martes 17  de  marzo 2026
GUERRA

Cubanos en Israel: "Los niños tiemblan de solamente abrir una puerta"

Sandra Motola y Alberto Tarcher son dos ciudadanos cubanos que viven en Israel desde hace más de una década. Relatan el impacto de la guerra en la cotidianidad

LA HABANA.- Ciudadanos cubanos que viven en Israel son testigos en primera fila del terror y el miedo que se vive en el país hebreo después del cruento ataque llevado a cabo por el grupo islámico Hamás, que suma más de 1.300 muertos, contabilizar soldados, cientos de desaparecidos y secuestrados.

Relatan que así como hay daños a raíz de los muertos y heridos, también existen cicatrices emocionales y psicológicas especialmente en los niños.

Sandra Motola, una cubana de 54 años que vive desde hace 17 años en la pequeña ciudad de Ra'anana, ubicada en el Distrito Central de Israel, cuenta que "hay dos tipos de daños: el de las personas que han muerto o están heridas, y el daño mental, el daño psicológico".

"Los niños tiemblan de solamente abrir una puerta. En estos momentos, las personas no quieren abrir una puerta, tienen miedo de salir al balcón. Mi sobrino vive en Be'er-Sheva y está saliendo a trabajar y deja cuatro hijos con su esposa en la casa y tiene un cuchillo detrás de la puerta. En el centro, salimos a la calle con miedo, básicamente, porque ahora mismo puede pasar una persona por al lado, y te dispara o te corta y es así, pero salimos. Seguimos trabajando. Acá no es el problema”, dijo la cubana que trabaja como profesora de Inglés en una escuela secundaria.

Alerta de ataque constante

Su hogar se encuentra relativamente lejos de la zona donde se producen los bombardeos, pero la vida diaria no se cuenta en kilómetros, al contrario, está sacudida por la alerta constante, aún más por los informes de que militantes del grupo islamista, considerado como terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y un buen número de países, siguen infiltrados en territorio de Israel.

“Usted va a caminar por la carretera hacia el sur y están recogiendo los cuerpos, ellos [los militantes de Hamás] dispararon a quemarropa a cuánto carro pasó, no solamente al ejército. Ellos no vinieron a hacer daño al ejército, ellos vinieron a hacer daño a la población”, señaló la Motola.

“Yo misma he pasado unos días terribles. Mi familia, gracias a Dios, mi hermana llegó hoy acá con nosotros y están ya, digamos más a salvo, porque llevaban desde el sábado bajo una lluvia de cohetes y así siguen muchos cubanos en todas las ciudades del sur, cada cual está trabajando como puede, en su mundo, preocupado por su familia. Dejamos las líneas de teléfonos libres para el caso de que nos necesiten de urgencia”, dijo Motola.

“La tragedia que nosotros estamos viviendo duele el alma, pero acá en esta zona no es tan difícil, porque, si bien nos han pedido que nos estemos en las casas, o en los refugios de las casas, por lo general, los edificios nuevos tenemos un cuarto blindado que es el refugio y si no, pues los refugios colectivos y las orientaciones de la Defensa Civil fueron que tuviéramos mucha agua y comida para cierta cantidad de tiempo en los refugios y todos lo hicimos”, explicó.

“También hubo en algún momento falta de comida en los supermercados porque todo el mundo en lo que pudo, se tiró a comprar para tener alguna que otra cosa en el refugio y, además, por los bombardeos en la zona sur que no pudo llegar comida, no pudo llegar agua hasta acá y por las alarmas, los supermercados tenían que estar cerrados”, detalló.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declararon el "estado de guerra" luego de la agresión.

“Hay mucha solidaridad, toda la parte centro, estamos mandando comida, hay muchos voluntarios, hay personas que se han brindado para ir a la zona sur y traer a los que están allá hacia el centro. Hay hoteles que están dando las habitaciones libres para que todas las familias de cerca de la franja de Gaza vengan y se queden en esos hoteles. Hay empresas constructoras que han brindado edificios nuevos completos para poder traer a todas las personas, a familias que están en la zona sur o en la zona norte”, relató.

Situación al sur de Israel

Alberto Tarcher es otro cubano que vive en Israel, desde hace unos 20 años. Cuando llegó al país, a los 23 años, se enroló en el ejército y hasta hace cinco años formó parte de la Reserva. Actualmente vive en Hadera, al norte de Tel Avit. Relata que que en esa localidad no están tan afectados por la guerra. "De vez en cuando una sirena indica un cohete y la cúpula de hierro lo explota", dijo en referencia al poderoso sistema de defensa aérea israelí que sirve para contrarrestar ataques con misiles, cohetes, proyectiles de artillería, drones y otras amenazas aéreas.

Sin embargo, menciona que en el sur de Israel es distinto. "En las ciudades del sur, cada cinco minutos tienen que estar yendo al refugio. Nosotros estamos esperando a ver qué pasa con Hezbolá en el norte, es el que nos puede afectar porque la guerra como tal de los cohetes, estamos acostumbrados: la cúpula de hierro los tumba, ellos tiran, te metes al refugio, sales, sigue la vida normal. Ahora lo que pasó fue otra cosa”, subrayó.

Niños en las casas

Israel redobló la protección en el norte ante el riesgo de una ofensiva de la milicia Hezbolá, patrocinada por Irán.

“Pero aquí, nosotros vamos a trabajar todos los días. Los niños si están en la casa, les dan clases por la computadora. Los niños si sienten la presión, cuando ven en la televisión las noticias, o en las redes, sí sienten un poco el temor”, dijo.

El gobierno de Israel suspendió las clases presenciales como medida de seguridad, pero la enorme cantidad de información a través de las redes sociales, con contenidos que pueden llegar a ser espeluznantes, impacta en la salud emocional de los más jóvenes.

Ni Motola ni Tarcher piensan en regresar a Cuba. Han adoptado a Israel como su patria.

FUENTE: Con información de martinoticias.com

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