jueves 26  de  enero 2023
OPINIÓN

Una base naval extranjera en La Habana. ¡Entonces nos iremos a la guerra!

Ni el régimen Castro Díaz-Canel ni sus cabecillas tienen el espíritu del verdadero guerrero, simplemente ellos son una banda de abusadores

Diario las Américas | OSCAR ELÍAS BISCET
Por OSCAR ELÍAS BISCET

Él está entre los grandes patriotas cubanos. Uno de los padres fundadores de la nación cubana. El Mayor General del Ejército Libertador de Cuba y primer presidente, 1902-1906, de la República de Cuba (1902-1959), Tomás Estrada Palma; quien supo de la posible imposición de una base naval norteamericana en la bahía de La Habana y dijo firmemente “El pueblo cubano, cuya representación asume, no consentirá que en La Habana sea establecida una estación naval”. También se dice que expresó a un amigo: ¡Entonces nos iremos a la guerra!

Palma no era habanero, era bayamés y sobre todo cubanísimo. Estuvo en los que se opuso al Pacto de Zanjón. Estos zanjoneros y los informantes del imperio colonial dieron la ubicación del Gobierno Mambí y fue tomado prisionero el Presidente de la República de Cuba (1876-1877) y ya desde el Castillo de Figueras, Cataluña, España, Estrada Palma reconoció la dimensión histórica política de la Protesta de Baraguá y se enorgulleció de esa obra y del Mayor General Antonio Maceo Grajales.

Ahora en una nueva circunstancia en Cuba, una potencia extranjera y extra continental quiere instalar bases militares con cohetes ofensivos nucleares para amenazar y amedrentar a otro país. Es el caso de la Rusia de Putin y la Cuba castrista, que en conciliábulos crearon una seria y grave amenaza a la seguridad e integridad de los Estados Unidos de América.

Por supuesto, ni el régimen Castro Díaz-Canel ni sus cabecillas tienen el espíritu del verdadero guerrero, simplemente ellos son una banda de abusadores que tomaron el poder y concentraron las armas de guerras en sus manos contra un pueblo desarmado y adoctrinado. Tan cobardes han sido estos castrocomunistas que oficialmente no dejaron ver directamente la aceptación de las propuestas injerencistas, violadoras de la soberanía nacional y las mantienen en secretos. Ellos empujaron a sus secuaces de Maduro de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua a la implantación de esas bases en sus países. En Venezuela ya existen dos bases rusas militares y cuatro poderosos aviones bombardeos Tu-160, que puede cargar bombas nucleares.

Las realidades presentes de agresividad en el Caribe -Cuba, Venezuela y Nicaragua- contra la nación americana, en alianza militar belicista con Rusia putinista, la administración del mandatario Joe Biden no tiene otro camino seguro que plantearse, el mismo que hace más de un siglo expresó el presidente cubano Tomás Estrada Palma ante la posible imposición de varias bases en territorio cubano, en especial en La Habana, “¡Entonces nos iremos a la guerra!”.

¡Claro! La administración de Biden puede encontrar muchas soluciones políticas, diplomáticas y económicas para tratar de evitar la instalación de los cohetes ofensivos nucleares en Cuba; pero si ya está hecho el tratado militar solo le quedaría la Cuarentena (bloqueo naval y aéreo al país ofensivo), aunque esto pudiera interpretarse que va en contra de acuerdos internacionales de dos supuestos países soberanos; por lo que en esa circunstancia el presidente Palma tendría toda la razón.

En años atrás, la rusa soviética, en nombre de toda la nación (URSS), realizaron la operación Anádir y lograron la introducción en oculto de cohetes ofensivos estratégicos y tácticos nucleares en Cuba y convirtieron al país en la más grande base militar extranjera en el territorio nacional. Muchos niegan esta nueva posibilidad del régimen de Putin, lo creen una fanfarronada y sin recursos financieros para tan amplia maniobra militar; aunque en realidad no tiene que ser de esa gran magnitud como en el año 1962, con pocos cohetes ofensivos nucleares bastarían para mantener asustadiza y parsimoniosa a una gran parte de los administrativos norteños y la expansión militar rusa en el Caribe sería una realidad irreversible.

El Comando Sur americano está desplazado operativamente en el Caribe, junto a las fuerzas militares de una veintena de países. Esto ha hecho que el tráfico de drogas disminuya en la región, pero lo principales países naco-estados: Cuba, Venezuela y Nicaragua, aún tienen la capacidad financiera para impulsar cualquier operación que beneficie sus intereses y sus estancias en el poder de sus países. Por lo que la instalación de cohetes ofensivos nucleares rusos puede ser una realidad concreta en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

¡Tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe! Este viejo proverbio de sabiduría popular se cumplió en los deseos de la administración estadounidense, quien concibió y convirtió a Vladimir Putin en un enemigo cuando no lo era. Ahora es muy difícil sacarlo de ese concepto sin que este rompa la Carta de Naciones Unidas con las acciones bélicas sobre Ucrania. Gracias al firme compromiso del Reino Unido de apoyar al pueblo ucraniano ante la invasión y recordar que es un firmante y garante del Memorándum de Budapest.

La guerra de Putin contra los ucranianos será de grandes pérdidas para ambas partes, agresor y agredido, sobre todo para los agresores de Putin y su régimen cuando contabilicen la destrucción material y en especial en vidas humanas. Por lo que la diplomacia aun tiene un papel preponderante para evitar la guerra y un tratado de Versalles humillante, 1919, e impulsar a Putin a seguir el paradigma del romano Lucio Cornelio Sila y construya una Rusia desarrollada y fuertes en valores republicanos, civilizados y democráticos con la institucionalización del estado de derecho. Todavía en el este existen algunas potencias regionales que desean dominar al mundo.

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