MIAMI.- Carlos Rafael Lezcano, de 52 años, salió bajo fianza tras comparecer el lunes ante una jueza por su presunta vinculación con una operación de peleas de gallos en Miami-Dade. Este martes se conoció la muerte de dos cabras rescatadas del terreno donde las autoridades encontraron miles de aves y equipos de combate.
El acusado enfrenta cuatro cargos: crueldad animal con intención de lesionar o matar, manipulación de pruebas físicas, posesión de animales para peleas y resistencia a un agente sin violencia. La audiencia se celebró ante la jueza Mindy Glazer.
El operativo policial comenzó el sábado 3 de octubre, cuando agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) acudieron a una propiedad de 10 acres en la cuadra 12300 de calle 51 del suroeste de Miami por un caso distinto. Allí detectaron indicios de esa actividad y contactaron a la Oficina del Sheriff de Miami-Dade (MDSO), según el informe policial divulgado sobre el caso.
La inspección reveló recintos cerrados de entrenamiento, espuelas, guantes, dispositivos para estimular a los ejemplares, vitaminas, jeringas y medicamentos. Un juez autorizó esa noche un registro por sospechas de maltrato. Los detectives regresaron el domingo con personal de Servicios para Animales del condado.
Mientras revisaban una zona con alrededor de 100 gallos alojados individualmente, dos hombres ingresaron al perímetro asegurado. De acuerdo con el reporte, ignoraron las órdenes de detenerse, saltaron una cerca y huyeron a pie.
Lezcano fue localizado poco después en un vivero cercano y detenido sin incidentes. Los investigadores también hallaron un libro de registros con su nombre.
En el lugar había además cabras, dos ponis y un cordero en condiciones críticas. La Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales del Sur de Florida informó este martes que las cabras presentaban desnutrición, parásitos y neumonía. Una murió durante el traslado al hospital y otra tuvo que ser sacrificada.
Los ponis mostraban señales de abandono grave. Los ejemplares sobrevivientes reciben tratamiento en un hospital veterinario de West Palm Beach, mientras el continúa abierto.