Actualizada lunes 2 de diciembre, 5:47 pm, hora de Miami

La política exterior centrada en Estados Unidos del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, sufrió un severo revés este lunes cuando Donald Trump prometió imponer aranceles al acero y aluminio procedentes del país sudamericano.

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En un principio, Trump anunció la amenaza vía Twitter, acusando a Brasil y a su vecino Argentina, gobernados por Bolsonaro y Mauricio Macri, de manipular sus monedas y perjudicar a los agricultores estadounidenses.

El vicepresidente de Brasil negó la acusación, pero Bolsonaro, quien admira abiertamente a Trump, se mostró reservado; el mandatario de extrema derecha dijo que podría llamar a Trump “de ser necesario”.

El ministro de producción y trabajo de Argentina, Dante Sica, señaló que el anuncio de Trump fue inesperado.

Las dos naciones sudamericanas estaban entre un grupo de aliados de Estados Unidos a los que Trump exentó de aranceles a las importaciones de acero y aluminio en marzo de 2018. La amenaza del Presidente por revertir esa decisión es otro ejemplo de su inestable postura en política comercial.

También pidió que el banco central de Estados Unidos tome medidas para evitar que otros países devalúen sus monedas.

“Brasil realmente se ha devaluado. Si analizas lo que pasa con su moneda, han devaluado su moneda de manera muy significativa en un 10%. Es el mismo caso con Argentina”, dijo Trump poco antes de viajar a una conferencia de la OTAN en Londres. No dio detalles sobre los aranceles.

Hay mucho en juego para Bolsonaro, quien hizo de su relación con Trump un pilar de su diplomacia y quien es conocido tanto entre amigos como rivales como “el Trump de los trópicos”.

Mientras discute abiertamente con otros líderes de Occidente, incluyendo a los líderes de Alemania y Francia, Bolsonaro ha hecho varias concesiones a Trump con la esperanza de obtener beneficios. Ha exentado de visa a los turistas estadounidenses para visitar Brasil, permitió que Estados Unidos lance satélites desde Brasil y facilitó a los brasileños la compra de trigo y etanol.

A cambio, recibió un poco entusiasta apoyo de Estados Unidos en su intento por ingresar a la Organización de Cooperación Económica y de Desarrollo, mientras que Argentina recibió el apoyo completo para la membresía.

“El presidente de Brasil creía que tenía a un hermano mayor. Ahora se da cuenta de que no es el caso”, dijo Carlos Melo, profesor de ciencias políticas en la Universidad Insper en Sao Paulo. “Sus partidarios podrían tener que decir que Trump estaba bajo presión y que después habrá compensación. Pero claramente esto afecta a Bolsonaro. Está claro que la política internacional es una cuestión de intereses, no de amistad”.

Brasil lidia con una tasa de desempleo de dos dígitos y su economía se enfila a un crecimiento de apenas 1% por tercer año consecutivo, luego de dos años de una grave recesión.

En tanto, Argentina está sumida en una crisis económica con una inflación descontrolada, profundo endeudamiento, pobreza generalizada y una moneda que se ha hundido durante el gobierno de Macri, quien asumió el poder en 2015 con la promesa de impulsar a la segunda economía más grande de Sudamérica. Macri fue derrotado en los comicios de octubre y dejará el cargo la próxima semana. El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, será juramentado el 10 de diciembre.

“Fue un tema inesperado, no existía ninguna señal hacia nuestro gobierno, hacia el de Brasil, ni al sector privado, respecto a cambios en el acuerdo con Estados Unidos”, dijo Sica a la prensa en Buenos Aires.

Tras un breve aumento en los precios del acero, el sector siderúrgico estadounidense ha batallado desde que el gobierno de Trump impuso los aranceles el año pasado. La demanda doméstica ha disminuido junto con el sector energético debido a que la industria petrolera ha comprado menos acero.

Bolsonaro esperaba que Trump no penalizaría a Brasil

Bolsonaro ha explicado que la economía de Brasil depende básicamente de las materias primas, por lo que un arancel así se convierte en un duro revés. La devaluación del real brasileño se debe a factores externos. "El mundo está conectado. La propia guerra comercial entre Estados Unidos y China influye en el dólar aquí, así como lo que ha pasado en Chile o las elecciones en Argentina y Uruguay. Todo está conectado", esgrimió.

En cualquier caso, ha justificado la devaluación de la moneda local para capear el temporal económico, recalcando que la economía de Brasil "no es comparable" a la de Estados Unidos porque la de la potencia norteamericana es "mucho mayor".

Posteriormente, el Gobierno brasileño ha emitido un comunicado conjunto de los ministerios de Exteriores, Economía y Agricultura en el que informa de que "ya está en contacto con sus interlocutores en Washington sobre este tema".

"El Gobierno trabajará para defender el interés comercial de Brasil y garantizar la fluidez del comercio con Estados Unidos con miras a ampliar el intercambio comercial y profundizar la relación bilateral en beneficio de ambos países", indica el texto.

Por su parte, el ministro de Producción de Argentina, Dante Sica, confesó que el "inesperado" anuncio de Trump les tomó por sorpresa y advirtió que "estamos intentando obtener mayor precisión para saber qué impacto tendrá", según informa Reuters.

Fuentes consultadas por la agencia de noticias Telam han informado de que el ministro de Exteriores de Argentina, Jorge Faurie, ha hablado por teléfono con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Willbur Ross, para abordar este asunto. "Se empezó a negociar en distintos niveles, para ver como se puede encarar el tema", han contado.

FUENTE: Con información de AP y EUROPA PRESS

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