PARÍS.- Las victorias de Borna Coric contra Jérémy Chardy y de Marin Cilic ante Jo-Wilfried Tsonga dieron a Croacia una ventaja de 2-0 y dejaron contra las cuerdas a Francia, defensora del título, en la primera jornada de la final de la Copa Davis en Lille.

Coric sumó el primer triunfo tras imponerse por 6-2, 7-5 y 6-4 en dos horas y 19 minutos, y Cilic completó la gran jornada croata con una victoria por 6-3, 7-5 y 6-4 en dos horas y 24 minutos.

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Además, Tsonga dio muestras de no estar físicamente a tope y podría perderse el duelo del domingo si, para entonces, Francia sigue con opciones, porque el doble de este sábado entre Pierre-Hugues Herbert y Nicolas Mahut frente a los croatas Mate Pavic e Ivan Dodig es decisivo para los locales si quieren sumar su undécimo triunfo.

La primera jornada se cerró con dos triunfos croatas conseguidos en tres mangas, sin aparente dificultad, haciendo valer el rango de sus tenistas, que están a un paso de conquistar su segunda ensaladera, la última en el formato actual antes de la reforma que entrará en vigor el año próximo.

Croacia se llevó las risas y Francia se quedó con las lágrimas. Primero las de Herbert cuando sonaba La Marsellesa, muestra de la emoción que esta competición despierta en el país.

Después vinieron las de Tsonga, incapaz de mantener el nivel por sus problemas físicos. Y finalmente las del capitán francés, Yannick Noah, que confesó con los ojos enrojecidos que, aunque no pierde la esperanza, "la final está muy complicada".

Los pupilos de Zeljko Krajan no dieron muestras de dudas, fueron netamente superiores a sus rivales, hambrientos por conquistar el segundo título de su corta historia tras el de 2005 y borrar así la final perdida hace dos años contra Argentina.

Toda una gesta para un país de unos 4 millones de habitantes, que además pretende tomarse la revancha contra Francia de la final del Mundial de fútbol perdida en Moscú en julio pasado.

Coric, que a sus 22 años ha dejado ya muestras de que la Davis tiene un lugar preferente entre sus objetivos, se comportó como un veterano en el inicio de la jornada contra Chardy, que a sus 30 años disputaba su primera final.

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Era una apuesta personal del capitán francés, Yannick Noah, que le prefirió a Lucas Pouille, pese a que éste tiene mejor ránking. Pero Chardy venía con la tarjeta de identidad de no haber perdido en tierra batida bajo techo, algo que debió parecer providencial al ganador de Roland Garros de 1983.

No lo fue ante un sólido Coric, que impuso su ley desde el primer juego, que superó los diez minutos y en el que acabó por arrebatar el servicio de Chardy.

El guión estaba marcado y ya no iba a dejar de ser un monólogo del croata, que obligó al francés a una defensa permanente, sin apelación.

Solo en el transcurso del segundo set el público notó que el duelo podía cambiar de rumbo, pero Coric no bajó el nivel ante los aplausos de la presidenta croata, Kolinda Grabar-Kitarovic.

Cilic tampoco tuvo demasiados problemas para ganar a un Tsonga que regresaba tras siete meses ausente por lesión, que no había jugado un solo partido sobre tierra batida y solo uno a cinco sets.

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Otra apuesta de Noah que acabó por romperse, cuando ya todo estaba tan cuesta arriba que parecía imposible la remontada, pero que obligó al tenista de Le Mans a arrastrarse los últimos minutos para no dejar al público hambriento de tenis.

Su presencia el domingo es duda, según reconoció el propio Noah, que tiene en la recámara a Pouille, el tenista con mejor rango de los convocados y que podría enfrentarse a Coric si Francia llega con vida a los dos últimos individuales.

Cilic demostró que es, de lejos, el mejor tenista de la final. Estuvo sólido y apenas dio oportunidades a un Tsonga que desperdició dos bolas de rotura en las dos primeras mangas. Pero poco más.

FUENTE: EFE

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