viernes 20  de  febrero 2026
CIUDAD

Miami gira el timón político con elección de Eileen Higgins

La primera alcaldesa no hispana en tres décadas asumirá el reto de desmantelar la burocracia, proteger a los inmigrantes y reformar una Comisión marcada por dinastías políticas

Por Daniel Castropé

MIAMI.- La ciudad de Miami despertó el día después de las elecciones de segunda vuelta ante una nueva realidad política que pocos analistas se atrevían a pronosticar hace apenas unos años. El contundente triunfo de Eileen Higgins frente a su rival Emilio González representa mucho más que un cambio de guardia en el ayuntamiento municipal.

Higgins, excomisionada del condado y conocida popularmente como ‘La Gringa’, rompió la noche del martes 9 con una hegemonía de casi tres décadas. Desde el fallecimiento de Stephen P. Clark en 1996, la alcaldía había estado reservada exclusivamente para hombres de origen hispano, consolidando una dinámica de poder que parecía inamovible.

Sin embargo, lo que parece ser la fatiga del electorado ante los escándalos de corrupción, la crisis de vivienda y la percepción de caos administrativo, entre otros factores, impulsó a una demócrata de Ohio a la cima del gobierno municipal, en un condado que apenas un año antes había favorecido a los republicanos bajo la sombrilla de las elecciones presidenciales.

Ineficiencia administrativa

En su primera comparecencia como alcaldesa electa, Higgins dejó claro que su prioridad absoluta será la reingeniería del aparato burocrático de la Ciudad. Su diagnóstico es severo: el gobierno actual entorpece el desarrollo de la economía local.

La nueva edil identificó los retrasos en los permisos de construcción como el principal motor de la crisis de asequibilidad. Según los datos recabados por su equipo, la demora promedio de dos años en la aprobación de proyectos incrementa los costos finales en un 40%, un sobreprecio que se traslada directamente a los inquilinos y compradores.

“La burocracia no puede durar más que la construcción”, reclamó.

Para combatir esta parálisis, Higgins anunció una modernización radical del Departamento de Edificación o Building Department. El plan en ciernes contempla la sustitución de sistemas informáticos obsoletos y la integración de herramientas de inteligencia artificial para agilizar trámites.

Higgins dijo que quiere saber qué terrenos de propiedad municipal están disponibles y cuáles se podrían utilizar para la construcción de viviendas asequibles, una de sus promesas de campaña.

Escudo para inmigrantes

Quizás el punto de mayor tensión en la agenda de Higgins sea su postura frente a la política migratoria, un tema que promete enfrentamientos directos con los gobiernos estatal y federal. La alcaldesa electa definió su gestión gubernamental futura como una barrera de contención ante las amenazas que pesan contra la población inmigrante. “Hay que tener respeto por las personas”, afirmó.

En una movida audaz, Higgins anunció que su equipo legal revisa los mecanismos para retirar a la Ciudad del acuerdo 287(g). Este programa, acogido por la Comisión en una votación de 3-2 en junio, delega funciones de agentes federales de inmigración a oficiales de la policía local.

La mayoría del órgano legislativo municipal argumentó la necesidad de alinearse con las directrices estatales impulsadas desde Tallahassee, una decisión que Higgins calificó como producto del "miedo político".

Higgins sostuvo que la seguridad pública depende de la confianza entre la comunidad y las fuerzas del orden. Si los residentes temen que una llamada al 911 derive en una deportación, la cooperación ciudadana desaparece y el crimen prospera, según sus palabras.

De tal manera, entre los objetivos primordiales de la nueva titular del ayuntamiento local se encuentra devolver a la policía a sus funciones de patrullaje vecinal y prevención del delito, desmarcándose de la fiscalización migratoria que exige la administración federal.

Esta medida busca revertir la dinámica del gobierno a punto de terminar y garantizar que la fuerza policial se enfoque en sus competencias locales, bajo la premisa de que la fiscalización de fronteras es una responsabilidad exclusiva del gobierno federal y que en el ámbito local hay otras prioridades.

“Queremos una frontera sólida, un camino hacia la ciudadanía, pero no queremos que las personas que cumplen la ley sean expulsadas de nuestro país, empobreciendo a sus familias y llevando nuestra economía a la ruina”, dijo Higgins. Tras lo que sentenció: “Somos y siempre hemos sido una ciudad de inmigrantes”.

El desafío jurídico que emprenderá el nuevo gobierno local se anticipa complejo, dado el estricto marco legal de Florida contra las llamadas "ciudades santuario".

Sin embargo, la estrategia de Higgins se fundamenta en la naturaleza técnicamente voluntaria del programa federal y sostuvo que el departamento policial puede cumplir con la ley estatal de cooperación básica sin necesidad de firmar un contrato formal que distraiga recursos y personal en funciones de deportación.

Dinastías políticas

La victoria de Higgins no fue un evento aislado, sino la cúspide de una ola de cambio que recorrió también la Comisión de la Ciudad.

El resultado en el Distrito 3, donde Rolando Escalona derrotó a Frank Carollo, simboliza el fin de una era. La familia Carollo, que tuvo amplia injerencia en la política local durante décadas, perdió su bastión ante un candidato joven, inmigrante y ajeno al establishment.

Esta reconfiguración del cuerpo legislativo otorga a Higgins un escenario favorable para impulsar reformas estructurales profundas. Entre ellas destaca la propuesta de ampliar la Comisión de cinco a nueve miembros.

De acuerdo con la tesis de la alcaldesa electa, la concentración de poder en un grupo tan reducido facilita la “corrupción” y aleja a los representantes de sus bases.

Modelo de gestión

El triunfo de Eileen Higgins ofrece lecciones que trascienden las fronteras de Miami. Su campaña demostró que los votantes urbanos, incluso en un estado que se ha inclinado hacia el conservadurismo, supieron distinguir entre la ideología nacional y la competencia local.

Durante su campaña proselitista, Higgins se centró en problemas tangibles que afectan a los residentes de una ciudad con problemas por resolver: las inundaciones en las calles, el precio del alquiler y la basura sin recoger.

Su perfil de gestora pública, forjado durante años en la Comisión del condado donde lideró mejoras en el transporte y la infraestructura, resonó con un electorado aparentemente fatigado por el “drama político”.

"La gente debe tratarse con respeto. La era en la que los comisionados se gritaban y amenazaban con golpearse va a terminar", dijo Higgins. Y fue más al fondo: “Se acabó la cultura de los ‘reality shows’ en el ayuntamiento”.

La nueva alcaldesa hereda una ciudad con desafíos existenciales, desde el aumento del nivel del mar hasta la desigualdad económica más aguda de la nación, según estudios rigurosos.

Sin embargo, su mandato iniciará con un capital político inédito y la promesa de transformar a Miami en una metrópolis moderna, funcional y humana, donde el gobierno sirva a sus residentes en lugar de servirse de ellos.

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