El Real Madrid y el Atlético de Madrid se enfrentarán el fin de semana para la final de la Liga de Campeones
En Portugal preparan los artículos para la gran final. (AP)
Madrid no siempre fue una gran ciudad. Y para muchos, la capital española jamás renunció a su alma original de pueblo manchego. Quizá por eso, nadie pensó que dos clubes de fútbol pudieran sobrevivir más de un siglo compartiendo un espacio tan pequeño.
nReal Madrid y Atlético de Madrid son dueños de una las rivalidades más longevas del fútbol español, disminuida por el auge del Barcelona en los últimos 30 años.
La final de la Liga de Campeones de mañana escribirá un nuevo capítulo en la historia de una relación llena de altibajos. n"Madrid no sería la misma ciudad sin el Madrid y el Atlético de Madrid", dijo Luis Prados de la Plaza, cronista oficial de la Villa de Madrid que ha seguido la historia de los dos equipos.
"Le han dado nombre y mucha fama". nApenas ocho kilómetros separan los estadios Santiago Bernabéu y Vicente Calderón. Sólo 600 metros las plazas de Cibeles y Neptuno, donde Madrid y Atlético celebran sus títulos. Los madridistas llaman"indios" a los atléticos.
Los atléticos dicen"vikingos" a sus rivales. nLos une la ciudad, pero los separa el abismo de un sentimiento. Los dos clubes representan dos caras socialmente opuestas, pero a la vez complementarias de la capital española. n"Siempre fueron dos clubes muy distintos", explicó Prados.
"El Madrid es más señorial, de gente con dinero. El Atlético nace con menos, de gente sin dinero de barrios trabajadores". nLa final europea de Lisboa será otro hito, quizá el más importante en más de un siglo, para estos clubes que ya no luchan por conquistar un espacio, porque cada uno ha encontrado el suyo en la misma ciudad