Los autos súper-deportivos más apetecidos del mundo, y los más caros también, vienen predominantemente de Italia y de Alemania. Hablamos de Lamorghinis, Ferraris, Maseratis, Bugattis y Porsches, entre otros. Sin embargo, hay una marca británica que se ha ganado a pulso un lugar de privilegio en esa exclusiva lista. Se trata de Aston Martin marca que, en todas partes del mundo, la gente identifica con los sofisticados autos deportivos que coprotagonizan las famosas películas del legendario espía británico, el agente 007. Desde el clásico DB Mark III en Goldfinger, de 1959, hasta el fenomenal DB10 en Spectre, del 2016, han sido doce las apariciones de autos de Aston Martin junto a Bond, James Bond.

El modelo de Aston Martin más reciente, el DB11, el Gran Turismo por excelencia, llegó al mercado hace un par de años, impulsado por un imponente motor V12, turbo-cargado, con 6.2 litros de desplazamiento. Maravilloso para los fanáticos de los súper motores, pero un tanto descomunal en los tiempos que vivimos. La gente de Aston Martin no se conformó con el éxito de su DB11 y continuaron procurando mejores opciones. Llegaron a un acuerdo con AMG, la división de alto desempeño de Daimler Benz, para utilizar el motor V8, biturbo, de 4.0 litros, en una nueva versión del DB11.

Parecía ser el motor ideal, pero Aston Martin quería más, y AMG les dio plena libertad para modificar los sistemas de admisión y escape, y también el software que lo administra, y con esas modificaciones lograron ponerlo a producir 503 caballos de potencia y 498 libras pie de torsión, que le permiten acelerar de 0 a 60 millas por hora en apenas 4.0 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 187 millas por hora.

Por más impresionantes que parezcan los números, solo consiguen reflejar una imagen parcial de lo que el Aston Martin DB11 V8 en realidad significa. Manejarlo es una experiencia absolutamente sublime, gracias entre otras cosas a sus sistemas independientes que permiten adaptar el comportamiento de la suspensión, por un lado, y del motor, por otro, de acuerdo con las preferencias y la conveniencia del conductor. Con el pulgar izquierdo, en el volante se puede escoger de qué manera se comporta el sistema de amortiguación. Son tres las opciones: GT, Sport y Sport +. Lo mismo ocurre con el tren de potencia, que usa las mismas tres calibraciones, GT, para un manejo más discreto; Sport, que demuestra un espíritu más deportivo en el sonido del motor y en el comportamiento de la transmisión, y el Sport +, con una vibra que lo ubica en el mismo nivel de los más exigentes autos de competición.

Manejar el Aston Martin DB11 V8 es una experiencia única, absolutamente sin comparación porque probablemente un mortal como uno, nunca había manejado nada parecido. Todo es maravillosamente perfecto en el DB11 V8, el motor de ocho cilindros capaz de llegar a 7,200 revoluciones por minuto, la transmisión automática de ocho velocidades, la dirección eléctrica de piñón y cremallera, los frenos a disco en las cuatro ruedas, con mordazas de seis pistones adelante y cuatro atrás y antibloqueo, y la colección más completa de aditamentos de seguridad y control de tracción y estabilidad.

Todo en el Aston Martin DB11 V8 parece hecho para impresionar hasta los más escépticos. Los detalles del habitáculo son del más alto nivel, el tablero de instrumentos digital, con varias configuraciones a escoger; el sistema de infoentretenimiento, con audio premium Bang & Olufsen; la tapicería de cuero elaborada artesanalmente a mano, con unos detalles sencillamente fuera de serie. No hay detalle en el DB11 V8 que no sobresalga, no hay milla que se maneje que no se disfrute a plenitud, no hay persona que lo mire que no lo encuentre inmensamente atractivo.

El Aston Martin DB11 V8 llega a los concesionarios en pocas semanas con un precio básico de $198,995 dólares.

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