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El exembajador en Venezuela y exsecretario adjunto de la Oficina Internacional Antinarcóticos de EEUU, William Brownfield, señaló en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, que el país sudamericano vive muchas crisis en simultáneo y que la solución de cualquiera de ellas pasa porque se resuelva la crisis política, que mantiene a Nicolás Maduro en el poder, mientras, según dijo, existe un presidente legítimo amparado en la Constitución: Juan Guaidó.

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Brownfield señaló que el régimen de Maduro es un peligro para la región y lo catalogó como algo peor que un narcoestado, con participación en numerosos delitos transnacionales.

-Venezuela vive un escenario complejo con al menos dos grandes crisis en paralelo, pero que van de la mano, la crisis humanitaria y la crisis política ¿cómo califica usted la situación venezolana en la actualidad?

Si me permites decirlo, hay algunas crisis adicionales: la crisis de seguridad en las calles, la crisis económica y financiera con una tasa de inflación que pudiera llegar a 10.000.000% este año y no voy a sugerir que una crisis es más importante que otra, lo que voy a sugerir es que todas están vinculadas y conectadas y que no hay solución a la crisis humanitaria si no hay solución a la crisis política; no hay solución a la crisis financiera y económica sin solución a la crisis política. La tragedia de Venezuela en este momento es que no tiene una, ni dos, tiene como cinco o seis crisis y cada una representa una amenaza a la población venezolana en este momento. La última crisis tiene que ver con la propia sociedad y la cultura de los venezolanos.

-¿Cómo evalúa hasta ahora el papel de la comunidad internacional frente al régimen de Maduro y al presidente encargado Juan Guaidó?

Los esfuerzos de la comunidad internacional están mejorando cada día más. Hace un año ningún gobierno hablaba de la posibilidad de expresar opiniones sobre los asuntos internos de otro país. Eso era absolutamente prohibido en el mundo diplomático de las Américas, criticar, expresar opiniones formales y públicas. Ahora, más de dos tercios de los países de este hemisferio han hecho declaraciones formales y concretas criticando, expresando opiniones, rechazando la legitimidad del gobierno actual (de Maduro); eso es muy importante. Dos, hay apoyo masivo, casi universal, para algún tipo de intervención humanitaria, en el sentido de intervenir con apoyo y asistencia de ayuda humanitaria (…) Y tercero, en las Américas, sin hablar de otros países europeos, hay cuatro millones de ciudadanos venezolanos refugiados, eso ha despertado la realidad concreta no solo adentro de Venezuela sino para los países que sirven de anfitriones. Quiero expresar mi apoyo, mi admiración y felicitación a los países que han aceptado a tantos venezolanos: Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina han hecho un esfuerzo noble e increíble, pero la verdad es que hay límites. Se habla de dos millones más (de refugiados) para este año y se habla de 10 millones (en total) dentro de dos años.

-Para algunos analistas el caso venezolano es un caso atípico, muy complejo ¿Qué hace falta para que las acciones de la comunidad internacional sean efectivas y se produzca un cambio de régimen?

La crisis de Venezuela necesita una estrategia de dos partes, la primera, la de la transición. Hay que hacer una transición de este régimen actual a un nuevo Gobierno que ofrezca esperanza para el futuro. La segunda parte es la preparación para el día después de la transición, en otras palabras, para cuando el nuevo Gobierno sea el heredero de las seis o siete crisis actuales en Venezuela. No solo el nuevo Gobierno, también la comunidad internacional tiene que planificar para esa realidad. ¿Qué se puede hacer para producir la transición deseada por la mayoría del pueblo venezolano, la mayoría de los países de las Américas y una mayoría de los países del mundo? Seguir ejerciendo presión, sanciones, resoluciones, exigencias para aceptar el apoyo humanitario, presión desde el exterior. Segundo, apoyar la creación de alternativas. En estos momentos Venezuela tiene un presidente interino constitucional, de acuerdo con la Constitución producida por el expresidente Hugo Chávez (…) Sobre la ruta que ha mencionado el presidente constitucional (Guaidó), las instituciones de poder y de seguridad de Venezuela tienen que tomar una decisión de aceptar una transición. Cuando eso ocurra, todo puede adelantarse rápidamente. Hasta ese momento vamos a ver más miseria, más sufrimiento, más crisis en Venezuela.

-Si la situación se mantiene con un gobernante usurpando la presidencia y un presidente encargado que no puede ejercer todas sus funciones. ¿Cuál sería el otro paso que le queda a la comunidad internacional?

Lo que yo digo en público y en privado, es que dentro y fuera de Venezuela deberíamos esperar una solución rápida, pero planear para una resolución de largo plazo. Espero que todo se resuelva mañana antes del almuerzo, nadie estaría más contento si eso ocurriera, pero no podemos hacer una estrategia basada en esa posibilidad; tenemos que seguir con sanciones, con presión, declaraciones, resoluciones, apoyo directo e indirecto, organización de la diáspora tan masiva, incluyendo probablemente al 95% de los líderes naturales de Venezuela en sectores como el económico y comercial, social, profesional y educacional; los líderes naturales se encuentran en esa diáspora. Hay que organizarlos para producir esa combinación de presión. ¿Hay otras opciones que se pueden contemplar? Sin duda alguna, pero requieren más diálogo, más consulta, no con el régimen, pero sí entre la diáspora y los países y los gobiernos de la comunidad internacional.

-¿Cuáles son los peligros que tendría para la región si la situación venezolana se prolonga sin una solución?

Algunos hablan de Venezuela y su Gobierno actual como un narcoestado, creo que es peor que un narcoestado, es un Estado de mafia (…) El Gobierno actual venezolano participa en todo tipo de delincuencia y criminalidad, no es solamente drogas ilícitas, es la minería ilegal, el tráfico de personas, el tráfico de armas (…) En otras palabras, si hay algún elemento de la delincuencia transnacional organizada, la verdad es que el Gobierno actual está involucrado. Hay presencia de ciudadanos no venezolanos en territorio soberano venezolano que participan en esto. Esta es una buena pregunta no solamente para pueblo venezolano, que tiene la última palabra en esto, sino para la comunidad internacional: ¿es sostenible tener dos organizaciones militares de Colombia, las FARC y el ELN, con presencia permanente en Venezuela? ¿Es sostenible tener organizaciones narcotraficantes colombianas formadas por ciudadanos colombianos basadas en Venezuela? ¿Es sostenible tener la presencia de ciudadanos libaneses o iraníes, miembros de Hezbolá cerca de la frontera de Venezuela con Brasil? Esas son preguntas válidas para los venezolanos, y también son preguntas válidas para los gobiernos, no solamente vecinos de Venezuela, que son víctimas también, sino para los gobiernos del mundo (…) El hecho de servir como base de organizaciones que exportan su violencia a otros países, es una violación de los obligaciones [del régimen venezolano] bajo la ley internacional. Eso merece más conversaciones y decisiones de la comunidad internacional e, incluso, del Gobierno constitucional de Venezuela en este momento.

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