La elección prevista para este domingo en Venezuela para seleccionar a 23 gobernadores de estados no es una votación cualquiera. Votar en dictadura es un proceso complejo y el liderazgo opositor agrupado en la Mesa de la Unidad Democrática decidió llamar a los venezolanos a participar como un acto de rebeldía para enfrentar al régimen de Nicolás Maduro en las urnas, pese al ventajismo y al uso del poder electoral como uno de sus brazos políticos.

El reto de la oposición era mostrar, pese a los grandes obstáculos, la mayoría que reflejan las encuestas y que ya evidenció en las parlamentarias de 2015. Pero además de demostrar esa fuerza popular, estos resultados (que al momento de escribir este editorial no se conocen) pueden ser el punto de partida para que se abra el camino hacia una transición y hacia el rescate de la democracia.

Si la participación logró frenar las pretensiones del Gobierno y de su Consejo Nacional Electoral, este evento puede ser un mecanismo más de presión en el complejo proceso de negociación y exigencias que se lleva adelante para que el chavismo admita realizar elecciones presidenciales legítimas.

Cabe recordar que la dictadura no quería medirse ni ceder en nada porque a través de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente y de las violaciones reiteradas a la Constitución tienen el poder de liquidar a las gobernaciones y a cualquier vestigio de democracia. Pero la presión de la calle, el liderazgo opositor y de la comunidad internacional, de alguna manera ha funcionado a pesar de que los tiempos de la política sean lentos.

El chavismo, por su parte, apuesta a que la jornada electoral le permita contradecir que es una minoría y que es dictatorial. En su esfuerzo previo, lleno de arbitrariedades, confirmó ambas cosas.

Pero en Venezuela hay muchos escenarios de lucha. Paralelamente a la realidad con la que amanece el país este lunes, la Fiscal General seguirá adelante con sus denuncias en el plano internacional, el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio comenzará una cruzada enfocada en los crímenes del régimen que pueden ser evaluados por la justicia universal, y organizaciones como la Unión Europea seguirán discutiendo las sanciones contra la dictadura.

Votar en dictadura puede ser un acto poderoso de rebeldía o por el contrario, un acto de sumisión ante un régimen que humilla a su pueblo. Depende de cómo se afronte y cómo se reaccione ante la jornada electoral, veremos si el país dio un paso hacia el rescate de la democracia o hacia la consolidación de la dictadura.

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