Cuando uno piensa que la clase política honrará a la educación en general y universitaria en particular, como un camino seguro a la prosperidad, ocurren hechos insospechados sobre los cuales tenemos la obligación de llamar la atención para que la comunidad se mantenga al tanto de lo que está aconteciendo en tan importante rubro de la vida.

Por estos días el Congreso estatal se encuentra en sesiones decidiendo, entre otros asuntos, el presupuesto anual de la Florida, o sea a dónde irán a parar los dineros que generan nuestros impuestos.

Si las propuestas del Senado y la Cámara se aprueban sin cambios sustanciales, Miami Dade College recibirá el mayor recorte presupuestario de su historia. Esta lógica no deja de ser voluntariosa y poco justa.

¿Será que el Estado está pasando por una crisis de fondos?, se pregunta uno, y la repuesta es negativa. En las arcas del Gobierno estatal hay un superávit de mil millones de dólares. Entonces, cómo es posible que en vez de estimular una labor impecable del uso del dinero público, como hacemos en Miami Dade College, el Senado proponga una disminución de $83 millones al Sistema de Colleges de la Florida, al mismo tiempo que incrementa en $295 millones, al Sistema de Universidades Estatales, cuando se sabe que, más del cincuenta por ciento de los alumnos de primer año que llegan a sus aulas provienen del Sistema de Colleges.

Este recorte desproporcionado podría significar que MDC se viera privado de $15 millones aproximadamente, utilizados para matricular a la mayoría de los alumnos de educación para el desarrollo en la Florida. Estudiantes de necesidades perentorias, hijos de obreros, que perderían la única oportunidad de obtener un diploma universitario.

La Cámara, por su parte, no se queda atrás en la grave eliminación de fondos para nuestra probada labor de éxito y ha decidido restringir nuevas asignaciones al financiamiento por rendimiento, al mismo tiempo que solicita indicadores más rígidos para los resultados de esos rendimientos. Esto pudiera significar una pérdida de $22 millones aproximadamente para MDC. Nos castigan por recaudar más dinero que otros colleges y ser austeros en nuestras operaciones.

En resumen, los colleges estatales estarían absorbiendo el 74% de la reducción del presupuesto general en la enseñanza universitaria, en una movida fiscal muy perjudicial.

Con estos recortes nunca antes experimentados en nuestro caso, se está socavando el futuro de la comunidad. Nuestras graduaciones están cercanas, pletóricas de historias esperanzadoras. Los diplomas que los alumnos del college se ganan con mucho sacrificio es la única vía de acceso a la clase media y empleos bien remunerados. No nos crucemos de brazo ante estas decisiones injustas.

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