Como es por todos conocido, el 3 de enero de 2026, en un operativo propio de una película de Hollywood, el dictador Nicolás Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, fue extraído mientras dormía en tan solo 47 segundos. Para ello, una unidad militar élite de Estados Unidos debió neutralizar a los miembros de los anillos de seguridad que protegían al dictador.
Luego de que los venezolanos sufrieran por más de 26 años la opresión de una dictadura criminal, la administración Trump logró conseguir la forma legal para que el dictador Nicolás Maduro fuera llevado ante la justicia norteamericana.
Los antecedentes en lo político reflejan que aparentemente existía un acuerdo entre la administración Trump y Delcy Rodríguez, según algunas fuentes periodísticas en el pasado reciente. Lo cierto es que, sea verdad o no, la realidad es que Estados Unidos estableció contactos con la otrora vicepresidenta Rodríguez, suscribiendo un convenio vinculante según el cual se garantizaba la salida del poder del régimen que antes dirigía Maduro y que fue designado por la administración Trump, a finales de noviembre de 2025, como una organización terrorista extranjera. Esto permitió, de forma legal, actuar contra el líder de un grupo terrorista y no contra un presidente constitucional en ejercicio.
Cuando la administración Trump, después de ofrecerle una salida a Nicolás Maduro y a su entorno más cercano, no encontró resultados por la vía diplomática, fue necesario optar por la vía judicial para crear las condiciones legales que permitieran llevar a Maduro y a su esposa ante la justicia estadounidense. ¿Cuáles son las implicaciones del arresto de Nicolás Maduro? Lo primero es el vacío de poder, por lo cual se justificaba el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada para guardar las apariencias ante los miembros del régimen, quienes no pudieron negarse y tendrán que aceptar, pues de esta manera se respeta la sucesión natural. Aunque todos sabemos que se trata de un gobierno de facto, eso es lo que hay ahora con la figura de un gobierno interino.
Por otra parte, el presidente Trump, en una entrevista concedida al New York Times, dijo que la intervención de Estados Unidos podría prolongarse por varios años si fuera necesario. En este punto, es importante que Estados Unidos aclare si, dentro de ese nuevo plazo, va a reconocer al gobierno electo el 28 de julio o si será necesario realizar elecciones limpias y transparentes, en las que se garantice la participación de candidatos como es el caso de la líder María Corina Machado, aceptada por 90% del pueblo venezolano para dirigir los destinos del país.
Si Estados Unidos considera seguir tutelando la transición en Venezuela, debemos entender que, entre otros motivos, ello se debe al tema de la seguridad, hasta que se garantice que todos los grupos terroristas, colectivos y guerrillas hayan sido completamente erradicados para que no saboteen el gobierno democrático que ya fue elegido el 28 de julio. Pero si la nueva realidad nos lleva a nuevas elecciones, esperemos que se realicen más temprano que tarde para que comience una nueva era para el pueblo venezolano y se coloque a Venezuela como uno de los países más prósperos del mundo.
Para aquellos que en las redes sociales están diciendo que Estados Unidos se va a robar el petróleo venezolano, podemos responder que, después de más de 26 años, el país ha sido saqueado por Cuba, Rusia, China e Irán sin que los venezolanos recibieran nada a cambio, solo confiscación de propiedades, persecuciones, detenciones arbitrarias, asesinatos, deterioro de todos los servicios públicos, abandono de la educación y una altísima corrupción. Por otra parte, si Venezuela puede llegar a vender su petróleo a precio de mercado y no regalarlo como lo ha venido haciendo el régimen para mantener dictaduras en otros países, bienvenido sea Estados Unidos.
Recordemos que, hasta el presente, el petróleo sirvió para exportar la falsa revolución que deberíamos llamar robolución y para promocionar dictaduras en el continente y fuera de él. Mientras esto sucedía, los venezolanos se morían de hambre, provocando la migración más grande del continente, calculada en 8 millones de compatriotas.
El mundo ya está aceptando la nueva realidad venezolana y hasta el Santo Padre León XIV declaró: “Esto es especialmente válido para Venezuela tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia… Entre las causas de esta crisis se encuentra sin duda el tráfico de drogas, que es una lacra para la humanidad”.
Lo cierto es que los venezolanos deberíamos estar agradecidos a la administración de Donald Trump, porque ha sido el único presidente del país del norte que se atrevió a sacar a un delincuente que se apropió del poder para utilizarlo como herramienta para crear una red de narcotráfico continental, esto de acuerdo con las investigaciones realizadas por el gobierno de Estados Unidos, que lo está solicitando desde marzo de 2020 a través de su Departamento de Justicia. Además, el régimen de Nicolás Maduro destruyó la economía de uno de los países más ricos en recursos naturales del continente y del mundo.
El tutelaje de Estados Unidos para lograr la transición ha sido detallado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien estableció tres pasos. En sus palabras: “El primer paso es la estabilización de Venezuela y no queremos enviarla al caos… tomaremos entre 30 y 50 millones de barriles, los venderemos en el mercado a su precio y no al precio de descuento de Venezuela, y ese dinero será manejado por nosotros. Decidiremos su distribución de manera que beneficie al pueblo de Venezuela… tenemos mucho en la fase de estabilización”.
“La segunda fase será la recuperación… que empiece un proceso de reconciliación nacional en Venezuela, que las fuerzas de oposición puedan recibir amnistía, liberaciones de cárceles y que puedan volver al país para la reconstrucción de la sociedad civil”.
“La tercera fase es la transición; sentimos que avanzamos de forma positiva”.
Para la tranquilidad de los venezolanos, la administración Trump estará atenta a cualquier paso en falso que puedan dar cualquiera de los actores que detentan poder real en Venezuela, en estos momentos donde persiste un gobierno dictatorial. Si esto llegara a suceder, Estados Unidos podría tomar acciones que serían peores que las de Maduro. En otras palabras, podrían ser acusados de conspiración al permitir el envío de drogas hacia Estados Unidos, y con una acusación de ese tipo no podrán escapar de la justicia estadounidense.
Esperemos entonces que lleguemos a la transición lo más pronto posible y que Venezuela pueda ver un nuevo amanecer en paz, progreso y democracia.
“Donde habita la libertad, allí está mi país”. Benjamín Franklin
www.venamerica.org.
Por Edgar J. Amado*
*Coordinador Acción Juvenil de VENAMÉRICA y presidente JUVENEX