domingo 8  de  febrero 2026
Invasión

Víctimas de Hamás: El conflicto es entre quienes quieren la paz y los que la niegan

Sobreviviente israelí del 7 de octubre que perdió a sus padres y un activista del derecho de los palestinos, llaman a poner fin a la deshumanización, el odio y el derramamiento de sangre

Natalia Gómez del Campo

Especial

Israel. - A tres meses de la firma de un cese al fuego entre Israel y Hamás, la hora de enviar oraciones y buenos sentimientos ha pasado y urge actuar para que el conflicto en el Medio Oriente se subsane, asegura el activista y autor israelí Maoz Inon.

Residente de la ciudad israelí de Binyamina, Inon ha pagado un alto precio, en lo personal, para llegar a esta postura. Sus padres perecieron en los ataques del 7 de octubre de 2023, día en que terroristas de Hamás asesinaron a unos 1,200 israelíes y se llevaron a Gaza a más de 250 secuestrados. Hoy, con el regreso de los últimos rehenes vivos a Israel, Inon no busca venganza; todo lo contrario, es activista por la paz, y él emprende negocios con palestinos en Nazaret, a unas 30 millas de su hogar.

“En este ciclo de derramamiento de sangre, odio y miedo, necesitamos recibir apoyo. Sin apoyo externo, el nivel de deshumanización entre israelíes y palestinos, y viceversa, está alcanzando un punto extremadamente peligroso,” dice Inon, portando una camiseta con el lema “Send food not bombs” [Envíen comida, no bombas] en la terraza de su casa al norte de Israel.

Autor del libro The Future Is Peace [El futuro es la paz], escrito con Aziz Abu Sarah, autor y activista palestino, Inon es cofundador de InterAct, organización que trabaja para crear una paz duradera entre israelíes y palestinos. Asegura que ha transformado su dolor en lo que él considera un “crecimiento espiritual” para promover diálogo, esperanza a través de la acción, y humanidad compartida en Oriente Medio. Él les pide a las personas que no distingan tanto entre israelíes y palestinos, o entre judíos, árabes, y musulmanes. “Si tienen que diferenciarnos”, dice, “hagan la distinción entre quienes creen en la igualdad, la justicia y la paz, y quienes aún no creen en esos valores”.

El 2026 será un año clave en el conflicto Israel-Hamás. Por los últimos tres meses, desde que ambas partes firmaron el cese al fuego, israelíes y gazatíes han vivido realidades diferentes y se mantienen bajo alerta a lo que sucederá en este año. Mientras los gobiernos del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu debaten empezar la segunda de tres fases del cese al fuego —que implicaría una eventual retirada de las fuerzas israelíes de Gaza y su reconstrucción, entre otras cosas— se han reportado casi a diario violaciones del alto al fuego.

El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, reporta 424 muertos desde el alto el fuego firmado el 10 de octubre. [Hamás no distingue entre civiles y combatientes en sus recuentos]. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reportan 3 soldados muertos en ese mismo periodo de tiempo. Israel, por su parte, ha prohibido a 37 organizaciones de ayuda humanitaria, entre ellas Médicos Sin Fronteras, operar en Gaza a partir del 1ro de enero por no cumplir con sus nuevas reglas de verificación internacional.

Partes de la primera fase sí se han cumplido, entre ellas la retirada parcial de tropas israelíes y la liberación de los rehenes vivos, con la excepción del regreso de los restos del sargento mayor de la policía Ran Gvili. Hamás, en coordinación con la Cruz Roja e Israel, ha reanudado su búsqueda en Gaza. Aproximadamente el 53 por ciento de Gaza está hoy controlada militarmente por las fuerzas israelíes.

Las personas que están en Gaza actualmente viven bajo una “depresión colectiva,” asegura Moumen Al-Natour, un activista por los derechos palestinos y cofundador del movimiento Queremos Vivir, en contra de Hamás.

“Todo el mundo quiere que termine la guerra, pero no quieren que Hamás se mantenga en el poder” dijo Al-Natour en entrevista con Fuente Latina desde Gaza, lugar del que pudo salir en noviembre para establecerse en Europa.

Y agrega: “Este ataque [del 7 de octubre] no nos representa. Deseo que la respuesta israelí al 7 de octubre hubiera pasado de una manera que separa a los civiles de los combatientes, permitiendo la creación de zonas seguras”.

Por dos años, Al-Natour ha abogado por la creación de zonas seguras, libres de Hamás, para que los civiles en Gaza puedan recibir ayuda médica y otras necesidades esenciales, pero estas zonas no se han implementado.

“La gente se levanta muy temprano por la mañana para ir a buscar comida y agua”, dijo Al-Natour. “Comprar una tienda de campaña nueva es muy caro ahora. Una sola tienda puede costar mil dólares. Además, la ayuda que supuestamente llega a Gaza para los civiles no les llega a todos, porque Hamás está desviando gran parte de esta ayuda y revendiéndola”

Al-Natour pide que vean la diferencia entre Hamas y Gaza, que uno no es igual que el otro. "Más del 80 por ciento de Gaza está ahora destruida. Ojalá que el gobierno israelí hubiera discutido eso internamente para evitar estas consecuencias", dijo. "Tenemos muchos civiles que están sufriendo por esta guerra".

Al-Natour dio ejemplos que reconocen la humanidad por los dos lados. “Es terrible, es doloroso ver lo que vi y, independientemente de mi fe, como ser humano, cuando veo mujeres secuestradas y niños y civiles asesinados, me resulta muy doloroso y realmente terrible.” dijo Al-Natour, refiriéndose al ataque del 7 de octubre. “Desde la misma perspectiva, cuando veo a las mujeres palestinas que perdieron a sus maridos a causa de la guerra, también siento dolor.”

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