MIAMI- La escalada de los altos precios de los vehículos bajo el gobierno de Joe Biden obligaron a millones de estadounidenses a modificar sus estándares de criterios en la compra venta de vehículos y a buscar opciones que nunca imaginaron.
El presidente Donald J. Trump eliminó las regulaciones ambientalistas de Joe Biden, que dispararon los costos de producción y los precios de venta de todos los vehículos en EEUU
MIAMI- La escalada de los altos precios de los vehículos bajo el gobierno de Joe Biden obligaron a millones de estadounidenses a modificar sus estándares de criterios en la compra venta de vehículos y a buscar opciones que nunca imaginaron.
Y no fue sólo por ahorro, sino por la imposibilidad de satisfacer gustos y preferencias dentro de un mercado que sufrió también casi dos años de escasez de piezas, en especial de semiconductores, un factor que agravó aún más la crisis.
Los subsidios a la industria de los vehículos eléctricos, como parte del plan de estimulación para el empuje artificial de este segmento de la industria, tampoco pudieron evitar el fracaso de las políticas ambientalistas.
Dentro de las ventas totales de vehículos, las de autos eléctricos registraron apenas un 8% en 2024, su mejor índice desde que comenzaron a comercializarse estos autos y después de todos los intentos fallidos de la anterior administración por mejorar la cifras de ventas.
Contrario a los planes del predecesor Biden, Trump es un férreo defensor de los combustibles fósiles, en especial el petróleo, el gas y el carbono; y desde su primer mandato ha ordenado medidas efectivas a favor de desarrollar la extracción, procesamiento y exportación de crudo.
Esta vez, el Presidente, desde el primer día en la Oficina Oval, firmó órdenes ejecutivas para el incremento de las perforaciones en terrenos federales, la extracción de petróleo y el despegue de la producción, que hoy se encuentra en la cifra récord de 13,8 millones de barriles diarios de crudo como promedio.
En 35 estados del país, el precio de la gasolina sea encuentra como promedio por debajo de los 2.80 dólares el galón regular. Y en siete estados, por debajo de los 2 dólares.
En busca de reducir los precios que los fabricantes elevaron en los últimos cuatro años debido, entre otros factores, a las regulaciones implementadas bajo las políticas energéticas de los demócratas, el inquilino de la Casa Blanca revirtió las medidas restrictivas y abrió las puertas al crecimiento de la industria automotriz de motores de combustión.
En un acto en la Casa Blanca, flanqueado por directivos de los tres grandes del motor de Estados Unidos (Ford, General Motors y Stellantis, matriz de Chrysler), el presidente anunció que daba marcha atrás a las normas de “eficiencia” energética que su predecesor, Joe Biden, estableció para la industria automotriz.
“Oficialmente ponemos fin a normas ridículamente onerosas de Biden que imponen costosas restricciones y todo tipo de problemas a los fabricantes de autos”, dijo Trump en el Despacho Oval, donde se refirió una vez más al “gran timo verde”.
"Firmé una orden ejecutiva para poner fin al injusto y costoso mandato de vehículos eléctricos. Las onerosas regulaciones de Biden contribuyeron a que el precio de los vehículos se disparara más de un 25% y subieran un 18% en un año. Hoy, damos un paso más para acabar con esta nueva estafa ecológica", aseguró el mandatario desde el Despacho Oval.
Trump puso fin mediante varias órdenes ejecutivas a los parámetros del Promedio Corporativo de Economía de Combustible (CAFÉ, por sus siglas en inglés) que se aprobaron durante el mandato de Biden con su agenda de extrema izquierda.
La Administración Nacional de Seguridad de Autopistas redujo de forma significativa esas exigencias insólitas para los vehículos que se fabriquen en EEUU. Además, se anunciaron cambios drásticos como terminar con ayudas fiscales que se daban vinculadas a esa supuesta “eficiencia” energética y a la reducción de emisiones.
