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“Sociedad civil tiene que ver sobre todo con ciudadanía. El concepto de sociedad civil se refiere a todos aquellos individuos que con el título de ciudadanos en una sociedad determinada, actúan de manera colectiva con el objetivo de tomar decisiones en lo que concierne a cualquier tarea del ámbito público en frente o en relación a cualquier estructura de tipo gubernamental”, precisó el abogado y politólogo Carlos Sánchez Berzaín al iniciar su ponencia en el foro Presente y futuro de nuestras sociedades civiles, realizado en la escuela de leyes Rafael Díaz-Balart de Florida International University (FIU), en Miami.

“El concepto de sociedad civil es tan importante, que hoy día se sostiene que sin la existencia de la sociedad civil, sería prácticamente inviable la democracia. La sociedad civil es uno de los elementos esenciales de la democracia. Tan importante es su concepto que incluso los ideólogos marxistas se ocupan de ello”, señaló el intelectual boliviano. Y citó al filósofo marxista Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano en 1921, hace casi cien años:

“Para Gramsci el Estado, en su significado ampliado, consiste o se compone de sociedad política y de sociedad civil. La sociedad política comprende los elementos de la noción limitada de Estado o la idea de Estado jurídico administrativo. O sea el gobierno, el aparato militar, la policía, el poder judicial. En cambio, sociedad civil la constituye las organizaciones voluntarias al interior de la sociedad, es decir, el conjunto de organismos comúnmente llamados privados, como sindicatos, iglesias, clubes culturales, periódicos, publicistas, partidos políticos”.

“Gramsci insiste en que la sociedad civil y la política no son dos esferas separadas, sino que comprenden una unidad orgánica porque ambos son elementos de la sociedad moderna. Claro, le faltó decir a Gramsci que ambos son elementos esenciales de la democracia, pero como es marxista, tenía que utilizar un término en el marco de su ideología”, acotó el director ejecutivo del Interamerican Institute for Democracy, con sede en Miami.

La OEA y la sociedad civil

“La Organización de Estados Americanos (OEA), que está tan de moda después de que fue ocupada y casi destruida por el proyecto del socialismo del siglo XXI, castro-chavista, [con José Miguel Insulza como secretario general entre 2005-2015] y que se está recuperando de la mano de su nuevo secretario [Luis Almagro desde 2015], tiene esfuerzos muy marcados en cuanto a la sociedad civil, al punto de que nos da el concepto que la sociedad civil está constituida por diversos componentes tales como instituciones cívicas y sociales, organizaciones que dan forma a la fundación de una sociedad funcional”, subrayó el autor de lúcidos ensayos sobre libertad y democracia.

En sus preceptos, la OEA declara que la formación de una sociedad civil sólida es esencial para asegurar la democracia para la paz, la seguridad y el desarrollo, lo que es misión fundamental de esa organización: “Por eso dicha institución se propone fomentar el crecimiento de sociedades civiles en los Estados miembros a través del diseño e implementación de políticas que motivan a los ciudadanos a participar en las instituciones de la sociedad”, apuntó el experto constitucionalista, quien fuera cinco veces Ministro de Estado de la República de Bolivia.

“Sociedad civil es todo lo que no es el Estado, que va desde las organizaciones de barrio hasta las organizaciones no gubernamentales, organizaciones no lucrativas, clubes sociales, iglesias o grupos religiosos, sindicatos, colegios profesionales, cualquier tipo de organización, que obviamente tiene un fundamento que no es otro que el ejercicio de la ciudadanía en libertad. Para que haya sociedad civil estamos hablando de ciudadanía, pero para que haya ciudadanía estamos hablando también de libertad”, aseveró.

El miembro fundador del Ateneo Jurídico Boliviano, explicó por qué en Venezuela, y antes en Cuba, la sociedad civil se ha ido constriñendo en la medida en que ha ido desapareciendo la libertad: “La sociedad civil se acota en la medida en que el poder dictatorial del Estado, a través del dictador, aumenta. Cuanto más fuerte y amplia es la sociedad civil hay más posibilidades de una democracia efectiva. La democracia no es perfecta. Tiene una serie de problemas porque es una acción entre seres humanos, y es precisamente el sistema democrático el que permite detectar, atender y buscar la solución a esos problemas en un ambiente de entendimiento, establecido institucionalmente”.

La revolución tecnológica

La existencia de la sociedad civil en la actualidad, según Berzaín, tiene un elemento adicional de poderoso alcance: “Estamos viviendo tiempos de revolución, pero de revolución tecnológica. Hace más o menos cien años el mundo vivía la revolución del automotor, de la luz eléctrica. Hoy día vivimos la revolución de la tecnología de la comunicación, con los celulares que nos dan imágenes en vivo, mayor información, que producen la posibilidad de conocer en tiempo real cosas que están pasando. Muy pocas cosas ya son secretos. Imagínense lo que sucede hoy día en Venezuela sin Internet, sin teléfonos celulares ni imágenes en vivo, que fue lo que pasó en la década de los sesenta cuando se consolidó la dictadura castrista, matando, fusilando y haciendo lo que quería en un mundo que no estaba informado, o que por lo menos no estaba oportunamente informado”.

