viernes 14  de  junio 2024
GASTRONOMÍA

De Ribera del Duero es el buen vino CEPA 21

José Moro, que cuenta en su aval con el legado centenario que recibió de su abuelo y padre, habla de su formidable vino

Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- El buen vino español de Ribera del Duero gana espacio en el mercado internacional como ningún otro y CEPA 21 vuelve a desembarcar en Miami con su armonía de sabores, texturas y olores.

Por ello, DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó al presidente de la firma vinícola, José Moro, que cuenta en su aval con el legado centenario que recibió de su abuelo y padre.

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-¿Qué tiene Ribera del Duero que hace al vino tan especial?

Sobre todo, tiene un terreno muy bien definido. Tierra arcillosa, caliza, canto rodado. Esa variedad que nace en con el tempranillo y esa climatología tan especial pues, bien conjuntados, y por supuesto trabajando el viñedo con pasión, con cariño, hace que tengamos esos vinos tan potentes, que han evolucionado con el tiempo y se han, sobre todo, sabido ajustar al gusto del consumidor. Y por eso es el éxito de CEPA 21 y, por supuesto de la Ribera del Duero.

-Heredero de un abuelo que supo hacer buen vino.

Aprendí más bien de mi padre porque cuando murió mi abuelo (Emilio Moro), yo era muy chico. Pero evidentemente, siempre lo digo en mis charlas, que la primera imagen que tengo es con cinco años metido en una cuba, porque eran unas cubas grandes y la boca era pequeñita, y mi padre me metía ahí para limpiarlas con un cepillo, con una vela. Ese es el primer recuerdo que tengo, además de jornadas de aprendizaje de poda. Esas épocas de vendimia, que en principio era una fiesta porque no había escuela cuando íbamos a vendimiar. Todo eso fue impresionando en mí esa pasión, esa ilusión, que, aunque yo de niño denostaba porque no entendía por qué les podía gustar tanto el vino a mi padre y a mi abuelo, pero que gracias a Dios por eso que denosté, hoy es mi gran pasión, mi gran ilusión y no puedo estar más satisfecho con tener una profesión como la que tengo.

-También hay dedicación y experiencia vinícola para hacer el mejor pedido posible.

¡Hombre!, sin duda, evidentemente. Me estuve formando hasta el año 1989, que es cuando tomé el compromiso de elaborar la primera cosecha, después de ese legado recibido, vino el legado del amor por el vino. Y esa formación ha sido constante porque forma parte de mi manera de entender la vida. Un constante aprendizaje para sacar siempre lo mejor. Pues, evidentemente, eso se pone en práctica. Y ha hecho que cada año, pues gracias a esa innovación, conocimiento, y gracias a esa experiencia pues seamos capaces de elaborar vinos mejores y entre otras cosas por lo que nos da la tierra y porque hemos sabido también escuchar al consumidor que nos demanda un tipo de vino determinado y yo creo que lo hemos hecho bien.

-¿Qué hace un buen vino?

Un buen vino lo que hace primero es sacar lo mejor de las personas. El vino es arte, es cultura, es nobleza. Es un gran catalizador de relaciones humanas y por eso siempre une a las personas y saca lo mejor de las personas. Eso es lo que hace un buen vino.

-Además de conocimiento y experiencia, qué se necesita para hacer un buen vino.

Se necesita tener una zona concreta con un terreno determinado, en el cual se triangulen perfectamente esos suelos, esa variedad de uva, ese tempranillo tinta fina auténtico que yo heredé de mi abuelo y de mi padre y que tiene las características de tener unos racimos no tan apiñados, un poco más sueltos, una uva más pequeñita, más concentrada, que da esos vinos potentes, que da esos vinos con una complejidad enorme. Todo eso gracias a tener también un microclima especial, el que hay en Ribera del Duero, donde estoy teniendo un proceso de elaboración adecuado para que cuando después de pasar todo ese ciclo metamos el vino en la botella seamos capaces de seducir y enamorar al consumidor cuando descorche la botella.

-Usted también apuesta por el espíritu solidario y dedicó la cosecha de Cepa 21 en 2019 para ayudar económicamente a Fundación Scholas, con lo que más de 53.000 jóvenes pudieron acceder a la educación en varios países del mundo.

Creo que la responsabilidad social ha sido en cierta manera también una expresión de mi forma de entender la vida. Ayudar a los demás hace sentirte bien. Y creo que desde siempre hemos ayudado en temas de responsabilidad social. Seguimos ayudando mucho, muchas causas de toda índole, participando, dejando muchas veces el vino para distintas cenas. Y el caso de la Fundación Escola fue un acuerdo que hicimos con la Fundación del Papa (Francisco) para fomentar y para ayudar la cultura entre los jóvenes del mundo.

-El consumo de vino en Estados Unidos crece, pero aún nos falta por aprender. ¿Qué nos aconseja a la hora de elegir un vino?

Es un mercado bastante avanzado. Es un mercado que tiene criterio, es abierto y dispuesto a que estén presentes los vinos de todo el mundo. Es uno de los mercados más competitivos que hay, y yo creo que es un mercado que tiene la mente abierta también a probar nuevas cosas. Cuando las denominaciones de origen, cuando las marcas, cada vez gustan más es por algo, y cuando gustan más es porque ese público está abierto a catar y a conocer nuevas zonas y nuevos vinos diferentes. Tenemos que ir, como digo yo, de pico y pala haciendo catas, haciendo conferencias, dando charlas, contando los beneplácitos que tiene el vino.

Degustación

Para degustar el buen vino a plenitud y disfrutar un buen plato a la par, hay que tener en cuenta la armonía de sabores y texturas que nos presentan en el plato, y el restaurante Casa Juancho, en Miami, de la mano del chef Alfonso Pérez tuvo a bien confeccionar platillos de la cocina española tradicional para casarlos con los blancos y tintos de José Mora.

  • Hito rosado, acompañado de una tabla de jamón ibérico y queso Manchego

Vino aromático y refrescante, muy floral a la nariz, que denota en boca una delicada acidez que conquista el paladar

  • Hito 2022, con pimiento de piquillo relleno de masa de carabinero y acompañado de uno de ellos

Este es un tinto joven, con matices minerales en boca y frutas rojas en nariz.

  • CEPA 21, 2019, secundado por un arroz caldoso con bogavante (langosta)

Con 12 meses en barrica de roble francés, este vino se lleva el trofeo de la noche al denotar un delicado matiz mineral sin acidez pronunciada y aroma de frutas negras.

  • Malabrigo 2018, con pluma ibérica (Piezas de carne que se extrae de la parte posterior del lomo, cerdo del país) y patatas salteadas.

Con 15 meses en barrica de roble francés y un grado de mineralidad compleja que está lleno de matices.

  • Horcajo 2018, para cerrar la degustación con mousse de chocolate.

Fruta negra más intensa y muy sedoso en boca.

Consulte la página Cepa21.com en internet para más información.

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