La apertura fue presentada este miércoles 16 de septiembre durante “Cafecito con René”, un encuentro encabezado por el comisionado del condado Miami-Dade René García, representante del Distrito 13. Entre los asistentes también estuvo Anette Hernández, de la oficina del congresista Mario Díaz-Balart.
La iniciativa fue posible mediante una colaboración entre el despacho de García, Little Havana Activities & Nutrition Centers y Felipe Valls Jr., propietario de La Carreta. El establecimiento aportó el salón, la oficina del comisionado contribuyó con parte de los recursos entre ellos la renta con un valor aproximado a los 3000 dólares y la entidad quedó a cargo de las prestaciones.
“Hoy es un día de mucho contento, mucha alegría y honor”, expresó García, quien agradeció a Valls y a su familia por facilitar el lugar y mantener, según dijo, su compromiso histórico con la población de mayor edad.
El comisionado cuestionó el fin de la colaboración anterior y defendió la necesidad de preservar las iniciativas que han beneficiado históricamente a los habitantes de la Ciudad que Progresa.
CARLOS ARMANDO CABRERA - DLA
Consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS sobre cuántas personas podrían beneficiarse con la reapertura, el funcionario informó que en esta primera etapa se dispone de 100 comidas.
Como no todos los inscritos acuden diariamente, se calcula que esa capacidad permitirá atender a una base de entre 150 y 175 participantes.
“Dios quiera que consigamos más fondos, pero se impacta a más gente porque no todo el mundo viene todos los días”, explicó García.
Los interesados pueden acudir directamente a la nueva ubicación para registrarse. Deben tener 60 años o más, aunque, en el caso de las parejas, ambos integrantes pueden incorporarse cuando al menos uno haya alcanzado esa edad. La admisión no está condicionada por los ingresos económicos, precisó Iglesias.
Además de una comida caliente durante el día, determinados usuarios pueden recibir alimentos adicionales para la noche mediante High Risk, uno de los planes nutricionales administrados por la institución.
La oferta comprende clases de ejercicios, orientación sobre salud y diabetes, así como A Matter of Balance. Las sesiones se imparten en inglés y español, aunque en el local de La Carreta se desarrollan principalmente en castellano.
A estos recursos se suman los encuentros recreativos, juegos de dominó y celebraciones. Iglesias señaló que, al finalizar el año, la entidad realiza una fiesta en la que se reúnen miembros de sus diferentes instalaciones.
“A nosotros nos conocen por la comida, pero somos mucho más que comida”, sostuvo el directivo. “Las personas vienen, se divierten y se convierten en parte de nuestra familia”.
Iglesias, de 67 años, lleva más de tres décadas vinculado a la institución, que ha trabajado durante más de 43 años en esa comunidad. Para él, la operación en Goodlet tenía un profundo valor afectivo.
“Era sagrado para nosotros. Yo iba y siempre había alegría; todo el mundo estaba contento y yo abrazaba a todos. De pronto, aquel sueño se acabó”, relató.
La presencia de Little Havana Activities & Nutrition Centers en Goodlet surgió de una colaboración con la Alcaldía de Hialeah para ofrecer alimentación, encuentros recreativos y otros recursos a residentes de la tercera edad.
De acuerdo con García e Iglesias, la nueva administración municipal modificó ese esquema. El presidente de la organización aseguró que el alcalde les comunicó que debían abandonar la instalación, mientras el comisionado afirmó que el gobierno local cambió los planes establecidos con la entidad.
Goodlet continúa funcionando como centro municipal para adultos; lo que concluyó fue la participación de la institución y el modelo de asistencia que administraba en el inmueble. Las razones específicas de la actual administración de Bryan Calvo para modificar el acuerdo no fueron detalladas durante el encuentro.
Más allá de las diferencias surgidas alrededor del convenio, la atención a los ancianos constituye una responsabilidad pública compartida entre la ciudad, el condado y las organizaciones comunitarias. La Alcaldía mantiene sus propios programas en Goodlet, mientras la nueva alianza busca garantizar la continuidad de las prestaciones específicas que Little Havana ofrecía anteriormente en esa instalación.
Rafael Iglesias, presidente y director ejecutivo de Little Havana Activities & Nutrition Centers of Dade County.
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Preguntado por DIARIO LAS AMÉRICAS sobre el papel que corresponde a los gobiernos frente a las necesidades de esta población, García defendió que las autoridades deben proteger especialmente a quienes carecen de recursos o influencia.