Por su parte, el Departamento de Transporte abrió un período de comentarios públicos antes de poner en marcha las nuevas normas, que se dieron por hechas. Se espera también que la Agencia de Protección Ambiental relaje límites de emisiones de autos y camiones en los próximos meses.
Con su plataforma económica, “America First”, el jefe de la Casa Blanca puso en reversa el cuestionado plan de la “transición verde”, que derivó en la peor inflación del país en las últimas cinco décadas y subió el precio a todos los productos, entre ellos, los vehículos nuevos y de uso.
Trump, además, firmó en junio una ley para bloquear los esfuerzos de California de vetar a partir de 2035 la venta de vehículos de gasolina de nueva fabricación y que también requería que el 35% de los nuevos vehículos vendidos a partir de 2026 en el estado fueran eléctricos.
Según la Casa Blanca, esta medida supondrá un ahorro de 109.000 millones de dólares para las familias estadounidenses en los próximos cinco años y cerca de 1.000 dólares promedio por cada auto nuevo comprado.
"Tenemos más gasolina que cualquier otro país, con diferencia, y la gente quiere vehículos de gasolina", afirmó Trump junto a los consejeros delegados de Ford y Stellantis, Jim Farley y Antonio Filosa durante el encuentro en la Casa Blanca.
El presidente explicó que el sector automovilístico lleva meses pidiendo que se derogara la norma de emisiones: "La gente de Ford venía a verme todo el tiempo y me decían: 'Por favor, nos está matando, está disparando los costos'".
La propuesta reducirá significativamente los requisitos de ahorro de combustible, que establecen las distancias que deben recorrer los vehículos nuevos con un galón de gasolina.
El Congreso, en poder de los republicanos, finalizó las ayudas fiscales federales para la compra de vehículos eléctricos de 7.500 dólares y recortó la financiación federal para producción de baterías para esos medios de transporte. A cambio, se orientó una fuerte deducción de impuestos en la compra de vehículos de combustión fabricados en EEUU para incentivar la creación de empleos, la venta y la producción de la industria tradicional automotriz, con vehículos más asequibles al bolsillo de los estadounidenses.
Jim Farley, consejero delegado de Ford, dio las gracias y su total respaldo a Trump por “alinear los parámetros con realidades de mercado. Podemos hacer avances de verdad en emisiones de carbono y eficiencia energética mientras damos a los clientes más opciones y precios asequibles”.
En 2022, el gobierno de Biden subió los requisitos de eficiencia energética un 8% para vehículos fabricados en 2024 y 2025 y un 10% para 2026. El mismo año de terminar el mandato de Biden, se aumentaron también los requerimientos para vehículos ligeros de carga, que tenían que pasar de 37 millas por galón en 2025 a 49.8 millas por galón para el 2031.
La decisión del gobierno de Trump representa un duro golpe para la agenda radical de izquierda, fundamentada en un globalismo desacertado y medidas contraproducentes para las economías, centradas en el cuestionado cambio climático. También aviva el enfrentamiento con los estados demócratas que tomaron el rumbo equivocado sobre lo que se conoce como las emisiones de gases de efecto invernadero.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha desmantelado prácticamente toda la agenda climática de la izquierda mediante el empuje prioritario de la industria de los combustibles fósiles.
El Presidente calificó las políticas de Biden de “antieconómicas”.
En el mismo encuentro entre Trump y los directivos de las empresas automotrices estadounidenses, el secretario de Transporte del actual gobierno, Sean Duffy, dijo:
“Lo que hicieron los demócratas no fue fabricar vehículos más asequibles. Los hicieron menos asequibles”.
“Con nuestras medidas ahora más estadounidenses podrán comprar un vehículo nuevo”.
Las nuevas normas, dijo, aumentarán la seguridad vial y ayudarán a los fabricantes de automóviles a crear miles de nuevos empleos.
“Cuantos más vehículos vendamos, más empleos tendremos en este país”, afirmó Duffy.
FUENTE: Con información con AFP, Sitio web de la Casa Blanca, Bloomberg News, CNN.