El catedrático de análisis político en la Universidad de Salamanca, sostiene que “en el fenómeno del cambio, en el fenómeno de las revoluciones, no es como sostienen los marxistas que la economía es la que produce el cambio de paradigma para después cambiar lo político y lo social. Es la tecnología la que produce el cambio de paradigma, que cambia la economía, y entonces, según la visión de dice Adam Smith, eso cambia toda la estructura sociopolítica en la sociedad. Y esto que estamos viendo hoy es muy importante pues además de vivir en las Américas una confrontación entre democracia y dictadura con las sociedades civiles, en el medio, como objeto de presión, estamos viviendo una revolución tecnológica que no es poco importante, que nos da más comunicación, más información”.

Hasta que Chávez vivía él era el líder

Berzaín está convencido de que hasta que Chávez vivía era el líder visible y ejecutor del SSXXI y "los Castro estaban relegados a un segundo nivel, muy importante, muy beneficioso en lo económico y en lo político, porque habían introducido su doctrina y logrado el sueño de copar a América Latina. Por entonces influían en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, en todos los países del Petrocaribe, en Centroamérica, controlaban la OEA y eran dueños de la región, se expandieron las Naciones Unidas y se amplificaron mundialmente”.

Pero la crisis no se hizo esperar, “resultado del mal modelo económico, del centralismo, la corrupción, el estatismo, de su vinculación directa con el narcotráfico y otros crímenes, y encima muere Chávez. Ese proceso entra en decadencia, y en medio de esa decadencia sucede lo mejor que le pudo pasar al castrismo, que es la muerte de Chávez, porque desde entonces el castrismo tomó el liderazgo del proyecto y además el liderazgo de América Latina. Hoy el líder político del SSXXI está en La Habana. El castrismo lidera políticamente la América Latina. Y sin haber aceptado reincorporarse a la OEA, controla a la mayoría desde fuera”.

Dos Américas: la democrática y la dictatorial

El también catedrático de Derecho Constitucional y de Derecho Internacional, afirma que no es del criterio de separar la América Latina de las Américas:

“Las Américas, que empiezan en el polo norte y terminan en la Antártida argentina y chilena, son una unidad hemisférica, que hoy día tiene una división que va más allá de la que tradicionalmente se hizo. Se decía que habían dos Américas, una la anglosajona y otra la latinoamericana, pero eso está siendo superado por la revolución comunicacional. Se decía que económicamente existían la América del primer mundo, ubicada al norte, y una América en desarrollo y una América del tercer mundo. Y eso se está deformando porque en la América del tercer mundo hay ricos que a veces son más ricos, sabe dios de cómo y de dónde, que los ricos que están en el primer mundo. La globalización está siendo de eso un fenómeno entrecruzado”.

En su más reciente libro, Las dos Américas: democracia y dictadura, Berzaín sostiene que hay dos Américas: una democrática y otra dictatorial originada en la Cuba castrista y que después de fomentarse en Venezuela se ha expandido a Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y ha contaminado con prácticas antidemocráticas, corrupción, narcotráfico y otros delitos a más naciones del área:

“Es este un proceso que se generó con la necesidad política de Hugo Chávez presidente, que se acerca en 1999 al dictador más antiguo, Fidel Castro, en lo peor de su Periodo Especial y en estado de agonía, y le da al castrismo lo que necesitaba, dinero y petróleo. Y toma del castrismo lo único que podían darle, que es la capacidad de ejercer poder político ilegal e ilegítimo en contra de las democracias. A partir de ese momento el castrismo se expande y recrea su foquismo de los años sesenta, sólo que en vez de ser completamente armado pasa a ser una mezcla de foquismo armado y electoral”.

En este contexto “nace el movimiento bolivariano, Chávez se convierte el líder, el movimiento bolivariano se vuelve el proyecto ALBA y hoy día es el socialismo del siglo XXI. Y todo esto con el dinero del pueblo venezolano, después con el dinero de la corrupción que aporta Brasil a partir del 2002 con Lula Da Silva y el Foro de Sao Paulo. Se produce un copamiento de las ideas castristas en la América Latina, cuyo resultado en proceso de decadencia, estamos viviendo hoy día”, manifestó el autor de La dictadura del siglo XXI en Bolivia, censurado por el gobierno de Evo Morales, que ha confiscado centenares de ejemplares e impide su difusión en Bolivia. Este libro ha sido usado por el gobierno de Morales para acusarlo de conspiración.

Otro de sus títulos más notables es Lucha por la Democracia, que indaga en el fraude electoral, la represión judicial, los presos y exiliados políticos, la corrupción, el control de prensa, los dictadores, entre otros temas, y que significa una importante y documentada denuncia del ejercicio de las dictaduras del SSXXI, en artículos de prensa, ensayos y cartas en las que el autor defiende la democracia desde el exilio.

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