“El Gobierno debe ser la voz de quienes no tienen voz”, respondió. “Muchas veces, en nuestro sistema actual ya sea local, condal, estatal y federal, se les da voz a quienes tienen dinero”.
El comisionado consideró necesario elegir funcionarios con “corazón y empatía” hacia quienes en un pasado contribuyeron a construir la comunidad y necesitan respaldo institucional.
“No tienen que estar de acuerdo con mi política ni votar por mí, pero saben dónde voy a estar”, aseveró. “Todo lo que soy, personalmente, políticamente y espiritualmente, se lo debo a las personas mayores”.
Iglesias reconoció la intervención del representante condal en la búsqueda de otro local después de la salida de Goodlet.
“Desde el primer día en que el alcalde nos dijo que teníamos que salir, su oficina y él nos ayudaron constantemente a buscar lugares”, indicó en referencia a García.
Durante ese proceso visitaron varias propiedades, pero algunas albergaban escuelas, guarderías u otras operaciones incompatibles con el funcionamiento de un centro de estas características.
“Seguimos fajados y él también continuó fajado hasta que, gracias a su ayuda, conseguimos este lugar”, añadió Iglesias. “Sin él, esto no hubiera pasado”.
García recordó que el primer comedor destinado a ese sector de la población abrió en la ciudad en 1983, durante la administración del entonces alcalde Raúl Martínez. Aunque reconoció que ambos han mantenido diferencias políticas, resaltó el respaldo que el exmandatario municipal ofreció a los residentes de edad avanzada.
“Cuando alguien hace las cosas bien, hay que celebrarlas”, manifestó. “Él hizo bastante por las personas mayores de esta comunidad y se lo agradezco”.
El comisionado cuestionó el fin de la colaboración anterior y defendió la necesidad de preservar las iniciativas que han beneficiado históricamente a los habitantes de la Ciudad que Progresa.
“No podemos borrar tan fácilmente la historia de una comunidad cuando llega una nueva administración”, declaró. “Tenemos que aprender del pasado para saber adónde vamos en el futuro”.
El cese de las actividades de Little Havana en Goodlet, aseguró, lo afectó especialmente debido a su relación con la institución y con quienes participaban en sus encuentros.
“Cuando recibí la noticia, me golpeó muy fuerte y dije: ‘No me puedo quedar callado’. No voy a hacer ataques políticos ni calumnias. Lo que tengo que hacer es trabajar para el pueblo”, rememoró.
García consideró la reapertura uno de los logros más importantes de su trayectoria pública y afirmó que su compromiso abarca tanto a los adultos como a los niños atendidos por las guarderías de Little Havana Activities & Nutrition Centers.
“Nosotros los recibimos desde chiquiticos y, cuando se hacen mayores, lo que les afecta a ellos también me afecta a mí”, señaló.
La recuperación de estas prestaciones representa además un alivio para quienes perdieron su espacio habitual de convivencia.
Berta Martínez se trasladó desde otro comedor para incorporarse a la sede de La Carreta. Destacó la amplitud del salón, la atención recibida y la posibilidad de mantener una vida social activa.
“Esta oportunidad significa muchísimo para mí, porque no me quedo sola en casa. Comparto con mis amistades y también estoy haciendo nuevos amigos”, comentó.
Martínez describió a García como parte de su familia y aseguró que lo respalda porque siempre se ha mantenido pendiente de las necesidades de los asistentes.
Nancy Bole, quien tiene una discapacidad y enfrenta varias limitaciones físicas, recordó que la interrupción de las operaciones anteriores representó una pérdida importante.
“Las personas mayores necesitamos mucho este servicio”, expuso. “Esta actividad nos abre puertas y nos mantiene activos”.
Bole destacó además el apoyo del comisionado, de quien afirmó que responde cada vez que los participantes solicitan su ayuda.
Josefa Ross contó que se sintió muy triste durante los meses en los que no pudo acudir al programa. Según describió, disminuyó la participación, cambió el ambiente al que estaba acostumbrada y hasta desaparecieron las decoraciones que distinguían al antiguo comedor.
La noticia de la nueva ubicación, afirmó, le devolvió la posibilidad de reunirse con sus amistades y retomar sus rutinas.
“Estoy muy contenta de estar en este comedor. Está funcionando muy bien y creo que todo va a marchar favorablemente”, concluyó Ross. “Desde el primer día estoy aquí”.