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El conflicto político en Venezuela sigue ganando en intensidad luego de que el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, regresara de manera triunfal al país el pasado lunes.

La entrada de Guaidó por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía pudiera interpretarse como una muestra de debilidad de la cúpula chavista, luego de que el ala más radical, encabezada por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente e incluso el propio Nicolás Maduro, insinuara que de entrar al país, el también jefe del Parlamento se tendría que enfrentar a la justicia. Cabello también había prometido, con ironía, un comité de recepción encabezado por el gobernador del estado Vargas -donde se encuentra el aeropuerto- Jorge Luis García Carneiro. Nada de eso ocurrió y en cambio se produjo una explosión de júbilo que se hizo patente en el propio terminal aéreo y luego en su trayecto hacia Caracas.

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Las imágenes del pasado lunes están cargadas de un gran significado, tanto en lo simbólico como en lo pragmático y político. Por las redes corrieron los videos donde Guaidó le hablaba a la tripulación y a los pasajeros del vuelo en el que viajó desde Panamá; posteriormente su llegada y su rostro sonriente frente a un funcionario de migración; y la que quizás sea la de mayor simbolismo: subido a una camioneta con la bandera venezolana en alto y una multitud eufórica que lo rodeaba. El día lo culminó con un acto de masas y un llamado a seguir la lucha en las calles. Es evidente que el régimen de Maduro, hubiese querido evitar cada una de esas imágenes que refuerzan la figura de Guaidó y su liderazgo en Venezuela.

Las preguntas

Surgen entonces las interrogantes: ¿La presión internacional y el apoyo popular de Guaidó lograron frenar las intenciones de Maduro? ¿Hay quiebres internos en el chavismo? ¿Se trata de una estrategia del régimen para ganar tiempo y no sumar un costo político mayor? ¿Gana algo Maduro permitiendo que Guaidó entre sin apresarlo?

Para el analista político, economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, “no hay ganancias para Maduro en estas circunstancias. Lo que intenta es mantener alguna ventana abierta y reducir los daños inevitables en términos de poder, imagen y unidad interna del chavismo, todos comprometidos. Es una clásica estrategia de control de daños, que por cierto ha tenido que aplicar varias veces recientemente, haciéndole perder poder y unidad interna”, escribió en su Instagram.

“Guaidó aparece con un gran dominio en la escena política y recibió el reconocimiento mundial, es muy difícil que tu apliques represalias a una figura de ese tamaño sin que hayan consecuencias para ti”, analizó esta semana el profesor de Ciencias Políticas, Luis Salamanca, en un programa radial.

En ese contexto, cabe recordar que embajadores de Francia, España, Rumanía, Portugal, Países Bajos y Alemania acudieron al aeropuerto junto al cónsul de Chile y al encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, en un claro apoyo a Guaidó, reconocido como presidente por más de 50 países.

Maduro ha intentado minimizar el hecho de su entrada y no se ha referido al mismo de manera directa, mientras el aparato comunicacional oficial dedicó su atención a los festejos del carnaval el lunes y martes pasados.

Maduro llamó el martes a los seguidores oficialistas y la fuerza armada a no caer en las “provocaciones” y a unirse para enfrentar a una “minoría alocada”.

“Ni le paremos (...), los vamos a derrotar”, agregó.

La reacción más directa al hecho fue la expulsión del embajador alemán, Daniel Kriener, medida considerada una represalia por el apoyo del gobierno de ese país a Guaidó.

Al ser cuestionado sobre el silencio que ha mantenido el régimen tras su regreso al país, el presidente encargado respondió que las autoridades no han emitido comentarios porque "están hundidos en contradicciones".

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Todos los frentes

Guaidó ha insistido en socavar las bases del régimen de Maduro y el pasado martes logró el respaldo de algunas de las principales centrales sindicales de empleados públicos.

"Se está conformando un contrapoder. Al poder fáctico de Maduro se le está imponiendo el poder legítimo de Guaidó", argumentó Salamanca.

"La presión apenas empieza", afirmó Guaidó tras una reunión de más de dos horas con los dirigentes de cinco centrales que agrupan a más de 600 sindicatos, que estarían por sumarse a las acciones internas realizando paros escalonados que serán discutidos en los próximos días.

Además de aumentar la presión, León considera que Guaidó debe “consolidar la tarea pendiente de reducir los costos de salida de la élite dominante cívico militar”, para procurar un desenlace y una negociación definitiva. “Y eso exige mucho más que una oferta general y verbal de amnistía. La palabra clave es ‘confianza’ en una oferta de reintegración nacional. Si los adversarios no creen en esa posibilidad, estarán cerrando fuerzas alrededor Maduro en posición de kamikazes”.

El presidente encargado ha insistido en ese aspecto y en su discurso de masas del pasado lunes volvió a lanzar mensajes a las Fuerzas Armadas, a quienes pidió “no quedarse con los brazos cruzados”.

Esta nota se completó con información de la agencia AP.

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