MIAMI.- La intérprete española Lolita Flores ha abierto su corazón para exponer cómo el duelo de la muerte de su madre Lola Flores, conocida como La Faraona, y de su hermano Antonio la llevó a un contexto de oscuridad y abuso de sustancias.
La cantante expuso en una entrevista a Lo de Évole que el duelo la llevó a caer en vicios durante más de un año. Solo pudo salir de ellos con el apoyo de su familia e hijos
MIAMI.- La intérprete española Lolita Flores ha abierto su corazón para exponer cómo el duelo de la muerte de su madre Lola Flores, conocida como La Faraona, y de su hermano Antonio la llevó a un contexto de oscuridad y abuso de sustancias.
Durante una entrevista que concedió a Lo de Évole, la cantante recordó que no esperaba que su hermano partiera tan solo 14 días después de que su familia despidiera a su progenitora el 16 de mayo de 1995 tras dos décadas luchando contra el cáncer de mama.
Destacó que en ese momento inició la peor etapa de su vida. "Después de lo de mi hermano tuve un tiempo sin poder hacer entrevistas", señaló.
El trabajo se volvió entonces en su refugio: continuó haciendo presentaciones y cumpliendo con los compromisos que ya tenía adquiridos con el público. Sin embargo, tras bambalinas, la tristeza, ira y frustración la embargaban.
"Hay muchos camerinos en España de patadas mías, de puñetazos en la pared y de espejos rotos. Yo terminaba un concierto y tiraba sillas. Fue un año y medio de locura absoluta en mi interior".
La situación escaló al punto de caer en algunos vicios.
"Bebía, tomaba coca hasta las tantas... Me ponía los discos de Moncho, la botella de whisky, una caja de Kleenex y a escribir y a llorar. Me daban las ocho y las nueve de la mañana".
Esta dinámica se volvió rutina durante más de un año. Pero fue el amor a sus hijos y su familia lo que logró que pudiera salir de aquella faceta de autodestrucción.
"A las siete y media o las ocho, me lavaba la cara para que mis hijos me vieran bien porque se iban al colegio. Luego me acostaba y así estuve un año y pico".
