.

“Es el gobierno que está condenando y está arrastrando al país a una salida desastrosa”, advirtió.

Tras casi tres lustros en el gobierno, Morales llegó con la popularidad mermada a los comicios para optar por un cuarto mandato. Escándalos de corrupción, su afán de reelegirse a pesar de un referendo que le negó esa posibilidad y acusaciones de autoritarismo, debilitaron su capital político a pesar de su buena gestión económica que condujo al país andino hacia el crecimiento con baja inflación.

Reinvindicaciones para los policías

En horas de la tarde de este sábado se conoció que el Ministerio de Gobierno de Bolivia anunció que acepta tres de las reivindicaciones de los policías amotinados siempre y cuando retomen sus funciones.

Así, el Ministerio ha indicado a través de un comunicado que habrá equiparación salarial, jubilación con el 100 por cien del salario y derogación de la Ley 101 que regula el régimen disciplinario de la Policía, según recoge la emisora boliviana Erbol.

"Dejamos a ustedes la aceptación o no de esta misiva y su contenido bajo responsabilidad histórica", señala el documento difundido a través del portal oficial del Ministerio de Gobierno.

Los amotinados demandan un incremento salarial del 10 por ciento, armamento de dotación individual, viviendas para cada uno de los policías, ambientes adecuados para cuando se encuentran en comisión de servicios, jubilación con el cien por cien de salario, ejecución real del plan de profesionalización y anulación de la Ley 101.

FUENTE: Con información de AP

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